En el marco del lanzamiento oficial de la vacuna Cirbloc® MHyo, por parte de Ceva Salud Animal en alianza estratégica con Agroservet para el sector porcino en Santa Cruz de la Sierra, uno de los ejes que cobró especial relevancia fue la necesidad de fortalecer la medicina preventiva en granja. Más allá de la incorporación de nuevas vacunas, especialistas coincidieron en que el éxito sanitario depende, en gran medida, de la capacidad de anticiparse a los problemas.
Así lo explicó César Martínez, gerente de la Unidad de Negocios en Cerdos para Perú y Bolivia de Ceva Salud Animal, quien destacó el rol de los servicios veterinarios como herramienta estratégica para mejorar la productividad.
“Hoy no se trata solo de aplicar una vacuna, sino de entender qué está pasando en la granja. Si no hacemos un diagnóstico adecuado, llegamos tarde a la enfermedad”, sostuvo.
Uno de los principales servicios que ofrece la compañía es el Cevaland Program, un sistema de monitoreo que permite evaluar lesiones pulmonares en matadero y generar información clave para la toma de decisiones. A través de un aplicativo, se registran y clasifican las lesiones observadas en los pulmones, identificando su compatibilidad con enfermedades como micoplasma, circovirus o Actinobacillus.
“Si contamos con trazabilidad, podemos construir una base de datos muy completa que nos permite entender la evolución sanitaria de la granja y tomar decisiones más precisas”, explicó Martínez.

Este enfoque se complementa con herramientas de diagnóstico como serología, PCR y secuenciación, que permiten identificar no solo la presencia de patógenos, sino también su comportamiento dentro de la granja. En el caso del circovirus porcino (PCV2), por ejemplo, estos estudios permiten determinar qué variante está afectando a los animales y si la estrategia de vacunación es la más adecuada.
“El objetivo es saber en qué momento vacunar, cómo están los anticuerpos y cuál es la situación real de la granja. No es lo mismo trabajar con lechones negativos que con animales que ya nacen positivos a circovirus”, detalló.
Este punto resulta crítico, ya que condiciona la eficacia de las estrategias de control. Si los lechones nacen positivos, la capacidad de protección mediante vacunación puede verse limitada, lo que obliga a intervenir desde la madre para garantizar inmunidad desde el nacimiento.
Además del diagnóstico, la capacitación del personal es otro pilar dentro de los servicios veterinarios. Programas como PigProgram permiten evaluar las prácticas de vacunación en granja, identificar errores y proponer mejoras continuas.
“No es una herramienta para sancionar, sino para corregir. La idea es que cada evaluación sea mejor que la anterior”, señaló.
Integración de servicios y vacunación
Martínez también destacó la importancia de integrar estos servicios con programas de vacunación estructurados, que permitan un abordaje completo de enfermedades como el circovirus y el micoplasma.
En ese sentido, explicó que las nuevas soluciones disponibles en el mercado permiten combinar protección en una sola aplicación, incorporando cepas actualizadas como el PCV2D en el caso del circovirus, junto con herramientas eficaces contra micoplasma.
“El enfoque ideal es trabajar de manera integral: madres protegidas con un programa adecuado y lechones con vacunas actualizadas. Si a eso le sumamos diagnóstico y monitoreo constante, podemos lograr un control mucho más eficiente”, afirmó.
Finalmente, el especialista remarcó que el futuro de la porcicultura pasa por una mayor tecnificación y uso de datos en la toma de decisiones, donde la prevención deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.
Redacción: Publiagro



















