Con una inversión de Bs 164 millones y avance físico del 33 %, la planta en Ixiamas apunta a procesar 132.000 t/año de fruto de palma y abastecer de biodiésel a YPFB, impulsando desarrollo rural y agregando valor a la cadena oleaginosa

Foto: Internet
Foto: Internet

En un paso trascendental para la agroindustria boliviana, se inició el trasplante de plantones de palma aceitera en el predio de la futura Planta Procesadora de Extractora de Aceite Vegetal y Aditivos en Ixiamas, norte del departamento de La Paz. Esta labor, ejecutada por el Programa de Fomento a la Producción de Especies Oleíferas (PFEO) del INIAF, se convierte en la base verde que sostendrá la agroindustria del biodiésel con raíces en el territorio. ([mensaje original])

La infraestructura, con una inversión pública de Bs 164 millones, ya alcanzó un avance físico del 33 % a mediados de año. Ubicada sobre 10 hectáreas —seis destinadas a la planta y cuatro a cultivos de palma y palmiste—, su capacidad proyectada es ambiciosa: 132.000 toneladas métricas de fruto al año, suficientes para generar aceite rojo crudo, aceite y harina de palmiste, además de aditivos destinados a las plantas de biodiésel operadas por YPFB

El Estado prevé que esta agroindustria beneficiará directamente a 1.785 productores agrícolas de la región, consolidando un modelo de desarrollo sostenible, industrialización rural y fortalecimiento de la cadena productiva local. ([turn0search5])

Desde el Gobierno nacional, destacan esta obra como símbolo de un Estado presente, que no solo declara el futuro del agro sino que lo construye hoy. Ixiamas emerge así como uno de los puntos nodales del nuevo mapa productivo del país, alineado a una economía circular emergente y con impacto en la sustitución de importaciones energéticas. 

«Lo que hoy son plantones trasplantados, mañana serán biocombustibles: Ixiamas se alista para transformar palma en progreso agrícola y energético”
Foto: Internet
Foto: Internet

El aceite de palma y el biodiésel en Sudamérica

La palma aceitera se posiciona en América Latina como uno de los cultivos oleaginosos más eficientes, con hasta 10 veces más rendimiento por hectárea que la soja, colza o girasol.

  • Colombia se destaca por su modelo sostenible con empresas como Palmas del Cesar, que integran a pequeños productores en su cadena con tecnología avanzada y gestión ambiental certificada. También impulsa plantas de biocompost y biogás, reflejando economía circular aplicada al sector. 
  • En Perú, el grupo Ocho Sur lidera la agroindustria en Ucayali, aunque enfrenta críticas por impactos ambientales y falta de consulta previa, especialmente con comunidades indígenas. 
  • A nivel regional, el biodiésel a partir de palma ha contribuido significativamente a la descarbonización energética: por ejemplo, en Colombia, el uso de biocombustibles en 2023 evitó la emisión de 2,1 millones de toneladas de CO₂, equivalentes al secuestro de carbono de casi un millón de hectáreas de bosque. 

Sin embargo, los monocultivos de palma también están bajo fuerte escrutinio por su rol en la deforestación, la pérdida de biodiversidad y los conflictos socioambientales. La presión internacional exige prácticas responsables y sostenibles en toda la región.

La planta de aceite de palma en Ixiamas no es solo infraestructura: es una oportunidad para unir producción y energía limpia, valor agregado y desarrollo territorial. Bolivia apuesta por una agroindustria integrada, familiar y estratégica. En Sudamérica, esos objetivos ya están en marcha, y la mirada hacia Ixiamas será testigo de un paso firme hacia un futuro verde y productor.

Fuente: Publiagro