viernes, octubre 9, 2026
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El salivazo aparece con las lluvias y puede reducir la producción de forraje en los potreros

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Las lluvias favorecen la aparición del salivazo/ Foto: Internet
Las lluvias favorecen la aparición del salivazo/ Foto: Internet

La plaga succiona la savia de los pastos, provoca amarillamiento y menor crecimiento, por lo que el monitoreo debe intensificarse desde el inicio de la temporada húmeda

El salivazo de los pastos es un insecto que puede convertirse en un problema para la producción ganadera cuando sus poblaciones aumentan en los potreros. La plaga afecta a diferentes especies de gramíneas y su presencia está estrechamente relacionada con el inicio y desarrollo de la temporada lluviosa, periodo que genera condiciones favorables para la reproducción y supervivencia de las ninfas.

La presencia del insecto puede identificarse fácilmente por la característica espuma blanca que aparece adherida a los tallos o cerca de la base de las plantas. Al apartarla, es posible encontrar una pequeña ninfa que permanece protegida dentro de esa masa espumosa mientras se alimenta de la savia del pasto.

Las ninfas pertenecen principalmente a la familia Cercopidae y utilizan un aparato bucal especializado para succionar la savia, principalmente en las partes bajas de la planta. La espuma que producen cumple una función de protección, ya que ayuda a mantener la humedad alrededor de su cuerpo y las resguarda de condiciones climáticas adversas y de algunos enemigos naturales.

¿Por qué aparece el salivazo?

Uno de los principales factores que favorece el aumento de las poblaciones es la lluvia. Estudios sobre la dinámica de esta plaga señalan que las ninfas pueden aparecer pocos días después del inicio de las precipitaciones y permanecer durante buena parte de la época lluviosa, con incrementos poblacionales que pueden presentarse de manera escalonada.

Además de la humedad, las características del potrero también influyen en su desarrollo. Pasturas densas y con mayor humedad cerca del suelo pueden ofrecer condiciones favorables para la supervivencia de las ninfas. En determinadas regiones, la primera generación importante puede registrarse aproximadamente entre 25 y 30 días después de las primeras lluvias, mientras que los mayores niveles poblacionales suelen coincidir con la parte media de la temporada lluviosa.

Por esta razón, el periodo posterior al inicio de las lluvias es especialmente importante para que los productores comiencen el monitoreo de los potreros y detecten las primeras masas de espuma antes de que la población aumente.

El daño se refleja en el crecimiento del pasto

Mientras se alimenta, el salivazo extrae de manera continua la savia de la planta. Cuando la infestación es elevada, esta extracción puede generar estrés en el pasto, retrasar su crecimiento y reducir la producción de biomasa. En las plantas afectadas pueden observarse amarillamiento, manchas y pérdida de vigor, además de una menor capacidad de rebrote.

«El manejo integrado combina diferentes herramientas. Entre ellas se encuentran el manejo adecuado del pastoreo, el uso de pasturas con mayor resistencia o tolerancia, prácticas culturales y, cuando corresponde, controles biológicos o químicos»

El salivazo puede debilitar los pastos/ Foto: Internet
El salivazo puede debilitar los pastos/ Foto: Internet

El impacto adquiere importancia para la ganadería porque una reducción en la producción de forraje significa menor disponibilidad de alimento para los animales. La magnitud del daño, sin embargo, depende de la especie de salivazo, el tipo de pastura, las condiciones ambientales y el nivel de infestación.

Monitoreo y manejo integrado

El control debe comenzar con el monitoreo periódico de los potreros, especialmente después de las primeras lluvias. La revisión de la base de las plantas y la búsqueda de las masas de espuma permiten detectar la presencia de ninfas en las primeras etapas de la infestación.

El manejo integrado combina diferentes herramientas. Entre ellas se encuentran el manejo adecuado del pastoreo, el uso de pasturas con mayor resistencia o tolerancia, prácticas culturales y, cuando corresponde, controles biológicos o químicos. Investigaciones realizadas en pasturas han mostrado que determinadas estrategias de pastoreo pueden contribuir a reducir temporalmente las poblaciones de ninfas.

Una de las alternativas de control biológico estudiadas es el hongo entomopatógeno Metarhizium anisopliae, utilizado contra ninfas y adultos de diferentes especies de salivazo. Su aplicación ha mostrado potencial para reducir las poblaciones de la plaga y puede incorporarse dentro de programas de manejo integrado.

El uso de productos químicos, cuando sea necesario, debe realizarse con productos registrados para el cultivo o pastura correspondiente y siguiendo las recomendaciones técnicas y de seguridad. La decisión de aplicar un tratamiento debe basarse en el monitoreo y en el nivel de infestación, evitando aplicaciones innecesarias.

Para el productor ganadero, la recomendación es no esperar a que el pasto presente un deterioro visible. La aparición de las primeras espumas después de las lluvias debe ser una señal para revisar el potrero, identificar la presencia de ninfas y establecer oportunamente las medidas de manejo.

De esta manera, el seguimiento durante la época lluviosa permite anticiparse al incremento de la población del salivazo y reducir el impacto de la plaga sobre el crecimiento y la disponibilidad de forraje para el ganado.

Redacción: Publiagro