Es importante también remarcar cómo es la relación del empleado rural con el veterinario al momento del parto. “La capacitación pasa a ser una herramienta superadora y necesaria”, sostuvo. Esto posibilita a las empresas mejorar su eficiencia, ya que según el referente del INTA Anguil, La Pampa, los recursos humanos capacitados representan una diferencia cualitativa y competitiva en el rubro pecuario, que demandan personas que se integren y compartan los objetivos fijados.
“La diferencia radica en aquellos que saben por qué se hacen las cosas. Entonces, con la profesionalización del personal de campo, los veterinarios asesores de las empresas de cría contarán con asistentes idóneos a la hora de enfrentar los partos”, reforzó nuestro entrevistado.
Finalmente, y cuando se le consultó si siempre que hay complicaciones en estas épocas llaman a un veterinario, respondió: “Quienes están a diario al pie de las vacas, son los deben tomar decisiones y ejecutar acciones que lleven a evitar pérdidas innecesarias. Pero para ello, deben realizar previamente un diagnóstico de la situación y en caso de no poder corregir el problema, solicitar inmediatamente ayuda profesional para la asistencia del parto”.
¿Quién paga las malas decisiones?
“Las empresas agropecuarias demandan equipos profesionalizados de trabajo, integrado por personas que comparten los objetivos fijados. Para ello la inversión en la capacitación es imprescindible”, explicó Luis Rhades a MOTIVAR.
La posibilidad de lograr un parto exitoso con asistencia depende de una ayuda temprana y oportuna, la que a su vez da la posibilidad de volver a preñar a la madre.
Mientras que, en los mismos casos, actuando oportuna y profesionalmente, la mortandad se reduce a casi el 8%.
“Muchas veces la inversión en genética y alimentación se malogra por no contar con recursos humanos preparados para enfrentar las contingencias de los partos”, recalcó.
Por ende, es un trabajo en conjunto por todas las partes y todos son responsables, desde la punta de la pirámide empresarial hasta la base.
¿Qué mensaje deben transmitir los veterinarios?
Tal como remarcara a MOTIVAR el MV. Luis Rhades, del INTA Anguil, los profesionales veterinarios pueden compartir premisas estratégicas con el personal operativo de los establecimientos, en busca de lograr los mejores resultados:
• Recorrer las vacas próximas a parir dos veces al día, para poder así actuar lo antes posible ante la ocurrencia de una distocia, por ejemplo.
• Recorrer las vaquillonas de primer servicio por lo menos cuatro veces al día, de manera tal de poder observarlas permanentemente.
• Ser paciente, pero estar preparado para llamar al veterinario cuando se presenten problemas.
• Darle a la vaca el tiempo necesario para prepararse para el pato.
• Adoptar siempre las buenas prácticas de manejo y las pautas de bienestar animal durante las maniobras obstétricas, para minimizar el sufrimiento de la madre y del ternero durante el alumbramiento.
• Contar con los elementos necesarios para hacer frente a la atención de un parto: guantes largos descartables, balde y cepillo, cadenas obstétricas, lubricante, jeringas y agujas descartables, desinfectante (povidona yodo), tintura de yodo para la desinfección del ombligo, clembuterol: supresor de las contracciones uterinas, y antibióticos.
• Ante un parto demorado, averiguar la causa, haciendo un correcto diagnóstico de la situación, para saber lo que está ocurriendo.
• En el caso de encontrar una vaca con el trabajo de parto iniciado, no romper las bolsas fetales saliendo por la vulva, para no interrumpir el proceso de dilatación.
• Determinar si el ternero está vivo o muerto.
• No introducir la vaca en la manga, ya que en caso de que se caiga, se van a tener serias dificultades para levantarla.
Fuente: Motivar