Una de las soluciones fue el bombeo de agua subterránea para lograr una mayor producción de alimentos y protección contra inundaciones a partir del riego y otra es la plantación de manglares en toda la extensión costera y en los últimos tres años han logrado plantar cerca de medio millón de árboles en 200 hectáreas.
Opciones que también se logra hacer en Cuatro Cañadas. En la Alcaldía son conscientes de que tienen mucho trabajo que desarrollar para que los productores de la zona tomen conciencia sobre la importancia de crear microclimas.
Pero ¿cómo se crea un microclima? La técnica Yocelin Castro señala que se realiza con las cortinas rompeviento (árboles que se plantan con una distancia determinada) en sus predios. “No decimos que no siembren, si no que puedan hacer cortinas rompeviento, porque los protege a ellos mismos de varios fenómenos climáticos”, explicó.
El municipio firmó un convenio con Fonabosque, entidad del Ministerio de Medio Ambiente para reforestar 140 hectáreas del municipio. Se beneficiarán unas 13 comunidades, y la técnica de la Alcaldía dice que podían ser más las áreas, pero existe poco interés.
“Para los productores, mientras más espacio tienen para sembrar, es mejor. Porque tome en cuenta que las cortinas rompeviento, de acuerdo a normativa, son tres filas de árboles, entonces le quitan como nueve metros. Y se niegan a ‘perder’ ese espacio para sembrar”.
Sobre el tema, el agricultor Genaro Carreño dice que ahora son zonas productivas en las que no se puede plantar de un momento a otro porque fumigan con glifosato (herbicida para soya) y matará otras plantas.
Causas de la deforestación
¿Cuáles fueron las principales causas de la inundación en la zona? Castro, responsable de Medio Ambiente y Gestión de Riesgos de la Alcaldía de Cuatro Cañadas, dice que el primer factor es la deforestación que hay en esa zona, a raíz del crecimiento de la frontera agrícola.
“Como esta zona es productora, se ha identificado que el suelo ya está compactado. Entonces, el agua tiende a escurrir y a recorrer más rápido. Pero también es por el cambio climático”, dijo.
El municipio identificó que llovieron 235 milímetros en 12 horas, considerado un récord, porque lo más alto que se tenían registrado en esa zona era 85 a 90 milímetros. Por ello, consideran que fue un evento extraordinario. Llovió durante dos días (10 y 11 de junio).
Debido a que es una zona productora, Castro dice que los agricultores realizan canales sin ninguna autorización del gobierno municipal. Y esas obras afectan a las comunidades. “Las empresas grandes canalizan para proteger su cultivo”, denunció. Sin embargo, el agricultor Genaro Carreño salió en defensa de los grandes productores, y dice que han respetado el plan de desmonte. “Ellos cumplen las normas. Somos nosotros, los chicos y los medianos, los que no nos hemos dado cuenta de que la cortina rompeviento podía haber sido favorable para un futuro”, reconoció.
Mientras Castro dice que la Alcaldía sobrevoló la zona con un dron y evidenció que en las cañadas (lagunas), los cuerpos naturales de aguas principales están sedimentados y con maleza.
Bolivia es el tercer país con mayor deforestación en el mundo, lo que aumenta el riesgo en inundaciones. “Aquí en Cuatro Cañadas es por la ampliación de la frontera agrícola. Casi no hay árboles”, sostuvo.
Reservorios y tanques
Luis Alberto Alpire, experto en agrometeorología, advierte que por la llegada del fenómeno climático El Niño la subida de las temperaturas se dará gradualmente en los próximos tres meses y persistirá incluso hasta los primeros meses del 2024, en virtud a que este fenómeno suele durar de nueve a doce meses. La intensidad que se prevé será al menos moderada, pero no se descarta que pueda ser severa. Precisamente el especialista en El Niño en la Organización Meteorológica Mundial, Wilfran Moufouma, indicó que en las alteraciones que se pronostican figuran condiciones de sequía en Australia, América y concretamente Sudamérica.
Yamile Bascopé, dirigente de la Organización Territorial de Base Los Troncos, dijo que para enfrentar la sequía planean crear reservorios de agua. Admite que es la primera vez que buscarán esta solución en una zona que cada año sufre la falta de lluvias.
El problema-según la dirigente- radica en que nadie quiere ceder parte de su terreno para el reservorio o canal. Entonces, adelanta que harán una votación y, por último, deberán ejecutar lo que decida la mayoría.
Desde la Alcaldía, la técnica Castro, dice que cuando hacen inspecciones ven que en algunos predios hay empresas que tienen su reservorio.
“En la época seca nos vamos a quejar de que no hay agua y qué mejor solución que un manejo adecuado del agua (reservorio).
Ahora toca convencer a los productores”, adelantó.
Sobre el tema, el productor Genaro Carreño coincide con la dirigente vecinal al indicar que nadie quiere invertir en su terrenito y destinar unas cinco hectáreas para un reservorio.
“No entienden que nos beneficia a todos cuidar el agua para aprovecharla en los próximos meses. Su visión es de corto plazo”, reflexiona. Un reservorio de agua demanda una inversión de $us 2.000, pero se corre el riesgo de que se evapore más rápido por las temperaturas altas.
Desde la ONG Fundación Amigos de la Naturaleza, la directora ejecutiva Natalia Calderón señala que hay algunas iniciativas de reservorios, en pequeña escala, pero se ven más tanques de agua.
En este sentido, se cuenta con experiencias positivas en el uso de tanques de agua, aunque el costo asciende a los $us 14.000 para un tanque de 5.000 litros. Al tratarse de una inversión tan elevada, los productores optan por solicitarlos a las autoridades.
Alternativas existen, pero falta la voluntad para comprender que se trata de soluciones más económicas que la pérdida de cultivos.
Antonio Cecatto, productor de Saavedra, afirma que la instalación de un tanque de agua de 5.000 litros facilitó sus labores en la producción de sorgo y maíz. El proyecto costó $us 12.000.
Consultado el gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, sobre las previsiones que toman ante la llegada de la sequía, señaló que los agricultores van a comenzar la cosecha de sus cultivos de rotación de invierno, principalmente de sorgo y trigo, que dejará rastrojo para realizar un uso más eficiente del agua de lluvia, junto a la siembra directa que realizan para la soya de verano.
“Estas prácticas conservacionistas les ayudan a mejorar el manejo de suelos y del agua para su siembra de soya de verano que comienza a partir de principios de noviembre y para lo cual los pronósticos climáticos estiman que inicien las lluvias”, agregó.
El Gobierno también trabaja en la misma línea de prevención. Con la finalidad de compensar el impacto del cambio climático en las regiones rurales del país y aumentar la producción de alimentos básicos, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras inició un programa con más de $us 26 millones. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) que financiará en Bolivia un monto de hasta $us 23,6 millones beneficiando a 19.703 familias productoras del área rural de 35 municipios de Cochabamba, La Paz, Potosí, Tarija y Chuquisaca.
El FIDA lleva más de cuatro décadas trabajando con aliados y contrapartes en Bolivia para combatir la pobreza rural. Esto a través del financiamiento de soluciones destinadas a fortalecer las capacidades de las organizaciones rurales, estas crean y gestionan emprendimientos rentables, y fortalecen su resiliencia frente al cambio climático.
Lo cierto es que los productores tienen un abanico de soluciones para ‘cuidarse’ del clima, solo falta la voluntad para aplicarlas.
Fuente: Eju