La identificación temprana de enfermedades y el análisis laboratorial permiten a las granjas porcinas mejorar la salud animal, optimizar la producción y reducir pérdidas económicas

Foto: Publiagro
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La sanidad porcina se ha consolidado como un pilar fundamental para garantizar una producción eficiente, sostenible y competitiva en las granjas porcinas. En este contexto, la detección temprana de bacterias patógenas, tanto a nivel de laboratorio como en el diagnóstico sanitario realizado dentro de las propias granjas, se convierte en una herramienta indispensable para identificar enfermedades que pueden comprometer no solo la salud animal, sino también la productividad y la inocuidad de los productos de origen porcino que llegan al consumidor final.

El doctor Ariel Loza Vega, reconocido docente de Virología e Inmunología, resalta que “las infecciones bacterianas, como Escherichia coli, Salmonella spp., Actinobacillus pleuropneumoniae y Streptococcus suis, entre otras, representan un desafío constante para los productores”, ya que muchas de estas enfermedades generan importantes pérdidas económicas, afectan la tasa de crecimiento de los animales, aumentan los costos de producción debido al uso de medicamentos, e incluso, en algunos casos, suponen un riesgo potencial de transmisión zoonótica, es decir, la posibilidad de que estas bacterias se transmitan a los seres humanos.

Diagnóstico laboratorial

En este sentido, el diagnóstico laboratorial cobra un rol esencial en la sanidad animal. Para el doctor Vega, el diagnóstico de laboratorio es “fundamental porque se trata de una herramienta con la cual se llega a confirmar los diagnósticos de las distintas patologías”. Asimismo, permite monitorear el estado de las enfermedades en las granjas que ya son positivas a determinados patógenos y, de esta manera, poder cuantificar y planificar las tareas de limpieza, desinfección y bioseguridad que se deban realizar. Esto contribuye a que el productor pueda alcanzar una mayor rentabilidad en su sistema de producción.

“Es importante poder controlar diferentes patologías que se dan en la región y que llegan a generar grandes pérdidas en las granjas por no conocerlas o no llevar un control”, advierte Vega, subrayando la necesidad de vigilancia constante y manejo sanitario riguroso.

Toma de muestra

Uno de los aspectos más importantes dentro de este proceso es la toma de muestra, la cual debe realizarse de manera estratégica y adecuada, en función del objetivo que se busca alcanzar con el análisis. Según el especialista, “la toma de muestra puede dividirse según el objetivo del análisis que vaya a sugerir, por ejemplo: si voy a tomar muestra para confirmar una patología, es necesario considerar la patogenia de la enfermedad, es decir, todo el lapso que le toma a la enfermedad desde que inicia hasta que desarrolla la sintomatología clínica, y de acuerdo a eso tomaré individuos enfermos, o sea, con sintomatología manifiesta”.

“Si yo desconozco el estado de una enfermedad o no tomo medidas para confirmarlas, probablemente el costo de la enfermedad sea mucho más alto que la inversión en realizar pruebas de laboratorio”
 
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Por otro lado, si el objetivo es realizar una evaluación epidemiológica para conocer la situación sanitaria general de la granja, se debe contemplar el tamaño de muestra representativo. Vega explica que “puedo tomar 30 animales por categoría y, a partir de eso, elegir muestras y pruebas de laboratorio que me permitan, económicamente, evaluar todo el grupo de animales. Con eso lo que voy a tener es un cero perfil que va a permitir evaluar la eficiencia de la vacuna o el estado endémico de una enfermedad si es que la tenemos en la granja”.

En relación a qué define una buena toma de muestra, el Dr. Vega enfatiza varios elementos clave para asegurar la calidad y la confiabilidad de los resultados:

Elegir correctamente los órganos o tejidos que se deben tomar para la patología en particular, considerando los sitios donde el agente infeccioso se manifiesta con mayor probabilidad.

Identificar correctamente las muestras, ya sea de forma individual o grupal por categoría, garantizando así la trazabilidad.

Asegurar la cadena de frío durante el transporte y procurar que la muestra llegue al laboratorio lo antes posible para evitar deterioro o falsos resultados.

Seleccionar la prueba diagnóstica más adecuada y sensible para la patología que se está evaluando, ya que la elección incorrecta puede llevar a diagnósticos equivocados.

Invertir en el diagnóstico 

Finalmente, el Dr. Vega recomienda siempre invertir en el diagnóstico confirmativo, recalcando que las herramientas diagnósticas no deben ser vistas como un costo adicional sino como una inversión que contribuirá a mejorar la eficiencia de los sistemas productivos, permitiendo, a su vez, obtener mayores ingresos y sostenibilidad en el tiempo. Tal como él mismo afirma: “Si yo desconozco el estado de una enfermedad o no tomo medidas para confirmarlas, probablemente el costo de la enfermedad sea mucho más alto que la inversión en realizar pruebas de laboratorio”.

Además de lo mencionado, es importante recordar que enfermedades bacterianas como la Salmonella o la E. coli no solo afectan la producción, sino que son agentes de preocupación en materia de inocuidad alimentaria y salud pública. Por ello, los sistemas de producción porcina modernos integran cada vez más protocolos de bioseguridad, vigilancia sanitaria, capacitación técnica y uso de nuevas tecnologías, como la biología molecular y la serotipificación, que permiten realizar un diagnóstico más preciso y rápido, facilitando la toma de decisiones oportuna en la granja.

Fuente: Ariel Loza Vega
Redacción: Publiagro