La pudrición ácida de los frutos en cítricos es una enfermedad de importancia principalmente poscosecha que puede afectar a naranjas, mandarinas, limones y otros cítricos. Su principal agente causal es el hongo Geotrichum citri-aurantii, cuyo nombre también aparece registrado como Geotrichum candidum.
La enfermedad puede iniciar en campo, pero adquiere especial importancia después de la cosecha, durante las etapas de selección, manipulación, almacenamiento, transporte y comercialización. Cuando se presentan condiciones favorables, el deterioro puede avanzar rápidamente y comprometer la calidad comercial de los frutos.
Uno de los primeros indicios de la enfermedad es la aparición de zonas blandas y húmedas en la cáscara. En estos puntos, la piel pierde su consistencia, adquiere una apariencia acuosa y comienza a hundirse. Conforme progresa la infección, los tejidos internos también resultan afectados y la pulpa inicia un proceso de descomposición.
La pulpa adquiere una textura líquida
El avance de la pudrición provoca una marcada degradación de la pulpa, que puede adquirir una textura líquida y desprender un olor característico, descrito como ácido o fermentado y desagradable.
Este proceso hace que el fruto pierda rápidamente sus condiciones de calidad y valor comercial. En los casos más avanzados, la descomposición puede comprometer prácticamente todo el fruto.
Otro signo característico es la aparición de un micelio blanquecino en la superficie, especialmente cuando existen condiciones de humedad. Este crecimiento corresponde al desarrollo del hongo sobre los tejidos afectados y constituye uno de los síntomas que permite diferenciar visualmente el problema.
La humedad favorece el desarrollo de la enfermedad
Las condiciones de humedad tienen una importante relación con la expresión de los síntomas. Cuando existe suficiente humedad, el hongo puede desarrollarse sobre la superficie del fruto y formar el micelio blanquecino que se observa en las lesiones.
Por ello, las condiciones existentes durante el almacenamiento y manejo de los cítricos pueden favorecer el desarrollo de la enfermedad. Un fruto que presenta heridas, daños o zonas deterioradas puede convertirse además en un punto de entrada y desarrollo del patógeno.
La identificación de los primeros síntomas permite actuar antes de que el deterioro se extienda dentro del lote.


Puede propagarse rápidamente entre frutos
Una de las características señaladas para esta enfermedad es la capacidad de los frutos afectados de contaminar rápidamente a otros por contacto. Esto representa un problema particularmente importante cuando los cítricos se encuentran agrupados durante el almacenamiento o transporte.
Un fruto con pudrición puede entrar en contacto con otros y favorecer la propagación del problema, aumentando el número de frutos afectados dentro de un mismo lote. Por esta razón, la revisión y selección de los frutos constituye una medida importante para disminuir la dispersión.
Entre los principales síntomas que deben observarse se encuentran:
– Zonas blandas, húmedas y acuosas en la cáscara
– Hundimiento de la piel en las áreas afectadas
– Descomposición de la pulpa
– Textura líquida en los tejidos internos
– Olor ácido o fermentado desagradable
– Micelio blanquecino sobre la superficie, principalmente cuando existen condiciones de humedad
– Rápida propagación hacia otros frutos por contacto
Una enfermedad que compromete la calidad comercial
La pudrición ácida puede provocar un deterioro acelerado del fruto y afectar directamente su presentación, calidad y capacidad de comercialización. La pérdida de firmeza, el cambio en la apariencia externa, la descomposición interna y el mal olor hacen que los frutos afectados pierdan su valor comercial.
De acuerdo con la información técnica presentada, aunque la enfermedad puede comenzar en campo, se desarrolla principalmente durante la poscosecha, etapa en la que puede generar pérdidas importantes e incluso ocasionar la pérdida total del fruto cuando la infección avanza.
Por ello, el manejo no debe limitarse únicamente al cultivo en campo, sino que debe continuar después de la cosecha, prestando atención a las condiciones de manipulación y almacenamiento.
Prevención y manejo desde la cosecha
El conocimiento de los síntomas y de las condiciones que favorecen el desarrollo de Geotrichum citri-aurantii es fundamental para reducir las pérdidas. La detección temprana de los frutos afectados permite separarlos del resto y disminuir las posibilidades de que entren en contacto con frutos sanos.
Asimismo, el cuidado durante la cosecha y manipulación resulta importante para reducir daños en la cáscara que puedan facilitar el desarrollo del patógeno. La selección de los frutos y el control de las condiciones de almacenamiento forman parte de las acciones orientadas a conservar la calidad.
En este sentido, reconocer las zonas blandas y húmedas, el hundimiento de la cáscara, la descomposición de la pulpa, el olor ácido o fermentado y el micelio blanquecino permite identificar oportunamente la enfermedad.
La pudrición ácida constituye así un problema que debe ser considerado dentro del manejo sanitario de los cítricos, especialmente durante la poscosecha. Una adecuada vigilancia de los frutos y la reducción de las condiciones que favorecen el desarrollo del hongo pueden contribuir a disminuir su propagación y proteger la calidad de la producción hasta su comercialización.
Fuente: Claudia Ingeniera Agrónoma
Redacción: Publiagro


















