El Gobierno gestiona financiamiento y proyecta la venta de charque de llama a Chile, fortaleciendo la producción en comunidades del altiplano paceño

El sector camélido en Bolivia vuelve a posicionarse como una alternativa estratégica para el desarrollo productivo del altiplano, tras el anuncio del Gobierno de gestionar recursos para su fortalecimiento y proyectar a San Andrés de Machaca hacia mercados internacionales.

Durante una visita a este municipio del departamento de La Paz, el ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, confirmó la reincorporación de la región al programa de apoyo al sector camélido, en coordinación con autoridades originarias, productores y representantes de las markas Aransaya y Urinsaya, así como de los seis ayllus y 53 comunidades que integran la zona.

El objetivo central de esta iniciativa es consolidar a San Andrés de Machaca como un eje prioritario dentro de la estrategia nacional para el desarrollo de la producción camélida. En este contexto, el Gobierno también informó sobre avances concretos en la apertura de mercados externos, destacando la próxima exportación de charque de llama al mercado chileno.

“En tres meses vamos a estar exportando este charque de llama”, afirmó Justiniano, subrayando que este proceso permitirá generar mayores ingresos para los productores locales y posicionar productos tradicionales bolivianos en el ámbito internacional.

A este esfuerzo se suma la gestión para la exportación inicial de 15 toneladas de cañahua, bajo un modelo de comercialización directa que busca beneficiar de manera más equitativa al productor primario, reduciendo intermediarios y mejorando la rentabilidad.

El fortalecimiento del sector no solo contempla la apertura de mercados, sino también la canalización de recursos provenientes de gestiones internacionales, destinados a mejorar la producción, infraestructura y condiciones de comercialización en la región.

Asimismo, el ministro llevó tranquilidad a las comunidades respecto a la Ley 1720, aclarando que esta normativa no afecta a las Tierras Comunitarias de Origen (TCO), sino que está orientada exclusivamente a pequeños productores privados, despejando dudas dentro del sector.

El encuentro se desarrolló en un ambiente de cercanía, donde las comunidades también aprovecharon para plantear necesidades relacionadas con proyectos de agua, producción y saneamiento básico, evidenciando que el desarrollo productivo está estrechamente ligado a condiciones básicas de infraestructura.

La visita concluyó con un recorrido por zonas de producción de camélidos y cañahua, donde la autoridad reafirmó el compromiso de trabajar de manera conjunta con los productores para fortalecer el sector.

“El impulso al sector camélido abre nuevas oportunidades para productores del altiplano, con miras a exportación y mejora de ingresos rurales”

En un contexto donde la diversificación productiva es clave, el impulso a los camélidos no solo representa una oportunidad económica, sino también una apuesta por revalorizar sistemas productivos tradicionales adaptados a las condiciones del altiplano.

Producción camélida en Bolivia: cifras, zonas y potencial

Bolivia cuenta con uno de los mayores potenciales en producción de camélidos de Sudamérica, especialmente en especies como la llama y la alpaca, adaptadas a las condiciones extremas del altiplano.

Se estima que el país alberga más de 3 millones de camélidos, concentrados principalmente en los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, donde las condiciones climáticas y geográficas favorecen su crianza.

Dentro de estas regiones, municipios como San Andrés de Machaca destacan por su tradición productiva, basada en sistemas comunitarios que combinan la ganadería con cultivos andinos como la cañahua y la quinua.

La producción se orienta principalmente a tres líneas:

  • Carne (charque y fresca)
  • Fibra (lana de alpaca y llama)
  • Subproductos derivados

En el caso de la carne, el charque de llama ha ganado relevancia por su alto valor proteico y su potencial en mercados internacionales. Por otro lado, la fibra de alpaca es altamente demandada en la industria textil por su calidad y finura.

Además, el sistema productivo camélido presenta ventajas en términos de sostenibilidad, ya que estos animales tienen un menor impacto ambiental en comparación con otras especies, contribuyendo a la conservación de los ecosistemas altoandinos.

Con la apertura de nuevos mercados y el fortalecimiento de la producción, el sector camélido se perfila como una oportunidad clave para dinamizar la economía rural y mejorar los ingresos de miles de familias del altiplano boliviano.

Redacción: Publiagro