AGUA
Álvarez señaló que esta situación afecta a los organismos acuáticos como los peces y macrobentos (nombre con el que se denomina al grupo de animales invertebrados mayores a 1 milímetro) que están en los arroyos y los ríos de la cuenca Pucara. “En la calidad del agua y la biota (peces y bentos) influenciados por cultivos de bananos y palmitos se observa que el uso de plaguicidas en las zonas de estudio es frecuente, y en concentraciones relativamente altas (aldrin, dieldrin, endrin, atrazina, Fluroxipir, clorpirifos y otros)”.
Señaló que la exposición de los peces a los plaguicidas produce alteraciones histopatológicas en los músculos, hígado, branquias, riñón y bazo.
De acuerdo al índice biótico de familias de organismos macroinvertebrados bentónicos, los ríos Ichilo y Leche presentan mala calidad de agua.
La contaminación posiblemente ya se encuentra “en acuíferos de la zona, por lo que también se recomendó realizar controles en los pozos que abastecen de agua a las familias y poblaciones de lugar”.
ORGANOCLORADOS Y ORGANOFOSFORADOS
El estudio buscó determinar la presencia y concentración de plaguicidas, organofosforados y organoclorados en seis ríos influenciados de la cuenca Pucara.
La cuenca Pucara comprende los municipios de Tiraque y Punata, del Valle Alto del departamento de Cochabamba.
Los plaguicidas organoclorados en aguas (Heptacloro, Atrazina, Endrin Aldrin) presentan concentraciones por encima de los valores guías que planteó la Secretaría de los Recursos Hídricos de la Nación de Argentina en 2005 y los valores guías canadienses (CCME), que indican impactos severos sobre la protección de la vida acuática sobre todo de macroinvertebrados bentónicos.
Respecto a plaguicidas organofosforados en agua (Metil paration, Malation, Dimetoato, Clorpirifos, Monocrotofos) se encontró que en al menos un punto de las aguas de los ríos, están por encima de los valores guías para la protección de la biota acuática. Se los consideran sumamente tóxicos para los macroinvertebrados bentónicos con las que se manifiesta alteraciones en la actividad de la enzima acetil colinesterasa en estos organismos.
Las encuestas realizadas a los comunarios de la cuenca indican claramente que el uso de plaguicidas organoclorados y organofosforados es intensivo en los cultivos agrícolas de la zona. “Es relevante indicar que los resultados de las encuestas muestran que los agricultores no tienen conocimiento sobre el uso y manejo adecuado de estos contaminantes”.
Finalmente, según encuestas y observación visual en campo, la contaminación es también provocada por los envases vacíos con residuos de plaguicidas que disponen en campos de cultivo y ríos.
El plaguicida llega al agua de la siguiente forma: el agricultor fumiga una parte del cultivo, pero otra se va al suelo, se lixivia o se transporta por aire, llegando a lagos, lagunas y ríos.
“En Omereque es elevadísima la contaminación tanto del agua, del suelo y del aire. La cantidad de plaguicidas sobrepasa el límite máximo permisivo. Es un sector alejado en el que se pensaba que no existía infección.
El grado de contaminación depende de la cantidad de dosis de plaguicida aplicada, así como el tipo del insecticida.
“Si es organoclorado, va a persistir en el suelo por mucho tiempo”.
En Tiraque hay ciertos sectores que no se tienen tanta contaminación, pero también zonas de alta afectación. Es una zona productora que distribuye al país.
LA “DOCENA MALDITA” En este grupo están el DDT, aldrin, eldrin y todos los organosclorados prohibidos.
El grupo de organosclorados es de plaguicidas con alta persistencia, dependiendo del plaguicida. Por ejemplo, el DDT permanece 50 años después de haber sido aplicado.