La Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) incurrió los últimos tres meses en al menos cinco irregularidades que de alguna manera incidieron en el incendio que hasta la fecha arrasó 1,5 millones de hectáreas en la Chiquitanía.
La tardía reacción al incendio forestal, la emisión de permisos de quema hasta el 10 de agosto, la ampliación del plazo de planes de desmonte y quemas emitido el 27 de agosto, la reducción de las multas por quemas a partir de la Ley 741 y la falla en los controles de los chaqueos ilegales son las irregularidades que la ABT cometió y que, según expertos, agravaron la situación en las zonas afectadas por el fuego.
A esto se suman investigaciones de corrupción como la que se ventiló en junio pasado, cuando se denunció a una red de exfuncionarios que vendían permisos de desmonte ilegal, por lo que ocho extrabajadores están investigados.
Según el presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Santa Cruz, Evert Durán, la ABT reaccionó tarde al incendio forestal, ya que los primeros focos de calor fueron reportados en Roboré, San Rafael, San Miguel, San Ignacio y San Matías a fines de julio e inicios de agosto.
“Normalmente se tiene el programa de alerta temprana, pero ellos han visto que empezó el incendio y no han hecho nada. Otra irregularidad más terrible es que ellos han seguido entregando permisos de chaqueo y desmonte”, dijo.
La ABT comunicó el 10 de agosto la suspensión de los permisos para las quemas, tres días después de que la Gobernación de Santa Cruz emitiera la alerta roja por los fuertes incendios.
El dirigente forestal denunció que la entidad que regula los bosques y tierras siguió entregando autorizaciones de chaqueo hasta al menos el 15 de agosto.
“El chaqueo y desmonte se otorga después de la primera lluvia, porque así el fuego no se expande y es controlable; porque cuando está seco, el bosque es como gasolina. Ése fue su primer gran error de la ABT”, indicó.
De manera contradictoria, el 27 de agosto, la ABT emitió una ampliación del plazo para la presentación de planes de desmonte y autorizaciones de quemas en Santa Cruz, a pesar de que el mismo presidente Evo Morales había declarado esa misma fecha una “pausa ecológica” en toda la Chiquitanía.
Otra de las irregularidades que el dirigente hizo notar fue que la ABT, basándose en las disposiciones adicionales de la Ley 1171 de Uso y Manejo Racional de Quemas, emitió el 12 de agosto, en plena crisis por los incendios, una resolución para que las personas naturales y jurídicas que tienen multas pendientes por quemas ilegales puedan acogerse a la reducción de las mismas, que además serán canceladas sin las sanciones acumulativas por retrasos.
José Serrate, presidente cívico del bloque chiquitano, que aglutina a los nueve municipios de esa región boliviana, aseveró que el problema de los asentamientos autorizados por el INRA y la ABT también incidieron en la propagación de las quemas, porque los colonos que generalmente llegan del occidente del país no conocen las formas de chaqueo controlado, lo que genera incendios de gran magnitud.
El dirigente mencionó que también hay muchas denuncias de tráfico de madera, ya que se ven muchos camiones que sacan este producto de la Chiquitanía y que ninguna autoridad local sabe si están autorizados.