Especialistas advierten sobre su rápida propagación, síntomas severos y la importancia del aislamiento para evitar brotes

La adenitis equina, también conocida como papera, gurma, distemper o moquillo equino, es una enfermedad respiratoria infecciosa altamente contagiosa que afecta principalmente a caballos y otros équidos, generando importantes riesgos sanitarios en establos, centros de entrenamiento y unidades productivas.

De acuerdo con la especialista Claudelia Cejón, médico veterinario y zootecnista, se trata de una patología bacteriana que se transmite con gran rapidez y que requiere estrictas medidas de control para evitar su propagación.

Causa y formas de transmisión

La adenitis equina es causada por la bacteria Streptococcus equi subespecie equi, un agente patógeno altamente eficiente en su transmisión entre animales.

Según explicó la especialista, la enfermedad presenta una elevada capacidad de contagio, pudiendo alcanzar tasas cercanas al 100% en ambientes donde no se aplican medidas de bioseguridad.

La transmisión puede darse tanto por contacto directo entre caballos infectados como de manera indirecta, a través de objetos contaminados como comederos, bebederos, ropa o incluso las manos de los cuidadores.

Un aspecto preocupante de esta enfermedad es la presencia de animales portadores. Un caballo aparentemente recuperado puede seguir albergando la bacteria, especialmente en las bolsas guturales, convirtiéndose en una fuente de contagio durante meses e incluso años.

Síntomas y evolución de la enfermedad

Los signos clínicos de la adenitis equina suelen manifestarse entre 3 y 14 días después del contagio. Entre los síntomas más comunes se encuentran:

– Fiebre alta, que puede superar los 39.5 °C e incluso alcanzar los 40 °C o más
– Decaimiento general, pérdida de apetito y dificultad para tragar o respirar
– Secreción nasal que inicia de forma clara y progresa hasta convertirse en pus espeso
– Inflamación y formación de abscesos en los ganglios linfáticos, especialmente en la zona de la mandíbula y la garganta

«El control de la adenitis equina se basa principalmente en medidas de manejo sanitario y bioseguridad estricta. Una de las acciones más importantes es el aislamiento inmediato de los animales enfermos para evitar la propagación de la bacteria»

Estos abscesos, característicos de la enfermedad, pueden madurar, abrirse y drenar pus, proceso que generalmente coincide con el inicio de la fase de recuperación del animal.

Manejo y tratamiento

El control de la adenitis equina se basa principalmente en medidas de manejo sanitario y bioseguridad estricta. Una de las acciones más importantes es el aislamiento inmediato de los animales enfermos para evitar la propagación de la bacteria.

Entre los cuidados paliativos se recomienda el uso de compresas calientes sobre los abscesos para facilitar su maduración y drenaje. En algunos casos, también se pueden aplicar lavados nasales o medicamentos para controlar la fiebre y mejorar el estado general del animal.

El uso de antibióticos, sin embargo, es un tema de debate. Si se administran de forma temprana, pueden evitar la formación de abscesos, pero también pueden impedir el desarrollo de una inmunidad natural prolongada.

Por ello, su aplicación suele reservarse únicamente para casos graves, especialmente cuando existe dificultad respiratoria o complicaciones asociadas.

La adenitis equina representa un desafío importante para la sanidad equina debido a su alta capacidad de contagio y la posibilidad de portadores asintomáticos. En este sentido, los especialistas destacan la importancia de la prevención, el control sanitario y la bioseguridad como pilares fundamentales para reducir su impacto en la población equina.

Fuente: Claudelia Cejon

Redacción: Publiagro