viernes, septiembre 11, 2026
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Suelos agrícolas de Bolivia perdieron cerca del 50% de su materia orgánica

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El suelo pide más raíces para recuperar la materia orgánica perdida/ Foto: CIAT
El suelo pide más raíces para recuperar la materia orgánica perdida/ Foto: CIAT

Gervasio Piñeiro plantea cultivos de servicio, rotaciones con pasturas y mayor aporte de raíces para recuperar la calidad del suelo

Cultivos de servicio, una alternativa para recuperar la materia orgánica/ Foto: CIAT
Cultivos de servicio, una alternativa para recuperar la materia orgánica/ Foto: CIAT

La materia orgánica de los suelos agrícolas en Bolivia se redujo aproximadamente en un 50%, una situación que afecta la estructura del suelo, la dinámica del agua y el desarrollo de los cultivos. Frente a este escenario, los cultivos de servicio, las gramíneas y las rotaciones con pasturas aparecen como herramientas para avanzar hacia sistemas de agricultura más sostenibles y regenerativos.

Estas conclusiones fueron compartidas por el ingeniero Gervasio Piñeiro, profesor de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires, durante su participación en el Congreso Internacional de Agricultura Sostenible organizado por ANAPO, donde presentó resultados de investigaciones realizadas junto a productores bolivianos, grupos CREA, el Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) y otras instituciones.

El especialista explicó que los estudios se enfocaron en conocer el estado de la materia orgánica en los suelos agrícolas del país y en identificar alternativas para recuperar su capacidad productiva y los servicios ecosistémicos.

“Lo que hemos medido es que la materia orgánica del suelo en las zonas agrícolas se ha perdido alrededor de un 50%, dependiendo del tipo de materia orgánica”, señaló.

Piñeiro indicó que existen dos fracciones principales de materia orgánica, conocidas como marrón y negra, siendo la primera la que presentó mayores pérdidas. A diferencia de otras regiones del mundo, este fenómeno estaría relacionado con el escaso aporte de raíces y carbono al sistema productivo.

“Hay muy pocos aportes de raíces y de carbono al sistema, entonces se pierde materia orgánica y eso produce un efecto de compactación muy fuerte que trae problemas para la dinámica del agua y para el crecimiento de los cultivos, terminando en lo que ustedes conocen como zonas calvas”, explicó.

Cultivos de servicio para alimentar el suelo

El investigador sostuvo que una de las principales oportunidades para revertir este proceso está en la incorporación de cultivos de servicio y una nutrición balanceada.

Estos cultivos no tienen como objetivo principal la cosecha, sino generar biomasa, aportar raíces, capturar nutrientes y mejorar las condiciones del suelo para los cultivos comerciales posteriores.

“Son cultivos que se siembran para darle de comer al suelo, para generar biomasa, raíces, aportar nutrientes, combatir malezas y capturar fósforo y nitrógeno que se va del sistema”, afirmó.

“Con algunas rotaciones con pasturas y algunos manejos lo vemos, algunos productores ya lo logran, pero principalmente tienen que tener algunos cultivos perennes para darle suficiente comida al suelo”

Gervasio Piñeiro, profesor de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires/ Foto: Publiagro
Gervasio Piñeiro, profesor de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires/ Foto: Publiagro

Entre las especies que presentan mayor potencial para recuperar la salud del suelo se encuentran principalmente las gramíneas, debido a su elevada producción de raíces. Piñeiro mencionó cultivos como la braquiaria, el mijo y el sorgo, además de las rotaciones con pasturas.

Asimismo, destacó el uso de mezclas de cultivos de servicio, combinando especies que aportan raíces con otras capaces de fijar nitrógeno, logrando una mejora integral del sistema productivo.

La importancia de la rizodeposición

Otro concepto abordado por el especialista fue la rizodeposición, un proceso mediante el cual las raíces liberan carbono y nutrientes al suelo, estimulando la actividad de los microorganismos y contribuyendo a la formación de materia orgánica.

“Las plantas absorben nutrientes, pero también liberan carbono y otros nutrientes al suelo para alimentar a los microorganismos. Eso queda como materia orgánica”, explicó.

A través de nuevas técnicas isotópicas, los investigadores han podido medir estos procesos y determinar que algunas leguminosas, como la soja, la crotalaria y el guandul, tienen una elevada capacidad de liberar nitrógeno hacia el suelo mientras están en crecimiento.

Recuperar la materia orgánica y reducir la compactación

Piñeiro indicó que, si el objetivo es recuperar la capacidad original de los suelos, será necesario incrementar nuevamente los niveles de materia orgánica mediante rotaciones, cultivos perennes y una mayor incorporación de biomasa.

“Con algunas rotaciones con pasturas y algunos manejos lo vemos, algunos productores ya lo logran, pero principalmente tienen que tener algunos cultivos perennes para darle suficiente comida al suelo”, señaló.

No obstante, advirtió que todavía existen desafíos relacionados con la compactación del suelo, problema que requerirá incorporar otras estrategias, como el tránsito controlado de maquinaria y nuevas tecnologías para reducir la presión sobre los terrenos agrícolas.

Los resultados expuestos durante el congreso muestran que la agricultura regenerativa, basada en una mayor diversidad de cultivos, el aporte de raíces y el manejo sostenible de los suelos, representa una alternativa para recuperar la fertilidad y mejorar la productividad de los sistemas agrícolas en Bolivia.

Fuente: Gervasio Piñeiro

Redacción: Publiagro