
Expertos destacan la urgencia de estudios epidemiológicos y estrategias sanitarias adaptadas a la realidad boliviana

El aumento de cepas variantes asociadas a enfermedades inmunosupresoras en aves se ha convertido en una preocupación creciente para la industria avícola en Bolivia y la región andina. Durante los últimos años, especialistas han evidenciado una mayor participación de estos agentes, que en muchos casos resultan difíciles de detectar debido a que presentan cuadros clínicos poco evidentes.
Joaquin Gomez, médico veterinario zootecnista de la empresa Phibro, explicó que estas cepas, pertenecientes a genogrupos como el 2 y el 4, ya han sido identificadas en países de la región andina, donde han generado problemas de inmunosupresión en aves.
En el caso de Bolivia, el especialista señaló que actualmente se encuentra en desarrollo un estudio epidemiológico para determinar con precisión qué cepas están circulando en el país. “La data aún no es concluyente, pero ya contamos con las primeras muestras para analizar y secuenciar qué está causando los problemas en las aves”, indicó.
A nivel regional, países como Colombia, Venezuela y Brasil han reportado la presencia de diversos genogrupos y variantes, lo que refleja un escenario sanitario dinámico y en constante evolución.
Entre las enfermedades más relevantes se encuentran la enfermedad de Gumboro y la bronquitis infecciosa aviar, consideradas altamente impactantes para la producción. Mientras que Gumboro provoca lesiones visibles, hemorragias e inmunosupresión, las formas subclínicas pueden pasar desapercibidas, afectando de manera crónica el rendimiento productivo de las aves.










“El problema de las enfermedades subclínicas es que no siempre son evidentes. Sin embargo, persisten en el tiempo y terminan afectando los indicadores productivos, como el peso final de las aves”












“El problema de las enfermedades subclínicas es que no siempre son evidentes. Sin embargo, persisten en el tiempo y terminan afectando los indicadores productivos, como el peso final de las aves”, explicó Gómez.
Asimismo, advirtió que la combinación de Gumboro y bronquitis puede generar pérdidas económicas significativas, debido a su efecto conjunto sobre la salud y el desempeño productivo.
Frente a este escenario, el especialista destacó la importancia de identificar las cepas circulantes como primer paso para diseñar programas vacunales efectivos y adaptados a la realidad de cada productor. Estos programas, remarcó, deben ir acompañados de estrictas medidas de bioseguridad, adecuada nutrición, manejo eficiente, calidad de agua y sanidad integral de las aves.
Otro factor determinante es la estacionalidad. Durante épocas de lluvias, por ejemplo, se incrementa la incidencia de enfermedades como la bronquitis, mientras que Gumboro, al ser inmunosupresora, puede facilitar la aparición de otras patologías.
Finalmente, Gómez subrayó que el control de estas enfermedades requiere un trabajo conjunto entre productores, técnicos y autoridades, además de una actualización constante sobre el comportamiento epidemiológico en la región.
“La clave está en entender el desafío sanitario que enfrentamos y, en base a ello, estructurar programas integrales que protejan la producción avícola”, concluyó.
Redacción: Publiagro
















































































