Este modelo —enfocado en la extracción, transformación y desecho— ha conducido a incrementos sin precedentes en el nivel de ingresos, ayudando a millones de personas alrededor del mundo a superar la pobreza, sin embargo, los sistemas productivos lineales imponen grandes presiones sobre los entornos naturales que los sustentan.
Paradójicamente, el modelo lineal ha llegado a un punto de inflexión, y los costos sociales de la contaminación y el agotamiento de recursos naturales ganan terreno frente a los beneficios económicos que han generado, tal como lo demuestra el traspaso de varios límites biofísicos para la estabilidad y resiliencia del planeta.
Algunas estimaciones sugieren que en la actualidad se necesita la capacidad regenerativa equivalente a 1.7 planetas Tierra para reponer los recursos consumidos y absorber la contaminación generada por nuestros sistemas productivos, y que para el 2050 se necesitará el equivalente a 3 planetas, por lo que el modelo de extracción-consumo-desecho es insostenible.
El enfoque de la Economía Circular
La economía circular busca desvincular gradualmente la generación de valor del consumo de recursos finitos. Esto implica mantener los insumos y materiales en circulación lo más indefinidamente posible, obteniendo el mayor valor posible antes de desecharlos, mediante el diseño y uso de tecnologías que minimicen la generación de desperdicios durante la producción de un bien o la provisión de un servicio.
Para ello, se invita a Repensar, Rediseñar, Reducir, Reusar, Reparar, Reciclar y Recuperar procesos productivos para incorporar materiales de desecho y/o reciclados como insumos para nuevos productos, favoreciendo el mantenimiento de activos en lugar de su reemplazo, y priorizan el uso sostenible de recursos.
Se estima que la adopción significativa de procesos productivos circulares a nivel global generaría un ahorro significativo de materiales. Además, la transición hacia modelos circulares prevendría la generación de millones de toneladas métricas de desechos sólidos al año.
Al promover la circulación de materiales y reducir la generación de desechos a través de procesos productivos circulares, disminuiría la carga sobre los sistemas para el manejo de residuos sólidos, y se generarán recursos que podrían dedicar a la provisión de otros bienes y servicios estratégicos para el desarrollo de sus ciudades.
En los últimos años se han venido realizando diversas iniciativas y estudios encaminados a facilitar al sector acuícola las herramientas necesarias para mejorar su sostenibilidad ambiental y económica “Técnicas de minimización, tratamiento y aprovechamiento de residuos de Acuicultura” cuyo objetivo es facilitar el desarrollo sostenible del sector, mediante la aplicación de medidas concretas que permitan reducir la generación de residuos en origen, y acercar a los agentes de la cadena de valor de la actividad, las opciones existentes para el mejor aprovechamiento de sus subproductos, fomentando el uso eficiente de los recursos mediante la promoción de la innovación y la transferencia de conocimiento requeridos para el aprovechamiento de subproductos acuícolas.
Biorrefinación
La biorrefinería es el proceso integrado que transforma de forma sostenible una materia prima de origen biológico (animal o vegetal) en un espectro de productos comercializables (alimentos, piensos, materiales, productos químicos y/o energía).
Existen un elevado número de opciones de biorrefinación para los subproductos de la acuicultura para la obtención de productos de valor.
La primera opción es siempre la prevención y minimiz
ar la generación de subproductos. La segunda opción es mantener el subproducto en la cadena alimentaria mediante la comercialización de las fracciones de bajo valor, la producción de ingredientes alimentarios o la obtención de biomoléculas de alto valor que pueden ser de uso en la industria nutraceútica, cosmética o farmacéutica, y la tercera, es la alimentación animal.
En algunos casos, otras soluciones de menor valor como la producción de energía, el compostaje o la incineración pueden ser tenidos en cuenta como opciones de valorización. Por último, se encuentra el envío de los subproductos a vertedero, solución que no puede considerarse como valorización.
