viernes, octubre 9, 2026
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Las enfermedades respiratorias generan retrasos en el crecimiento y mayores costos en la producción porcina

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Problemas respiratorios en porcinos pueden reducir la eficiencia productiva/ Foto: Internet
Problemas respiratorios en porcinos pueden reducir la eficiencia productiva/ Foto: Internet

Los animales afectados consumen más alimento y permanecen más tiempo en las granjas, reduciendo la eficiencia de conversión de alimento en carne

Las enfermedades virales y bacterianas representan uno de los principales factores que afectan el desempeño productivo de las granjas porcinas, debido a que pueden provocar retrasos en el crecimiento de los animales, un mayor consumo de alimento y una menor eficiencia en la conversión alimenticia, explicó Limberg Rojas, jefe de Laboratorio de ADALAB.

Entre las enfermedades virales de mayor incidencia en la producción porcina se encuentran el síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRS), la circovirosis y la influenza porcina, principalmente la causada por el virus H1N1, que también puede afectar a las personas.

En el grupo de las enfermedades bacterianas, Rojas señaló que el micoplasma se encuentra entre los agentes que generan mayores afectaciones, además de Actinobacillus y estreptococos. Estos agentes bacterianos, según explicó, pueden presentarse como infecciones secundarias asociadas a enfermedades virales.

El especialista indicó que la detección de estas enfermedades puede comenzar con la observación diaria de signos clínicos por parte del personal de la granja, como problemas respiratorios y fiebre. Sin embargo, señaló que uno de los principales efectos sobre la producción se refleja en el retraso del crecimiento de los animales.

“Esos cerdos se van quedando, retrasados”, explicó Rojas, al señalar que esta situación genera pérdidas económicas porque los animales permanecen durante más tiempo en la etapa de engorde, consumiendo alimento sin lograr una adecuada transformación en carne.

La conversión alimenticia, es decir, la capacidad del animal para transformar el alimento consumido en peso corporal, se ve afectada cuando existen problemas sanitarios. Rojas remarcó que este aspecto tiene un impacto directo en los costos de producción, considerando que la alimentación representa alrededor del 60% del costo.

“Por el tema alimentario es el 60% del costo. Tener cerdos que consumen y no transforman, la verdad que es bastante complicado para la granja”, sostuvo.

“En las granjas hay que ser celoso, tanto con el personal interno y peor todavía con el personal externo”

Enfermedades respiratorias afectan el crecimiento y la conversión alimenticia/ Foto: Internet
Enfermedades respiratorias afectan el crecimiento y la conversión alimenticia/ Foto: Internet

Evaluación sanitaria y vigilancia permanente

Ante este escenario, el especialista destacó la importancia de establecer evaluaciones sanitarias periódicas dentro de las granjas. La observación diaria corresponde al personal encargado de los animales, mientras que los veterinarios deben realizar controles específicos para identificar y aislar los agentes causantes de enfermedades.

En el caso de las cerdas reproductoras, recomendó efectuar al menos tres veces al año evaluaciones serológicas, además de análisis destinados al aislamiento de agentes infecciosos mediante cultivos y antibiogramas, con el objetivo de conocer la situación sanitaria y determinar la respuesta de los agentes bacterianos a los tratamientos disponibles.

Para los demás grupos de animales, Rojas señaló que también es necesario revisar el cumplimiento de los programas de vacunación y las medidas de bioseguridad implementadas en cada establecimiento.

Entre las principales medidas mencionó evitar la mezcla de animales de diferentes edades y aplicar el sistema de manejo “todo dentro, todo fuera”, que permite reducir la circulación de agentes infecciosos entre grupos.

Asimismo, consideró fundamental restringir el ingreso de personas externas y controlar estrictamente los movimientos del personal dentro de la granja.

“En las granjas hay que ser celoso, tanto con el personal interno y peor todavía con el personal externo”, afirmó.

El especialista explicó que incluso los trabajadores que desarrollan actividades dentro de una misma granja deben evitar trasladarse de un área a otra sin cumplir los protocolos correspondientes, debido a que determinados agentes pueden estar presentes en sectores donde se encuentran animales adultos y posteriormente ser trasladados hacia áreas con animales jóvenes, que son más susceptibles a las enfermedades.

Por ello, Rojas subrayó que los procesos de limpieza y desinfección deben formar parte permanente del manejo sanitario, junto con el cumplimiento de los programas de vacunación en las diferentes etapas productivas.

De esta manera, la vigilancia de signos clínicos, el diagnóstico oportuno, los controles veterinarios, la bioseguridad y la vacunación se constituyen en herramientas necesarias para reducir la incidencia de enfermedades y evitar que los problemas sanitarios terminen afectando la eficiencia y rentabilidad de la producción porcina.

Fuente: Limberg Rojas

Redacción: Publiagro