
La sustracción de 15 colmenas en plena producción, valuadas en más de Bs 20.000, afecta la economía del productor y pone en riesgo la polinización y la seguridad alimentaria

El reciente robo de 15 colmenas completas en el municipio de Porongo ha generado preocupación en el sector apícola de Santa Cruz, no solo por la pérdida económica que supera los Bs 20.000, sino por el impacto productivo y ambiental que implica este tipo de delitos. Las colmenas, identificadas como cajas blancas con el logo del INIAF, se encontraban en plena etapa de producción, lo que agrava aún más el perjuicio para el apicultor afectado.
Desde el sector, se advierte que este tipo de robos no es un hecho aislado. En los últimos años, apicultores de diferentes regiones del país, como Cochabamba, Chuquisaca y Tarija, han denunciado la sustracción de colmenas, muchas veces en zonas alejadas donde la vigilancia es limitada. En algunos casos, los productores han reportado pérdidas de hasta el 50% de sus apiarios, lo que compromete seriamente la continuidad de la actividad.
El problema radica en que las colmenas son activos productivos altamente vulnerables: son móviles, tienen valor comercial inmediato y su comercialización ilegal es difícil de rastrear. Además, el daño no solo se mide en términos económicos. Cada colmena robada representa la pérdida de miles de abejas, afectando directamente la polinización de cultivos agrícolas y la biodiversidad.
En el caso de Porongo, se ha activado una red de alerta entre productores, solicitando a la población reportar cualquier intento de comercialización sospechosa. Incluso se ha ofrecido una recompensa de Bs 4.000 por información que permita recuperar las colmenas, mientras se pide la intervención de instituciones como el SENASAG, INIAF y la Policía Boliviana.
Productores señalan que la inseguridad rural se ha convertido en un factor crítico para el desarrollo del agro. Así como ocurre con el abigeato en la ganadería, el robo de colmenas comienza a posicionarse como una amenaza creciente para la apicultura, un rubro que ha mostrado un importante potencial en Bolivia.

“El hurto de colmenas no es un hecho aislado en Bolivia y refleja una problemática creciente que golpea a pequeños y medianos apicultores”


Expertos coinciden en que es necesario fortalecer los mecanismos de control, implementar sistemas de identificación más robustos y promover la organización de los productores para prevenir este tipo de delitos. Asimismo, destacan la importancia de generar conciencia en la población sobre el valor estratégico de la apicultura.
La apicultura en Bolivia, un sector clave en crecimiento
La producción de miel en Bolivia ha experimentado un crecimiento sostenido en la última década, impulsada por condiciones climáticas favorables y una creciente demanda tanto en el mercado interno como externo. Se estima que el país produce entre 2.000 y 3.000 toneladas de miel al año, con Santa Cruz, Chuquisaca y Cochabamba como principales regiones productoras.
Más allá de la miel, la apicultura genera productos como propóleo, polen y cera, que tienen alto valor comercial. Sin embargo, su mayor aporte está en la polinización: cerca del 70% de los cultivos agrícolas dependen en alguna medida de la acción de las abejas.
El desarrollo del sector también representa una oportunidad para pequeños productores, ya que requiere una inversión relativamente baja y puede integrarse fácilmente a otros sistemas productivos. No obstante, problemas como el robo de colmenas, el uso indiscriminado de agroquímicos y el cambio climático siguen siendo desafíos importantes para su sostenibilidad.
Redacción: Publiagro














