Una adecuada planificación alimenticia permite alcanzar ganancias superiores a 1,7 kilos diarios y mejorar la eficiencia del sistema de engorde

Elaboración núcleo que se les da al ganado en confinamiento/ Foto: Publiagro
Elaboración núcleo que se les da al ganado en confinamiento/ Foto: Publiagro

La producción de ganado bajo sistemas de confinamiento requiere mucho más que disponer de corrales y animales. Para alcanzar buenos resultados, los productores deben establecer una planificación integral que considere la inversión inicial, la disponibilidad de alimento, la infraestructura y el manejo técnico del hato durante todo el proceso de engorde.

Especialistas señalan que uno de los principales desafíos del confinamiento es lograr que cada animal transforme eficientemente el alimento consumido en kilos de carne, un objetivo que depende directamente de la calidad de la dieta y del manejo diario.

La cantidad de animales debe definirse según la capacidad de inversión

Antes de iniciar un sistema de confinamiento bovino, el productor debe analizar cuidadosamente la cantidad de animales que está en condiciones de manejar. Esta decisión no debe estar basada únicamente en el tamaño del corral disponible, sino principalmente en la capacidad económica, productiva y logística del establecimiento.

El ingeniero Ameth Loaiza Ibáñez, asesor técnico en sistemas de confinamiento, explicó que la planificación debe partir de los recursos disponibles, considerando que la inversión en ganado y alimentación representan los principales componentes del sistema.

“Todo va a depender del recurso con el que nosotros contemos. A partir de ahí podemos definir la cantidad de animales que vamos a confinar”, señaló.

El especialista indicó que uno de los errores frecuentes de algunos productores es ingresar una cantidad elevada de animales sin contar previamente con una estrategia definida de alimentación, infraestructura y manejo.

En un sistema intensivo, la compra del ganado representa solamente el inicio del proceso, ya que durante el periodo de engorde la alimentación constituye uno de los mayores costos de producción. Por ello, antes de aumentar la carga animal, es fundamental garantizar la disponibilidad de forrajes, granos, suplementos minerales y otros insumos necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales del ganado.

La alimentación define la rentabilidad del confinamiento

Dentro de un sistema de engorde intensivo, no existe una única fórmula de alimentación que pueda aplicarse para todos los establecimientos. La dieta debe adaptarse a las condiciones productivas, disponibilidad de insumos y objetivos económicos del productor.

“No existe una dieta que digamos que es la única que sirve. La dieta que nos sirve es aquella que nos hace ganar dinero”, explicó Loaiza.

El especialista señaló que pueden existir diferentes formulaciones nutricionales, algunas con mejores resultados que otras, pero el éxito depende principalmente del correcto manejo de la dieta.

“Muchas veces no es que la dieta sea mala, sino que las personas que trabajan no hacen buen manejo de esa dieta”, afirmó.

Una formulación adecuada debe considerar factores como la calidad de los ingredientes, el balance entre energía y proteína, la adaptación progresiva del animal y la correcta distribución del alimento durante el día.

 Tres etapas nutricionales: inicio, engorde y acabado

Dentro del proceso de confinamiento, la alimentación normalmente se divide en tres etapas principales: dieta de inicio o adaptación, dieta de engorde y dieta de acabado.

Cada fase tiene un objetivo específico y busca acompañar los cambios fisiológicos del animal durante su permanencia en el corral.

La etapa de adaptación es considerada una de las más importantes, debido a que el ganado debe acostumbrarse progresivamente a una alimentación con mayor concentración energética.

Durante esta fase, la dieta puede estar compuesta aproximadamente por un 60% de materia verde o pastura y un 40% de concentrado, permitiendo que el sistema digestivo del animal se adapte al cambio alimenticio.

“El período de adaptación es el principio de la engorda. Si hacemos mal esta etapa, ese animal no va a lograr convertir lo que necesitamos”, explicó el asesor técnico.

