Productores alertan riesgos en la campaña de verano mientras autoridades aseguran que el abastecimiento se estabilizará en los próximos días

La falta de diésel en Bolivia vuelve a encender las alarmas en el sector agropecuario en un momento considerado crítico para la producción. En plena cosecha de verano y con el inicio de nuevas campañas como la caña de azúcar, el ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, reconoció la gravedad de la situación, aunque aseguró que el abastecimiento comenzará a normalizarse en los próximos días.

“Estamos en un momento crítico”, afirmó la autoridad, al referirse al periodo actual donde coinciden la cosecha de granos y el arranque de otros cultivos estratégicos. La preocupación no es menor: se trata de una etapa donde el uso de maquinaria agrícola, transporte de producción y logística dependen directamente del suministro continuo de combustible.

De acuerdo con el ministro, los reportes de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) indican que la provisión comenzaría a estabilizarse desde el viernes, avanzando progresivamente en el resto del país. Sin embargo, el propio Gobierno reconoció que existen dificultades en la gestión del abastecimiento, lo que ha generado incertidumbre en el sector productivo.

Mientras tanto, desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y otros actores del agro se han emitido advertencias claras sobre el impacto que podría generar esta situación. En un comunicado reciente, el sector señaló que levantar la cosecha en medio de precios elevados de insumos y, además, enfrentar irregularidades en el suministro de diésel, podría resultar “catastrófico” para los productores.

La coyuntura se vuelve aún más delicada considerando los recientes cambios en el área energética, como la renuncia de la presidencia de YPFB y la designación de nuevas autoridades en el Ministerio de Hidrocarburos. Estos movimientos reflejan la complejidad del escenario y la necesidad de respuestas inmediatas para evitar mayores perjuicios.

Desde el Ejecutivo, se ha reiterado que la prioridad es garantizar condiciones para la producción y proteger la economía nacional. En ese sentido, Justiniano enfatizó que se está trabajando de manera coordinada para resolver la situación y brindar certidumbre al sector agropecuario.

No obstante, la preocupación persiste en el campo. La dependencia del diésel en los sistemas productivos actuales hace que cualquier interrupción en su suministro tenga efectos directos en la eficiencia, los costos y la capacidad de cumplir con los tiempos de cosecha. En un contexto donde cada jornada es clave, los retrasos pueden traducirse en pérdidas económicas significativas.

“La escasez de diésel vuelve a tensionar al sector agropecuario en un momento clave, reavivando el debate sobre su impacto en la producción y la logística rural”

El desafío no solo radica en resolver la coyuntura inmediata, sino en generar condiciones estructurales que permitan evitar la repetición de estos escenarios. Para los productores, la estabilidad en el suministro de combustible es tan importante como el clima o el acceso a insumos, ya que constituye un factor determinante para la sostenibilidad del sistema productivo.

Impacto del diésel en campañas 2024-2025 y transporte ganadero

La actual crisis de abastecimiento no es un hecho aislado. Durante las campañas agrícolas 2024 y 2025, los productores ya enfrentaron dificultades similares en el acceso a diésel, lo que generó retrasos en labores clave como siembra, cosecha y transporte de granos.

En varios casos, la escasez obligó a recurrir a mercados informales, donde el combustible llegó a duplicar su precio, incrementando significativamente los costos de producción. Esta situación afectó la rentabilidad de cultivos estratégicos como soya, maíz y sorgo, reduciendo los márgenes de los productores.

El impacto también se sintió con fuerza en el sector pecuario. El transporte de ganado, especialmente en regiones productoras como Santa Cruz y Beni, se vio limitado por la falta de combustible, afectando el traslado de animales hacia centros de engorde, ferias y mercados.

Asimismo, la logística de distribución de alimentos balanceados y otros insumos esenciales para la producción ganadera también sufrió interrupciones, generando efectos en cadena dentro del sistema productivo.

Estos antecedentes evidencian que la problemática del diésel no solo afecta una campaña puntual, sino que se ha convertido en un factor recurrente que condiciona la planificación y la estabilidad del agro boliviano.

En este contexto, el sector insiste en la necesidad de soluciones estructurales que garanticen un suministro oportuno y sostenido, evitando que la producción vuelva a quedar expuesta a escenarios de incertidumbre.

Redacción: Publiagro