En criterio del presidente de Fegasacruz, Adrián Castedo, llama la atención que el Sesanag defina poner fin a la vacunación cuando son los productores los que corren con los gastos del manejo del ganado, el biológico y la aplicación. “Es un acto de sabotaje a la recuperación económica del país. Con esta decisión inculta se ponen en riesgo la seguridad alimentaria del país y las exportaciones actuales y futuras de carne bovina”, expresó.
Comentó que el modelo de vacunación -data de hace 26 años- ha permitido al sector, en los últimos cuatros años, pasar de exportar 2.000 a 10.000 toneladas de carne. “Por ello, el sector determinó continuar con la vacunación de la fiebre aftosa mientras no exista “un plan sanitario y de contingencias adecuado”, que cuente con los recursos necesarios en el caso de un brote y que esté certificado dentro del Sistema Nacional de Emergencia Zoosanitaria”, expuso.
El pasado 20 de abril, el Senasag anunció que dejaría de inmunizar contra la fiebre aftosa, y que buscaría obtener el estatus de ‘país libre de fiebre aftosa sin vacunación’. Días atrás, en una entrevista con Santa Cruz Agropecuario, el director nacional del Senasag, Javier Suárez, argumentó que la decisión de suspender la vacunación contra la fiebre aftosa y buscar la certificación de país libre de la enfermedad sin vacunación se basa en el objetivo principal del Programa de Erradicación de la Fiebre Aftosa.
“Las últimas pautas de 2021 a 2025 están definidas en el Programa Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa. En este periodo hay un plan de acción específico que determina dos objetivos aplicables para el país, dar continuidad a la transición hacia el estatus oficial de libre de aftosa sin vacunación en las zonas donde aún se inmuniza y mantener el estatus sanitario en los territorios declarados libre de la enfermedad sin vacunación”, afirmó Suárez.
Aclaró que los esquemas de vacunación que Bolivia ha aplicado en las diferentes zonas del territorio nacional datan de 2010 bajo un lineamiento de control progresivo de la aftosa que ha permitido que el país obtenga diferentes certificados internacionales de país libre con y sin vacunación. Adicionalmente a estos avances, la ausencia prolongada de nuevos casos, desde 2017 no se registra un brote, y los estudios científicos realizados reflejan una ausencia de la infección y del virus de la fiebre aftosa”, especificó Suárez.
Lograr esta condición sanitaria, a decir del director nacional del Senasag, permitirá a Bolivia potenciar los mercados de exportación a países de Europa, Japón, de Asia y de Medio Oriente.
En diciembre de 2022, citado en la estatal ABI, el viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco, refirió que Bolivia exportó 18.560 toneladas de carne bovina y alcanzó un récord de $us 120 millones por la venta de ese producto cárnico en mercados del exterior.
Describió que el país exportó productos cárnicos en cortes especiales, hamburguesas congeladas y otros a China, Hong Kong, Ecuador y Perú. El gigante asiático demandó carne por un valor de $us 98,7 millones.
Asimismo, Blanco destacó que Bolivia no sólo exporta carne bovina, sino también comercializa en el mercado internacional semen de razas cebuinas a países vecinos como Brasil y que se cerró acuerdo con Cuba y otros países de la región.
A decir del gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, el sector agroalimentario reviste una importancia estratégica, al tener que ver con la vida misma.
“Lo demuestra el hecho que, durante la pandemia de 2020, el sector ganadero no paró, garantizó el abastecimiento interno de carne y generó excedentes de exportación”, anotó, al indicar que fue un trabajo público-privado por años para declarar a Bolivia ‘país libre de aftosa’ que sirvió para abrir mercados externos. “El privado invirtió en pastos, potreros, frigoríficos, genética y sanidad; el Gobierno negoció un protocolo sanitario para abrir el mercado chino”, contextualizó.
Acotó que el esfuerzo sinérgico Gobierno-empresarios dio el resultado esperado. En 2005 la exportación de carne de res y derivados era de 1.000 toneladas por $us 2 millones; con la apertura de China se disparó a $us 24 millones en 2019; en plena pandemia hubo un récord por $us 70 millones y en 2022, la carne, hamburguesas y despojos comestibles sumaron $us 187 millones, “monto que pudo ser el triple, pero los cupos limitaron la exportación”, subrayó.
Cambio de paradigma
En el documento ‘Un cambio de paradigma ante la fiebre aftosa’, Patrik Buholzer y Pedro Moura, director ejecutivo y presidente de International TAFS Forum, respectivamente, citan que, en los últimos 30 años, la carne y los productos cárnicos procedentes de animales vacunados se han comercializado de forma segura desde países o zonas de Sudamérica “libres de fiebre aftosa con vacunación”, con exportaciones de más de 8,5 millones de toneladas de carne en la última década. “Esto demuestra que el comercio entre zonas libres de fiebre aftosa ya se considera seguro”, precisan los expertos.
Relievan que la distinción entre los dos estatus de libre de fiebre aftosa con o sin vacunación ya no es apropiada. Con las mejoras tecnológicas de las vacunas y los diagnósticos adecuados, la fiebre aftosa puede controlarse, y el riesgo de circulación viral enmascarada no detectada es extremadamente bajo. Es más, el estatus de “libre de fiebre aftosa con vacunación” puede proporcionar una mayor seguridad que el de “libre de fiebre aftosa sin vacunación”, y esto se aplica tanto a los casos en los que los países han alcanzado el estatus de “libre de fiebre aftosa con o sin vacunación”, especialmente en las regiones en las que el virus sigue estando presente de forma activa, o en las zonas circundantes, como en las regiones en riesgo debido a la globalización del comercio.
La erradicación mundial de la fiebre aftosa sólo podrá lograrse si se utilizan todos los medios preventivos eficaces disponibles y se eliminan las barreras innecesarias y los incentivos al riesgo. Cada país debe tener la posibilidad de aspirar a un estatus libre de fiebre aftosa con o sin vacunación, tomando la mejor decisión en función del riesgo asociado a su contexto, por lo que ambos estatus deben ser reconocidos como equivalentes.