Explicó que la volatilidad de los precios de los commodities impactó en la cotización de productos oleaginosos (grano, aceite y harina), que sufrieron una reducción exponencial en las últimas semanas y, eso repercutió en el precio de pago a los productores primarios e influirá en el valor de las exportaciones de los próximos meses.
Hernández proyecta que, si bien existe una tendencia a la baja en los precios influenciada por la cosecha récord en Brasil, las buenas perspectivas de siembra en EEUU y los problemas de la economía mundial, los precios actuales del mercado internacional aún pueden significar un importante ingreso de divisas por exportación este año, aunque no igualen los niveles alcanzados en 2022.
La cadena productiva oleaginosa exportó excedentes generados de grano (aceite y harina) que significaron $us 1.500 y $us 2.400 millones en ingreso de divisas en 2021 y 2022, respectivamente.
Una medida urgente que debería tomar el Gobierno, a juzgar por Hernández, es facilitar el uso de la biotecnología en soya y maíz para mejorar la productividad y aumentar la producción de esos cultivos.
A decir del gerente general de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), Jorge Ávila, las exportaciones de productos de madera al primer trimestre de 2023, con relación a igual periodo de 2022, decrecieron casi un 8%, de $us 28,8 millones (2022) a $us 21 millones (2023).
Entre otras causas, cita las persistentes lluvias y el mal estado de caminos rurales, pero también, la contracción de la economía interna y de los mercados de exportación. Están, asimismo, el conflicto entre Rusia y Ucrania, la “parálisis” del mercado europeo en el último tiempo y la inflación en EEUU.
En el sector empresarial forestal, afirma Ávila, existe un alto índice de incertidumbre y dudas sobre la real situación económica del país. Esto, subraya, afecta las decisiones de inversión y riesgo.
Pese a todo ello, insinúa que tienen una proyección alentadora. “Esperamos que las exportaciones mejoren a partir de julio, esto por el inicio de la zafra y el cese de las lluvias. A pesar de que los precios no son muy altos, son rentables para continuar exportando, generar divisas y más empleos”, sostiene.
Según Rafael Riva, gerente general de la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (Cadex), factores logísticos y de mercado incidieron en el desempeño de las exportaciones. En 2022, expone que las exportaciones no tradicionales representaron el 28% del valor total exportado, mientras que minerales e hidrocarburos el 49% y 23%, respectivamente.
“Si bien hay una disminución en los precios mundiales, las perspectivas de producción y demanda mundial indican que los precios se mantendrán en los niveles actuales con leves variaciones. Las empresas deben adecuarse a la realidad para no perder competitividad”, puntualiza.
Entretanto, el presidente de la Cámara de Exportadores de Cochabamba, Juan Carlos Ávila, indica que el contexto económico afecta a todos, incluida Bolivia, dada la dependencia que se tiene de los mercados globales. Así, cree que es importante diversificar los pilares exportadores y fortalecer otros sectores para reducir la vulnerabilidad ante la volatilidad de los mercados internacionales.
“Creemos que la incertidumbre genera oportunidades. Es necesario que podamos adaptarnos a las nuevas condiciones del mercado y eso solo se logra con la innovación constante de nuestra oferta exportable”, precisa.
Ávila pide a los gobernantes políticas adecuadas para estimular el mercado interno a fin de propiciar nuevas inversiones y diversificar la economía, además de fortalecer los acuerdos comerciales, para que funcionen y sean favorables para las exportaciones.
Entorno externo desfavorable
Según el viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco, entre 2018 y 2023, las exportaciones no tradicionales presentaron un comportamiento variable, especialmente en los primeros tres meses de cada año. Sin embargo, aclaró que solo en 2019 y 2023 presentaron un crecimiento continuo, es decir, sostenido. “Se puede señalar que, en términos de comportamiento y tendencia, las exportaciones del primer trimestre de 2023 van por buen camino, aclarando, que un contexto internacional desfavorable podría repercutir negativamente en esta tendencia”, indica.
El viceministro considera que la disminución de las exportaciones, en general, y de las no tradicionales, en particular, en el primer trimestre de 2023, comparado con similar periodo de 2022, es coyuntural puesto que responde a los obstáculos que se tuvieron en el acceso a los puertos chilenos y a los conflictos políticos y sociales en el vecino país del Perú.
A pesar de eso, Blanco expone que las exportaciones en marzo de este año registraron un incremento del 22% con respecto a febrero de 2023, pasando de $us 770 a 941 millones, mientras las exportaciones no tradicionales reportaron un incremento del 36%, escalando de $us 161 a 219 millones y presentando un comportamiento más dinámico que las exportaciones totales.
El resultado, agrega, fue acompañado por la solución del conflicto laboral en los puertos de Mejillones, que facilitaron el repunte de las exportaciones de zinc y sus concentrados con un crecimiento del 14% con respecto a febrero de 2023, pese a una baja del precio internacional.
Asimismo, influyó el cese de los bloqueos en la frontera con Perú a partir de la segunda quincena de marzo, que facilitó el incremento de las exportaciones no tradicionales del complejo oleaginoso (soya más girasol) con un valor de $us 24 millones, y un crecimiento del 100% con respecto a febrero de 2023.