“No existe una dieta que digamos que es la única que sirve. La dieta que nos sirve es aquella que nos hace ganar dinero”

Debe realizarse una medida y pesaje del alimento/ Foto: Publiagro
Debe realizarse una medida y pesaje del alimento/ Foto: Publiagro

Un mal manejo durante los primeros días puede generar pérdidas productivas, problemas digestivos y una menor capacidad de conversión alimenticia durante todo el ciclo de engorde.

 Una vez superada la fase de adaptación, la dieta cambia para incrementar el aporte energético y favorecer la ganancia de peso.

En esta etapa, la proporción puede invertirse, utilizando aproximadamente un 40% de pastura y un 60% de concentrado.

El objetivo es que el animal aproveche mejor los nutrientes disponibles y logre una mayor acumulación de músculo y tejido corporal en menor tiempo.

 Dieta de acabado: etapa final antes de la venta

En la fase final del confinamiento, algunos sistemas incrementan aún más la participación del concentrado, llegando incluso a proporciones cercanas al 80% de concentrado y 20% de pastura, dependiendo del manejo y los objetivos productivos.

Esta etapa busca alcanzar el peso comercial esperado y mejorar la terminación del animal antes de su salida al mercado.

Sin embargo, destacó que este tipo de dietas requieren un manejo técnico adecuado para evitar problemas y garantizar que el incremento de energía se traduzca en mayor producción de carne.

 Control del consumo: observar al animal y al comedero es fundamental

El manejo diario de la alimentación es uno de los factores que determina el éxito del confinamiento. Para calcular el consumo de alimento, uno de los parámetros utilizados es el peso vivo del animal.

Generalmente, el consumo puede estimarse alrededor del 3% del peso vivo del bovino en materia seca, aunque este valor puede variar según la dieta, la edad, la raza y las condiciones ambientales.

Además de los cálculos nutricionales, Loaiza destacó la importancia de realizar una observación permanente del comportamiento del animal y del estado de los comederos.

“Después de haber terminado de dar la dieta de la mañana, del mediodía o de la tarde, nosotros debemos hacer una lectura de comedero, en constante observación del animal durante todo el día”, explicó.

La lectura del comedero permite determinar si la cantidad suministrada es suficiente o si debe ajustarse.

Por ejemplo, si un productor entrega alimento a las 7 de la mañana y la siguiente ración está programada para las 11, pero a las 9 el comedero ya está completamente vacío, significa que probablemente la cantidad entregada debe incrementarse.

Además, el consumo debe ajustarse constantemente porque los animales aumentan de peso y, por consecuencia, también incrementan sus requerimientos nutricionales.

Ganancias de peso y tiempo de confinamiento

El objetivo principal de un sistema de confinamiento es lograr mayores ganancias de peso en periodos más cortos, optimizando el uso del alimento y la infraestructura.

De acuerdo con Loaiza, normalmente los ciclos de confinamiento se manejan alrededor de 90 días, ingresando animales con pesos iniciales que pueden estar entre 350, 420 o 450 kilogramos, dependiendo del objetivo productivo.

Con un adecuado manejo nutricional, se pueden alcanzar ganancias promedio cercanas a 1,7 kilogramos diarios, aunque algunos animales con genética favorable y buenas condiciones de manejo pueden superar incluso los 2 kilogramos diarios de ganancia de peso.

Estos resultados dependen de múltiples factores, entre ellos la calidad de la dieta, la adaptación inicial, el bienestar animal, la infraestructura y el seguimiento permanente del consumo.

Manejo técnico: la diferencia entre confinar y producir eficientemente

El confinamiento bovino representa una alternativa para mejorar la productividad ganadera, pero requiere disciplina, planificación y conocimiento técnico.

La cantidad adecuada de animales, una dieta correctamente formulada, una adaptación bien ejecutada y una supervisión constante permiten transformar el alimento en mayor cantidad de kilos de carne.

Para los productores, el desafío no solamente está en ingresar animales al corral, sino en desarrollar un sistema eficiente donde cada etapa del proceso contribuya a mejorar la rentabilidad y sostenibilidad de la producción.

Fuente: Ameth Loaiza Ibáñez

Redacción: Publiagro