Especialistas destacan que la digestibilidad, la funcionalidad y la salud intestinal son factores clave para evaluar la calidad de una fuente proteica más allá de la proteína bruta

En la nutrición de aves y porcinos, el valor de una fuente proteica no debería medirse únicamente por el porcentaje de proteína bruta que contiene, sino por la cantidad que el animal es capaz de digerir, absorber y aprovechar de manera efectiva. Este concepto, cada vez más relevante en la formulación de dietas modernas, está impulsando una nueva forma de evaluar la calidad de los ingredientes destinados a la producción animal.

Los especialistas explican que una parte de la proteína que no es digerida puede llegar al intestino y convertirse en un factor de riesgo para la salud digestiva. La fracción no aprovechada puede fermentar, alterar la microbiota intestinal, favorecer procesos de disbiosis, generar inflamación y aumentar la carga metabólica sobre órganos como el hígado, afectando tanto el bienestar animal como los resultados productivos.

A partir de esta visión, la digestibilidad, la funcionalidad y la baja fermentación intestinal se han convertido en criterios fundamentales para valorar las fuentes proteicas utilizadas en la alimentación de aves y porcinos. El objetivo ya no es solamente aportar más proteína, sino garantizar que esta sea utilizada de manera eficiente por el organismo.

La digestibilidad, un indicador clave

La digestibilidad representa la capacidad que tiene el animal para descomponer y absorber los nutrientes presentes en el alimento. Cuanto mayor es este indicador, menor es la cantidad de proteína que queda disponible para procesos de fermentación intestinal no deseados.

Por ello, la nutrición animal moderna busca ingredientes que permitan maximizar el aprovechamiento de los nutrientes y reducir las pérdidas digestivas. Esta estrategia contribuye a mejorar la conversión alimenticia, optimizar el crecimiento y fortalecer la salud intestinal.

«La digestibilidad, la funcionalidad y la baja fermentación intestinal se han convertido en criterios fundamentales para valorar las fuentes proteicas utilizadas en la alimentación de aves y porcinos. El objetivo ya no es solamente aportar más proteína, sino garantizar que esta sea utilizada de manera eficiente por el organismo»

Péptidos bioactivos y salud intestinal

Dentro de esta tendencia, los hidrolizados enzimáticos de pescado ricos en péptidos bioactivos están despertando un creciente interés entre los especialistas. Estos ingredientes ofrecen una fuente proteica altamente digestible y, al mismo tiempo, aportan compuestos funcionales que contribuyen al equilibrio intestinal.

De acuerdo con información presentada por NBG NutriBioGenics, existen más de 200 péptidos identificados con potencial bioactivo, capaces de favorecer la salud intestinal, reducir procesos inflamatorios y mejorar la utilización de nutrientes.

Este enfoque permite avanzar hacia sistemas de alimentación más eficientes, donde la proteína no solo cumple una función nutricional, sino también un papel importante en el mantenimiento de la salud digestiva.

Una nueva forma de evaluar las proteínas

Los especialistas coinciden en que la evaluación de las fuentes proteicas debe ir más allá de los análisis tradicionales de proteína bruta. Aspectos como la digestibilidad, la funcionalidad biológica y el impacto sobre la microbiota intestinal ofrecen una visión mucho más precisa del verdadero valor nutricional de un ingrediente.

En este sentido, datos presentados por NBG NutriBioGenics indican que NBG Digesta Pro alcanza una digestibilidad proteica del 97,5%, además de registrar bajos niveles de proteína no digestible, características que contribuyen a una mejor eficiencia nutricional y menor fermentación intestinal.

La proteína que genera resultados

La tendencia hacia una nutrición más precisa y eficiente está transformando la manera de formular dietas para aves y porcinos. Los especialistas destacan que el desafío actual no es simplemente incrementar el contenido proteico de los alimentos, sino asegurar que esa proteína sea realmente utilizada por el animal.

Por ello, concluyen que la proteína más valiosa no es solo la que entra en la fórmula, sino la que el animal realmente puede aprovechar, un concepto que hoy se posiciona como uno de los pilares de la nutrición animal moderna.

Redacción: Publiagro