Origen de la materia prima
Los subproductos de pescado en acuicultura se generan por dos vías fundamentales:
1.- Mortandades ocurridas por enfermedad, causas físicas y ejemplares sacrificados fuera de su talla comercial.
2.- Desperdicios generados por la transformación de los peces cultivados.
Fines
Los ejemplares que mueren por enfermedad deberían ser principalmente destinados a la obtención de biomoléculas de interés, con usos técnicos, para poder recuperar el mayor valor, pueden ser empleados como combustible o enterrados en vertederos autorizados.
Los peces enteros que no se comercialicen por razones de mercado, así como el resto de subproductos y las fracciones obtenidas en el proceso de transformación, deberán ser conservados en condiciones alimentarias para favorecer el mayor espectro de opciones posibles.
Opciones
Existen diferentes opciones de Biorrefinación para el al área piscícola, y dependen tanto del tipo de pescado, como de las cantidades y calidad de las fracciones. Destacan entre las más comunes:
La harina de pescado: polvo rico en proteínas y en ácidos grasos poliinsaturados. Es de color marrón, pero puede variar en función de las especies de peces, el tamaño de las partículas, el contenido en grasa y la humedad.
La harina de pescado se utiliza principalmente en la alimentación animal, especialmente en la acuicultura con más del 60 % del consumo, el sector porcino el 25 % y las aves de corral el 8 %, mientras que el aceite de pescado tiene diferentes usos que pueden variar dependiendo de su composición.
El aceite de pescado: es un coproducto de las plantas de harina de pescado. Es un producto líquido compuesto principalmente por ácidos grasos, rico en ácidos grasos insaturados poliinsaturados EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico) con cantidades variables de fosfolípidos.
El aceite de pescado puede utilizarse como lubricante de grado alimentario, disolvente en productos industriales (pinturas, barnices, pesticidas, tinta, caucho, etc.) y para la producción de biodiesel. El aceite de alta calidad se obtiene mediante prensado en frío pudiéndose refinar aún más para obtener un producto rico en ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) para su uso en productos alimentarios, farmacéuticos, en suplementos dietéticos y cosméticos.
Tanto la harina y el aceite de pescado se pueden obtener de cualquier tipo de desecho o subproducto de pescado, incluyendo el marisco. La composición y calidad de los productos depende de la especie y el grado de frescura de la materia prima, por lo que, si se produce un deterioro del pescado crudo, se obtiene una calidad y precio de venta del producto final inferiores.
Los péptidos bioactivos: resultantes de la hidrólisis de las proteínas de origen animal y de subproductos hidrolizados, contienen principalmente aminoácidos libres di, tri y oligopéptidos, dependiendo del grado de hidrólisis.
Los péptidos, aparte de su propio valor nutricional, pueden presentar diferentes actividades biológicas, y tienen usos potenciales en el desarrollo de nuevos productos tanto en la industria alimentaria como en la industria farmacéutica, cosmética y nutraceútica.
En el campo de la alimentación, los péptidos bioactivos con propiedades inmunoestimulantes, antioxidantes y/o antimicrobianas pueden tener interés en la prevención de enfermedades gastrointestinales.
Las gelatinas: derivadas de la hidrólisis parcial del colágeno que produce péptidos de pequeño tamaño con un amplio rango de pesos moleculares, y se utilizan comúnmente como agente gelificante en alimentos, fármacos, fotografía o cosméticos. Así mismo, se encuentra en productos como gominolas, en postres, helados, salsas y yogures.
La producción de gelatina de pescado se realiza principalmente a partir de las pieles, aunque puede obtenerse también a partir de las escamas. Las espinas pueden así mismo usarse como fuente de gelatina, pero el contenido es muy inferior al de las pieles.
La calidad de la gelatina varía en gran medida entre las diferentes especies y fracciones, así como con el tipo de pescado. Aunque se requieren estrictos controles higiénicos para obtener gelatina de calidad que pueda ser usada en aplicaciones de alto valor añadido, es una opción digna de evaluar.