El sector cañero boliviano atraviesa un momento crítico a pocos días del inicio de la zafra 2026. La Confederación Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (CONCAB) se declaró en estado de emergencia ante la escasez de diésel, un insumo clave que ya está paralizando labores de siembra y amenaza con afectar seriamente la cosecha.
Según el presidente de CONCAB, Alcides Córdova, la situación es alarmante. “Estamos a no más de 10 días de arrancar la zafra y nos encontramos con filas en los surtidores”, denunció, evidenciando la incertidumbre que atraviesa el sector.
La zafra cañera no solo depende del corte de la caña, sino también de una compleja logística que involucra maquinaria agrícola, transporte hacia ingenios y procesos industriales continuos. Para sostener esta cadena, el sector requiere aproximadamente 60 millones de litros de diésel, volumen que actualmente no está garantizado.
El impacto ya es tangible en campo. Productores reportan la paralización de la siembra, lo que compromete no solo la campaña actual, sino también las siguientes. “No sabemos qué vamos a hacer”, expresó Córdova, reflejando la preocupación generalizada.
A esta situación se suma la aparición de un mercado negro de combustible, donde los precios superan ampliamente los valores oficiales. Ante la urgencia por no perder la producción, algunos productores se ven obligados a pagar sobreprecios, incrementando aún más sus costos.
El sector también cuestiona la falta de respuestas claras por parte de las autoridades. En ese sentido, anunció que solicitará una reunión con el nuevo Ministro de Hidrocarburos, exigiendo transparencia sobre la situación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y garantías de abastecimiento.

La preocupación no es menor. La cadena sucroalcoholera es estratégica para el país, ya que no solo abastece el mercado interno de azúcar, sino que también produce alcohol anhidro utilizado en la mezcla con combustibles.
Para la zafra 2026, se estima una superficie sembrada cercana a las 190.000 a 200.000 hectáreas de caña de azúcar, concentradas principalmente en Santa Cruz. Esta producción se destina en gran parte a la industria, donde aproximadamente el 70% se convierte en azúcar y cerca del 30% en alcohol anhidro y otros derivados, dependiendo de la demanda y los contratos vigentes.
En términos productivos, Bolivia genera alrededor de 12 a 14 millones de toneladas de caña por zafra, lo que permite producir más de 1 millón de toneladas de azúcar y entre 200 y 250 millones de litros de alcohol anhidro.
Sin embargo, si la zafra no se inicia a tiempo o se desarrolla con limitaciones logísticas, las pérdidas pueden ser significativas. Retrasos en la cosecha reducen el contenido de sacarosa de la caña, afectando el rendimiento industrial. Además, la falta de transporte puede provocar que la materia prima quede en campo, deteriorándose.
Se estima que un retraso prolongado o una zafra incompleta podría generar pérdidas de hasta un 20% de la producción, lo que se traduce en millones de dólares para el sector, además de impactos en el abastecimiento interno y en la producción de biocombustibles.
En este contexto, los productores insisten en que garantizar el suministro de diésel no es solo una necesidad operativa, sino una condición indispensable para sostener uno de los sectores más importantes del agro boliviano.
Redacción: Publiagro


















