viernes, septiembre 11, 2026
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La hembra, motor de la producción porcina

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La productividad está vinculada con las hembras/ Foto: Internet
La productividad está vinculada con las hembras/ Foto: Internet

 El seguimiento del peso, la nutrición y la condición corporal permite preparar animales más eficientes y productivos durante varios ciclos

La productividad de las granjas porcinas está estrechamente vinculada con la eficiencia reproductiva de las hembras y la capacidad de producir la mayor cantidad de kilogramos de carne por animal y por año. En este proceso, la nutrición, el seguimiento del crecimiento y la condición corporal se convierten en factores determinantes para mejorar los resultados productivos y contribuir a una mayor oferta de carne porcina.

João Pedro Calheiros Silveira, especialista de Totalpec, explicó que los programas nutricionales deben adaptarse a las características de cada granja, debido a que no existe una fórmula única que pueda aplicarse a todos los sistemas de producción.

“Siempre pensamos en el mayor número de kilos producidos por hembra por año. Para eso tenemos manejos nutricionales que nos ayudan a alcanzar ese objetivo, independientemente de la estructura, el tamaño y el perfil de cada granja”, señaló.

El especialista remarcó que la nutrición debe diseñarse de acuerdo con las condiciones y objetivos particulares de cada unidad productiva. “No existe una receta de cocina, no existe un manual. Existe una adaptación de cada nutrición para cada perfil de granja y para cada objetivo, pero siempre buscando el mayor número de kilos producidos por hembra al año”, sostuvo.

Las primerizas requieren un manejo estratégico

Dentro de la estructura productiva, las primerizas representan una categoría fundamental, debido a que su preparación puede determinar su desempeño reproductivo durante varios ciclos. Por ello, el especialista considera necesario realizar un seguimiento individual desde la etapa de recría.

“Pienso siempre que las primerizas son la categoría animal más importante de la granja, porque queremos que permanezcan durante mucho tiempo y produzcan bien”, afirmó.

Para tomar decisiones adecuadas, recomendó recopilar el historial de cada hembra, considerando aspectos como su potencial genético, la edad al primer celo y la evolución de su ganancia de peso desde la recría hasta la selección.

“Todas esas informaciones nos ayudarán a tomar la decisión de cómo preparar mejor a esa hembra”, explicó.

Entre las estrategias de manejo mencionó el flushing, una práctica nutricional utilizada antes de la reproducción. Según indicó, antes de iniciar este proceso puede aplicarse una ligera restricción alimenticia para favorecer la respuesta posterior de la hembra.

“En mi visión, es muy importante realizar el proceso de flushing y, antes del flushing, tener una ligera restricción para que esa hembra responda mejor”, señaló.

El especialista estableció además los 140 kilogramos como una referencia de peso adecuada para llegar al servicio con buenas perspectivas productivas.

El peso y la medición orientan las decisiones

Una de las estrategias planteadas consiste en incorporar a la hembra al flushing con aproximadamente 125 kilogramos. Durante este periodo, la ganancia de peso puede situarse entre 800 y 900 gramos diarios, lo que permitiría alcanzar el peso objetivo en aproximadamente 20 días.

“Una hembra que entra al flushing con 125 kilos, con seguridad será cubierta por encima de los 140 kilos, que es mi objetivo”, explicó.

Si la hembra no alcanza los 125 kilogramos al momento previsto para iniciar el flushing, la recomendación es prolongar durante unas semanas el periodo previo para permitir que ingrese con un mayor peso.

El especialista destacó que la medición permanente es indispensable para conocer si los animales están cumpliendo las metas establecidas. “Si no se mide, no se crece. La recopilación de datos y la medición son muy importantes, porque si tengo una meta de ganancia de peso y quiero un crecimiento de un kilo por día en crecimiento y terminación, si no puedo evaluar esa ganancia de peso, no sé qué tan lejos o cerca estoy de esa meta”, sostuvo.

Por ello, consideró que la toma de datos, su evaluación y la posterior toma de decisiones deben formar parte de todas las etapas de producción.

“Tenemos que apuntar a un buen destete, pero sin perder de vista la condición corporal del animal. A veces tendremos que tener estos cuidados para que pueda regresar bien al próximo ciclo, porque necesitamos de esta madre durante varios partos y no solamente uno”

Es importante la selección de buenas hembras/ Foto: Internet
Es importante la selección de buenas hembras/ Foto: Internet

La condición corporal influye en la reproducción

La condición corporal de las hembras también desempeña un papel importante en el desempeño reproductivo. Una hembra correctamente preparada puede afrontar mejor la maternidad y recuperar su condición para iniciar un nuevo ciclo de gestación.

“Cuanto mejor condicionada corporalmente llega la hembra, mejor puede ir a la maternidad y regresar mejor a la gestación”, explicó.

El especialista advirtió que tanto un animal demasiado delgado como uno con exceso de grasa pueden presentar dificultades. Una hembra con baja condición corporal puede tener problemas para sostener adecuadamente la gestación y producir leche, mientras que una hembra excesivamente gorda puede presentar mayores requerimientos nutricionales y utilizar parte de los nutrientes para mantener su condición corporal en lugar de destinarlos a la producción de leche y al desarrollo de los lechones.

Por ello, recomendó mantener a las hembras en una condición corporal intermedia, con un puntaje aproximado de 2,5 a 3, evitando tanto animales demasiado delgados como excesivamente gordos.

Una dieta adecuada favorece la producción de leche

Durante la lactancia, la nutrición es otro de los componentes fundamentales para alcanzar buenos resultados. El especialista señaló que la alimentación debe complementarse con condiciones adecuadas de ambiente y disponibilidad de agua de calidad.

“Una alimentación de buena calidad nos proporcionará un mejor consumo por parte de las hembras y, consecuentemente, una mejor producción de leche”, afirmó.

En este sentido, destacó la importancia de utilizar dietas correctamente ajustadas e ingredientes de buena calidad para favorecer el consumo y cubrir las necesidades de las hembras durante esta etapa.

La preparación para la lactancia, sin embargo, comienza antes del parto. Según Calheiros Silveira, el manejo nutricional previo y la organización de la alimentación alrededor del parto pueden contribuir a que la hembra llegue mejor preparada a la etapa de producción de leche.

“La lactancia comienza antes del parto. La preparación es el inicio de la lactancia”, explicó.

El objetivo es destetar bien sin comprometer a la madre

Finalmente, el especialista señaló que los sistemas porcinos deben buscar un buen peso al destete, pero sin descuidar la condición corporal de la hembra. El objetivo es que el animal pueda recuperarse adecuadamente y regresar en buenas condiciones al siguiente ciclo reproductivo.

“Tenemos que apuntar a un buen destete, pero sin perder de vista la condición corporal del animal. A veces tendremos que tener estos cuidados para que pueda regresar bien al próximo ciclo, porque necesitamos de esta madre durante varios partos y no solamente uno”, concluyó.

De esta manera, la eficiencia reproductiva no depende de un solo factor, sino de un manejo integral que combine genética, nutrición, medición de indicadores, preparación de las primerizas, condición corporal y estrategias adecuadas durante la gestación, maternidad y lactancia. Este enfoque permite prolongar la vida productiva de las hembras y favorecer una mayor producción de carne porcina por animal.

Fuente: Joao  Pedro Calheiros Silveira

Redacción: Publiagro