
La bronquitis infecciosa continúa representando un desafío sanitario para la producción avícola debido a que la infección puede favorecer la aparición de complicaciones secundarias, principalmente de origen bacteriano, que incrementan la gravedad de los cuadros y las pérdidas económicas en las granjas.
Edgar Saavedra, gerente de ASAVI SRL., explicó que el virus de la bronquitis infecciosa puede generar condiciones favorables para infecciones secundarias, entre ellas las provocadas por Escherichia coli (E. coli), bacteria que puede agravar considerablemente los problemas sanitarios dentro de las aves.
“Este virus abre las puertas para una contaminación secundaria, principalmente lo que es la E. coli. Estos son los que van a causar los problemas más graves en nuestra producción avícola”, señaló.
El impacto económico puede presentarse a través de diferentes vías. Las aves enfermas pueden registrar menor crecimiento, presentar mortalidad y afectar posteriormente la disponibilidad de carne y huevos en el mercado.
Saavedra recordó que Bolivia ya atravesó situaciones de este tipo en años anteriores y remarcó que los efectos de una enfermedad respiratoria no deben analizarse únicamente desde el punto de vista sanitario, sino también considerando sus consecuencias sobre la productividad.
Diagnóstico, una herramienta clave
Ante la evolución de los agentes infecciosos, el especialista destacó la importancia de fortalecer el diagnóstico en las granjas. Consideró que actualmente existe tecnología suficiente para realizar análisis más precisos y determinar qué agentes están circulando en las poblaciones avícolas.
“Hoy en día ya tenemos mucha tecnología en la parte de diagnóstico. Entonces deberíamos trabajar mejor en la parte de hacer diagnóstico, no simplemente ver en el campo y conformarnos con esto”, afirmó.
En ese sentido, señaló que es necesario investigar qué ocurre realmente con los virus que circulan en las granjas, tomando en cuenta su capacidad de cambiar y adaptarse.
“Los virus son agentes que buscan sobrevivir y para sobrevivir se buscan todas las estrategias”, explicó.
Mayor impacto en pollos de engorde
La manifestación de la bronquitis infecciosa puede variar según el tipo de producción. En los pollos de engorde, Saavedra considera que el impacto puede ser más agresivo debido a las altas densidades de población y al metabolismo acelerado de estas aves.
“En pollo de engorde la bronquitis es un poco más agresiva, porque los pollos de engorde criados en poblaciones más grandes, están más concentrados y tienen un metabolismo más acelerado”, indicó.


En estos casos, la enfermedad puede provocar cuadros respiratorios más severos y mayores niveles de mortalidad. En las gallinas de postura, en cambio, uno de los principales efectos está relacionado con la disminución de la producción de huevos, aunque también pueden presentarse problemas respiratorios.
El especialista advirtió que la bronquitis infecciosa puede complicarse cuando intervienen otros agentes. En escenarios graves, las mortalidades podrían alcanzar niveles elevados.
“Un cuadro de bronquitis infecciosa, como decimos, no viene solo. Si se complica con algo, podemos tener mortalidades que pueden llegar hasta un 60% en nuestras granjas”, sostuvo.
Una mortalidad de esa magnitud, agregó, comprometería seriamente la rentabilidad de una explotación avícola.
Plantean ajustar los programas de vacunación
Respecto al manejo preventivo, Saavedra explicó que los programas de vacunación varían de acuerdo con el tipo de ave. En pollos de engorde normalmente se utiliza una vacuna al primer día de vida en la planta de incubación, mientras que las gallinas de postura requieren varias aplicaciones durante la etapa de recría.
“En pollo de engorde normalmente usamos una sola vacuna al primer día en planta de incubación y en gallinas de postura tenemos que poner de tres a cuatro vacunas durante toda la recría”, explicó.
El especialista también señaló que actualmente se ha confirmado la presencia de una variante del virus de la bronquitis infecciosa, por lo que consideró necesario que los programas de vacunación contemplen esta situación.
Para pollos de engorde, planteó considerar una vacunación al primer día que incluya la cepa Massachusetts junto con la variante identificada. En gallinas de postura, recomendó evaluar la combinación de la vacuna tradicional Massachusetts con la variante dentro del programa sanitario.
Vacunar más no significa necesariamente vacunar mejor
Saavedra explicó que las aves pueden recuperarse de una infección por bronquitis infecciosa, debido a que el tejido de la tráquea puede regenerarse después de la afectación. Sin embargo, advirtió que las lesiones y daños ocasionados durante el proceso pueden dejar consecuencias productivas que no siempre pueden revertirse.
Ante esta situación, consideró que el objetivo no debe ser incrementar indiscriminadamente el número de vacunas, sino diseñar programas que respondan a las necesidades reales de cada población.
El especialista sostuvo que la estrategia debe considerar el estado inmunológico de las aves y evitar la aplicación de antígenos innecesarios. “No hay que ponerles lo que no deben, hay que ponerles lo que se quiera para que sea un buen resultado”, concluyó.
De esta manera, el diagnóstico oportuno, el seguimiento de las variantes virales y un programa de vacunación ajustado a las condiciones de cada granja se plantean como elementos fundamentales para reducir el impacto de la bronquitis infecciosa y prevenir complicaciones que puedan comprometer la productividad avícola.
Fuente: Edgar Saavedra
Redacción: Publiagro


















