
El manejo de malezas en el cultivo de soja requiere estrategias diferenciadas de acuerdo con las especies presentes, el nivel de infestación, las características del suelo y las condiciones ambientales. En las principales zonas productivas se identificaron más de 14 especies consideradas de difícil control, algunas de ellas con resistencia a diferentes grupos de herbicidas.
El ingeniero Modesto Roque, investigador especializado en malezas, explicó que el levantamiento de información realizado permitió identificar las principales especies que afectan al cultivo y, a partir de ello, establecer alternativas de manejo desde el barbecho hasta la postemergencia.
“Tenemos más de 14 principales malezas de difícil control, algunas con resistencia a diferentes herbicidas en diferentes zonas. A partir de eso empecé a trabajar manejo en barbecho, en preemergencia y también en postemergencia”, señaló.
Uno de los principales planteamientos del especialista es comenzar el manejo antes de la siembra y recurrir a aplicaciones secuenciales durante el barbecho. Esta estrategia busca mejorar el control de las malezas y reducir la posibilidad de escapes.
Roque recomendó evitar la aplicación simultánea de todos los productos y, cuando corresponda, realizar primero aplicaciones con herbicidas sistémicos y posteriormente utilizar herbicidas de contacto.
“La recomendación es siempre aplicar de forma secuencial: primero los sistémicos y después los herbicidas de contacto para poder controlar”, explicó.
La preemergencia, una etapa fundamental
Una vez realizado un adecuado control durante el barbecho, el especialista considera fundamental incorporar herbicidas preemergentes para evitar la aparición de nuevas malezas durante las primeras etapas del cultivo.
Sin embargo, la selección de estos productos no debe realizarse de manera generalizada, debido a que las recomendaciones deben considerar el tipo de suelo, las características físico-químicas de los herbicidas y las condiciones ambientales existentes en cada zona.
En este sentido, las combinaciones pueden variar según la especie que se encuentre bajo mayor presión. Ante una alta presencia de Amaranthus, por ejemplo, Roque mencionó alternativas que incluyen sulfentrazone combinado con S-metolachlor o metolachlor, mientras que para el control de Conyza se pueden considerar productos como metribuzin e isoxaflutol.
En situaciones donde existe una mayor presencia de malezas gramíneas, las estrategias pueden concentrarse en herbicidas como pendimetalina, clomazone y S-metolachlor.
El especialista remarcó que estas combinaciones deben definirse de acuerdo con las condiciones particulares de cada lote y la problemática de malezas presente.


Postemergencia, una herramienta para los escapes
La aplicación de herbicidas en postemergencia debe quedar principalmente para situaciones en las que se registren escapes de malezas después de las estrategias implementadas durante el barbecho y la preemergencia.
Roque advirtió que, cuando las malezas llegan a esta etapa, ya pueden haber generado competencia con el cultivo. Además, la necesidad de recurrir a diferentes mezclas de herbicidas puede incrementar el riesgo de fitotoxicidad en la soja.
“En postemergencia los cultivos, las malezas ya afectaron al cultivo”, explicó, al señalar que los resultados dependerán también de las mezclas de productos que se realicen en campo.
Por ello, el manejo preventivo y anticipado adquiere especial importancia dentro de una estrategia integral, ya que permite reducir la dependencia de aplicaciones posteriores cuando las malezas ya se encuentran desarrolladas.
El hombre, un factor importante en la dispersión
Otro aspecto abordado por el investigador fue la dispersión de las semillas de malezas, que puede producirse tanto por mecanismos naturales como por actividades humanas.
Las semillas pueden dispersarse cuando caen directamente al suelo o mediante mecanismos propios de determinadas especies. También pueden ser transportadas por el agua, el viento y los animales.
Sin embargo, Roque destacó el papel de las actividades agrícolas como una de las principales vías de dispersión entre zonas productivas.
“El hombre, a través de las actividades agrícolas, utilizando maquinarias de una siembra a otra región, puede dispersar”, sostuvo.
El movimiento de maquinaria agrícola entre diferentes campos, regiones e incluso países puede contribuir al traslado de semillas de malezas, especialmente cuando no se aplican medidas adecuadas de limpieza y prevención.
Aplicaciones anticipadas antes de la siembra
Como mensaje central para los productores, Roque recomendó realizar las aplicaciones de control con suficiente anticipación respecto a la siembra.
“Siempre hacer aplicaciones anticipadas antes de la siembra”, enfatizó.
El especialista explicó que uno de los errores frecuentes consiste en realizar aplicaciones pocos días antes de la implantación del cultivo. Cuando el tratamiento no logra un control adecuado y el tiempo disponible antes de la siembra es reducido, las posibilidades de corregir el problema pueden disminuir.
El manejo de malezas en soja, por tanto, requiere un enfoque preventivo que combine el control durante el barbecho, el uso adecuado de herbicidas preemergentes y aplicaciones de postemergencia únicamente cuando sean necesarias. A esto se suma la prevención de la dispersión de semillas mediante maquinaria y otras actividades agrícolas, como parte de una estrategia orientada a preservar la eficacia de las herramientas disponibles.
Fuente: Modesto Roque
Redacción: Publiagro


















