Tarija avanza en la consolidación de una nueva alternativa productiva con el impulso a la producción de aceitunas y aceite de oliva, una actividad que busca convertirse en una opción económica para las familias productoras frente al declive de los hidrocarburos y ampliar la oferta agroindustrial del departamento.
La iniciativa se desarrolla mediante un modelo de reconversión productiva impulsado por la Alcaldía de Tarija, que permitió transformar terrenos donde los olivos anteriormente eran utilizados principalmente como árboles de sombra en unidades con potencial comercial.
El programa cuenta con 166 beneficiarios distribuidos en 22 comunidades, entre ellas Santa Ana la Vieja y Tolomosa, donde los productores comenzaron a incorporarse progresivamente a una cadena productiva orientada a la producción de aceitunas y derivados como el aceite de oliva.
Uno de ellos es Naval Gareca, productor de Santa Ana la Vieja, quien cuenta con 120 plantas de olivo que ya ingresaron a su etapa productiva. El agricultor reconoce que inicialmente no confiaba en el potencial económico de este cultivo, pero ahora espera obtener sus primeros frutos.
“Ahora solo queremos apoyo para poder producir el aceite. Nuestros olivos están en primera floración y este año vamos a tener los primeros frutos. Esperamos unos 50 kilos de aceitunas”, señaló Gareca.
Para los productores, el siguiente desafío es avanzar desde la producción primaria hacia la transformación y agregación de valor, principalmente mediante la extracción de aceite de oliva. En ese sentido, consideran fundamental contar con asistencia y equipamiento que permita aprovechar la cosecha y generar un producto terminado con identidad tarijeña.


Uno de los principales atractivos de esta actividad es el mercado nacional, que actualmente presenta una elevada dependencia de productos importados. De acuerdo con la información proporcionada por el sector, alrededor del 98% del aceite de oliva que se comercializa en Bolivia proviene del exterior, situación que abre una oportunidad para fortalecer la producción nacional.
El potencial olivícola de Tarija también fue destacado durante una evaluación realizada por el sommelier español Daniel Sánchez, quien resaltó las condiciones de suelo y clima del departamento para el desarrollo de este cultivo.
La valoración señala que las características agroclimáticas de Tarija pueden favorecer la obtención de productos con cualidades diferenciadas y contribuir al posicionamiento de la producción olivícola local dentro del mercado nacional.
La apuesta también busca que la producción de aceitunas y aceite de oliva se integre a la identidad agroproductiva que Tarija ha construido alrededor de productos como el vino, la uva y el singani, además de otros rubros con potencial de transformación y comercialización, como los jamones.
De esta manera, el olivo comienza a dejar de ser solamente un árbol presente en los predios rurales para convertirse en una alternativa de generación de ingresos. Para los productores, el reto ahora está en consolidar la cadena, mejorar la transformación y lograr que las primeras cosechas puedan convertirse en productos con valor agregado y presencia en el mercado boliviano.
La apuesta por la olivicultura representa así un nuevo componente dentro de la diversificación productiva de Tarija, con el objetivo de generar nuevas oportunidades económicas para las comunidades rurales, agregar valor a la producción primaria y avanzar hacia una mayor participación de productos nacionales en un mercado actualmente dominado por las importaciones.
Fuente: Naval Gareca
Redacción: Publiagro


















