El sector advierte que la escasez de combustible, las interrupciones en el transporte y los compromisos de exportación incumplidos amenazan la seguridad alimentaria y energética del país

La zafra cañera 2026 comenzó con la esperanza de una recuperación para el sector sucroalcoholero, pero la realidad volvió a imponer los mismos obstáculos que marcaron la campaña pasada. La escasez de diésel, sumada a los bloqueos de carreteras y la inestabilidad social, está afectando el normal desarrollo de la cosecha y genera preocupación entre los productores.

El presidente de la Unión de Cañeros Unagro, Ruddy Rodríguez, señaló que la situación es crítica porque el combustible es el principal insumo para las labores de cosecha, transporte y abastecimiento de materia prima hacia los ingenios.

«El año pasado tuvimos una zafra muy difícil por la escasez de diésel y este año estamos tropezando con el mismo problema. El sector cañero necesita alrededor de 60 millones de litros de diésel para desarrollar la campaña y la verdad es que no hay combustible suficiente», afirmó.

Según el dirigente, en localidades productoras como Mineros las filas en las estaciones de servicio son permanentes y el abastecimiento es irregular, situación que paraliza el movimiento de maquinaria agrícola, tractores y camiones que participan en la cosecha.

El retraso preocupa porque la zafra apenas ha comenzado y las lluvias registradas en las últimas semanas también limitaron las labores en el campo. A ello se suma la incertidumbre sobre la disponibilidad futura de combustible.

Rodríguez advirtió que el impacto trasciende al sector productivo y alcanza a toda la economía nacional.

«Está en riesgo la seguridad alimentaria del país porque será difícil sacar la materia prima para transformarla en azúcar. Tenemos proyectada una producción superior a los 17 millones de quintales de azúcar y alrededor de 300 millones de litros de etanol», indicó.

La cadena cañera constituye uno de los motores económicos del norte integrado de Santa Cruz y genera empleo directo e indirecto para más de 8.000 familias, además de dinamizar actividades vinculadas al transporte, servicios, comercio y agroindustria.

Los problemas actuales recuerdan las dificultades enfrentadas durante la zafra 2025, cuando la escasez de diésel provocó retrasos en la cosecha y limitó la capacidad de exportación del sector. En aquella oportunidad, los productores denunciaron que la falta de combustible afectó el traslado de la caña desde el campo hacia los ingenios y posteriormente dificultó el envío de azúcar y etanol hacia los mercados internacionales, reduciendo el ingreso de divisas para el país.

«Más de 8.000 familias dependen de una zafra que vuelve a enfrentar los mismos problemas del año pasado: falta de diésel, bloqueos, retrasos en la cosecha y dificultades para exportar azúcar y etanol»

Este año el escenario vuelve a complicarse por los bloqueos de caminos, que impiden el tránsito de camiones y generan incertidumbre sobre el cumplimiento de contratos comerciales.

«Tenemos compromisos de exportación y no podemos sacar un solo quintal de azúcar. Los bloqueos nos perjudican enormemente porque tampoco podemos transportar etanol ni cumplir con los compradores internacionales, lo que afecta la imagen del país como proveedor confiable», sostuvo el dirigente.

Otro de los temas que mantiene en alerta al sector es el programa de producción de etanol. Los productores recuerdan que realizaron importantes inversiones para ampliar la oferta de materia prima destinada a este combustible renovable, considerado una alternativa para reducir la importación de gasolina y disminuir la salida de divisas.

Rodríguez afirmó que existen conversaciones con las autoridades para retomar los compromisos asumidos en el marco del programa de etanol y fortalecer una política que, a criterio del sector, resulta estratégica para la seguridad energética nacional.

Mientras tanto, los cañeros exigen al Gobierno garantizar el suministro oportuno de diésel y restablecer la libre circulación en las carreteras para evitar que una nueva campaña quede marcada por pérdidas económicas, incumplimientos comerciales y un menor aporte del complejo sucroalcoholero a la economía boliviana.

Principales afectaciones que enfrenta el sector cañero

– Escasez de diésel para maquinaria agrícola y transporte
– Retraso en el inicio y avance de la zafra
– Interrupción del traslado de caña hacia los ingenios
– Dificultades para exportar azúcar y Alcohol
– Riesgo de incumplimiento de contratos internacionales
– Menor ingreso de divisas para el país
– Incertidumbre sobre el abastecimiento interno de azúcar
– Afectación al programa nacional de producción de etanol
– Impacto económico sobre más de 8.000 familias vinculadas a la actividad
– Pérdida de competitividad frente a otros mercados productores

El etanol se consolida como un componente estratégico para Bolivia

El desarrollo del etanol ha permitido que la cadena cañera amplíe sus oportunidades de negocio y contribuya a la matriz energética nacional. La mezcla de gasolina con etanol reduce la dependencia de combustibles importados y favorece el aprovechamiento de una materia prima producida en el país.

Para alcanzar ese objetivo, tanto productores como ingenios realizaron inversiones destinadas a incrementar la producción de caña y mejorar la capacidad industrial. Sin embargo, la continuidad del programa depende de una zafra eficiente, del abastecimiento de combustible para las labores agrícolas y de una logística que permita movilizar oportunamente la producción.

Especialistas del sector consideran que garantizar estas condiciones no solo fortalece a la agroindustria cañera, sino que también aporta a la seguridad alimentaria, energética y económica de Bolivia.

Redacción: Publiagro