El CIAT evalúa materiales argentinos y nacionales que podrían mejorar la competitividad y reducir los costos de producción

Los primeros resultados de la evaluación de algodón transgénico en Bolivia comienzan a generar expectativas positivas en el sector productivo, tras su establecimiento en las parcelas demostrativas del Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), ubicadas en el municipio de Saavedra. Estos ensayos forman parte del proceso de validación agronómica de nuevos materiales que buscan mejorar la productividad, la sanidad y la competitividad del cultivo en el país, que actualmente enfrenta una producción aproximada de 2.500 a 3.000 toneladas de fibra anual, concentrada principalmente en el departamento de Santa Cruz. Esta cifra representa una caída significativa respecto a décadas anteriores, cuando Bolivia llegó a producir más de 15.000 toneladas anuales, lo que refleja la necesidad urgente de innovación tecnológica en el sector.
Según el ingeniero Blass García, técnico de desarrollo del CIAT, los materiales evaluados han mostrado un comportamiento agronómico favorable, lo que abre la posibilidad de avanzar hacia su incorporación formal en el sistema productivo nacional. “Este año se espera que el Gobierno permita ya la importación de estas semillas validadas que se han comportado de manera exitosa”, afirmó el profesional, destacando el potencial de estas tecnologías para revitalizar la cadena algodonera.
Características de los materiales
Los ensayos incluyen materiales introducidos desde Argentina, como Guazuncho 4, Pora 3 y Guaraní, además de la variedad convencional nacional Mandiyuti, desarrollada por el propio CIAT. Estas variedades han sido comparadas en campo bajo las mismas condiciones, permitiendo evaluar su desempeño agronómico, adaptación y ventajas frente a los materiales tradicionales. Los resultados preliminares muestran diferencias importantes, especialmente en los materiales genéticamente mejorados, que evidencian características superiores en términos de desarrollo y comportamiento productivo.

“Los resultados van a salir dentro de máximo dos meses y estimamos que este año el Gobierno va a permitir la producción de estos materiales transgénicos”


Estas evaluaciones representan un paso clave en el proceso de modernización del cultivo de algodón en Bolivia, en un contexto donde el acceso a nuevas tecnologías es considerado fundamental para recuperar la competitividad y sostenibilidad de este rubro estratégico. Según García, “tienen las cualidades de que son resistentes a los lepidópteros, el productor va a invertir muy poco en el control de las plagas más importantes del cultivo de algodón, que son los lepidópteros”.
Otra de las cualidades que tienen estos materiales transgénicos es que son tolerantes al glifosato, un herbicida que controla todo tipo de maleza sin afectar al cultivo del algodón. “El productor va a reducir sus costos en aplicación y control de malezas con estas variedades transgénicas que estamos probando”, añadió.
Estos materiales se están evaluando en tres zonas: en la zona norte, en Saavedra, en Pailón y más al este, cerca de Cuatro Cañadas, en Cañada Larga. “Los resultados de esta investigación van a salir muy pronto y van a permitir a los productores algodoneros obtener un permiso para la importación de estas semillas y poder cultivar estos materiales transgénicos en Santa Cruz”, explicó García.
Considerando que el algodón es un cultivo no comestible, el Gobierno ya está interesado en dar luz verde para la producción y cultivo de algodones transgénicos. Otra de las ventajas es que se puede utilizar la pepita de la semilla, rica en aceite, como materia prima para la producción de biodiesel. “Aparte de estar utilizando la fibra para lo que son prendas, también puede obtener otros productos que es el aceite para los biocombustibles que se tienen que producir en este departamento y en el país”, agregó.
Experiencia de algodón transgénicos en otros países
La experiencia internacional demuestra que el algodón transgénico puede transformar la productividad y rentabilidad del sector. Por ejemplo, países como India y Brasil, donde más del 90% del algodón cultivado es transgénico, han logrado aumentar los rendimientos entre un 20% y 35% por hectárea, reducir significativamente los costos de control de plagas y mejorar la calidad de la fibra para la industria textil. Se espera que la adopción de estas tecnologías en Bolivia tenga efectos similares, contribuyendo a revitalizar el cultivo, aumentar la producción nacional y generar nuevas oportunidades económicas para los productores.
“Los resultados van a salir dentro de máximo dos meses y estimamos que este año el Gobierno va a permitir la producción de estos materiales transgénicos”, concluyó García, marcando un hito en la modernización de la cadena algodonera boliviana.

Redacción: Publiagro














