Estudios de casos
En el informe también se exploran, mediante estudios de casos, otras posibles medidas para mejorar las reservas de carbono del suelo, tales como la creación de huertos de forraje en países de África oriental.
Más de 40 000 pequeños agricultores en Kenya y Uganda han establecido huertos con calandrias como práctica para elevar la producción de leche y mejorar la salud de las vacas.
Los árboles han tenido un notable éxito en la conservación del suelo, el ciclo de los elementos nutritivos y la retención de nutrientes, pero se sabe poco acerca de su potencial de fijar el carbono en el suelo.
Según el estudio, la creación de estos huertos tiene la posibilidad de aumentar el carbono del suelo de 0,03 t C/ha al año.
En el informe también se estudian opciones que tienen en consideración la intensificación de los sistemas de pastoreo en respuesta al aumento de la demanda de productos ganaderos y la competencia por las tierras.
Entre estas opciones figuran mejorar los insumos de carbono derivados de raíces y residuos de las plantas mediante la gestión de la extracción de biomasa vegetal del pastoreo o aumentar la producción forrajera mediante la mejora de las especies, el riego y la fertilización.
Las limitaciones
En el estudio se señala que la falta de incentivos para que los agricultores mejoren las prácticas de gestión y la dificultad actual que supone gestionar con precisión las reservas y cambios de carbono en el suelo constituyen los principales motivos de que el carbono orgánico del suelo no se incluya en los planes climáticos nacionales conocidos como las contribuciones determinadas a nivel nacional, que son elementos centrales del Acuerdo de París.
Los resultados del informe podrían apoyar la inclusión de metas relativas al carbono orgánico del suelo en las contribuciones determinadas a nivel nacional, mejorando así su transparencia para rastrear y comparar los avances en materia de políticas relacionados con los suelos.
Los autores subrayan también que la estimación de la reserva mundial de carbono del suelo sigue siendo bastante incierta y que se necesitan urgentemente métodos geoestadísticos mejorados y precisión en los datos relativos a las propiedades de los suelos, los animales y la vegetación y su intercambio de carbono.
«Es fundamental generar conjuntos de datos locales, sobre todo de regiones infrarrepresentadas, como por ejemplo África, y analizar las diferencias entre los conjuntos de datos existentes», advierten.
Las reservas de carbono del suelo que se presentan en el informe se pueden utilizar de referencia para trabajos futuros dirigidos a estudiar las repercusiones de la gestión del ganado en el carbono del suelo a nivel de los países y de las explotaciones agrícolas. No obstante, sigue habiendo una necesidad clara de disponer de más datos sobre las condiciones actuales de los suelos, especialmente de regiones infrarrepresentadas.
El estudio
La FAO hace hincapié en la necesidad de equilibrar los beneficios de los alimentos de origen animal y la cría de ganado para la nutrición, la salud, los medios de vida y el bienestar, con la necesidad urgente de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para hacer frente a la crisis climática, que también amenaza la seguridad alimentaria.
La Alianza sobre evaluación ambiental y desempeño ecológico de la ganadería financió este estudio a fin de mostrar el estado de las reservas de carbono del suelo en los sistemas de pastizales y su potencial de fijar el carbono en el suelo.
Esta alianza de la FAO constituye una iniciativa de múltiples partes interesadas que pretende mejorar la sostenibilidad medioambiental del sector ganadero mediante la armonización de los métodos, los parámetros y los datos. La Alianza sobre evaluación ambiental y desempeño ecológico de la ganadería encabeza una iniciativa mundial coordinada para acelerar el desarrollo sostenible de la cadena de suministro pecuaria y apoyar medidas climáticas coherentes, contribuyendo al mismo tiempo al cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París.