Una década y media de innovación genética local impulsa híbridos de sorgo, maíz y girasol adaptados al clima boliviano

La investigación tiene como resultado por ejemplo Raptor un nuevo híbrido de sorgo / Foto: Publiagro
El cultivo de girasol es parte de los cultivos en investigación / Foto: Publiagro
Chuturubi 2.52 es un híbrido de Girasol con alto rendimiento en el campo / Foto: Publiagro

En un país donde la mayor parte de los híbridos agrícolas provienen del exterior, Semillas Usurí ha construido una línea de trabajo científico que rompe esquemas. 

Con más de 15 años de investigación continua, la empresa boliviana ha desarrollado un programa de mejoramiento genético local para cultivos estratégicos como maíz, sorgo y girasol, basado en la selección de líneas parentales adaptadas a las condiciones agroclimáticas del oriente boliviano.

El corazón del programa: investigación aplicada y adaptabilidad

Según explicó Wilson Ávila, responsable de investigación y desarrollo, cada híbrido que llega al mercado es el resultado de un proceso de entre cinco y siete años de investigación estructurada.
El ciclo inicia con la selección de líneas parentales con potencial genético, continúa con pruebas de cruzamientos y combinaciones experimentales, y culmina con la evaluación multizona, donde los materiales se someten a diferentes condiciones:

  • Tipos de suelo: arcillosos, francos y arenosos del norte y sur cruceño.
  • Condiciones de humedad: ensayos en régimen de estrés hídrico y riego controlado.
  • Densidades de siembra: desde 300.000 a 400.000 plantas/ha según zona.
  • Tipos de manejo: mecanizado y manual. 

Este enfoque busca garantizar estabilidad y rendimiento en campo real, no solo en parcelas experimentales.

“Con más de 15 años de investigación aplicada, Semillas Usurí desarrolla genética boliviana resistente al estrés hídrico y diseñada para los suelos del oriente, marcando un hito en la independencia tecnológica del agricultor nacional”

Resultados tangibles

El esfuerzo ha dado frutos. Los híbridos de sorgo como Jisunu 101, Sayubu 103 y Santa Fe han demostrado rendimientos promedio entre 3 y 4 toneladas por hectárea en zonas como San Pedro y Okinawa, con buen comportamiento frente al estrés hídrico y ataques de aves, uno de los mayores problemas en el sur cruceño.

Además, el nuevo híbrido Raptor (de alto tanino y ciclo corto) y Jasayé (bajo tanino, intermedio) son productos del mismo programa de investigación, listos para lanzarse en 2026.

Una genética con sello boliviano

A diferencia de muchos híbridos importados desde Brasil, Argentina o Paraguay, Usurí apuesta por una genética nacional, evaluada bajo el clima y suelo local.
Esto permite reducir costos de importación, mejorar la independencia tecnológica del agricultor boliviano y asegurar una oferta de semillas ajustadas al comportamiento del clima nacional.

“El agricultor necesita una semilla que sepa dónde crece —no solo que rinda en laboratorio—. Por eso, nuestro trabajo es crear híbridos bolivianos con alma boliviana”, resume Ávila.

Perspectivas a futuro

Usurí planea expandir su red de evaluación a nuevas zonas de Chuquisaca y Tarija, donde los cultivos de sorgo y maíz están ganando relevancia.
La meta: convertirse en el principal referente nacional de mejoramiento genético privado, con híbridos resistentes, productivos y sostenibles.

Redacción: Publiagro