El manejo de la alimentación en los sitios 2 y 3 de las granjas porcinas requiere mucho más que seguir una guía nutricional. Detrás de cada plan existe un trabajo técnico que considera el desarrollo del cerdo, sus curvas de consumo y crecimiento, las condiciones de la granja y los objetivos productivos, factores que pueden marcar una diferencia importante en el desempeño de los animales y en la rentabilidad del productor.
Daniel Vélez Wiesner, representante de Grupo Nutec–Interquímica, explicó que los planes de alimentación deben ser diseñados de acuerdo con las características y necesidades particulares de cada granja, debido a que no existe una fórmula única que pueda aplicarse de la misma manera en todos los sistemas productivos.
Según el especialista, las casas de nutrición trabajan con estrategias particulares y tecnologías que permiten analizar las curvas de alimentación y consumo del cerdo para establecer un programa nutricional que favorezca su desarrollo.
“Cada cliente necesita el plan de alimentación ideal para su granja, para su flujo de producción, teniendo en cuenta todos sus factores técnicos y su estado sanitario”, señaló Vélez.
Factores que definen la estrategia nutricional
El diseño de un plan de alimentación contempla diferentes variables que pueden modificar las necesidades nutricionales de los animales. Entre ellas se encuentran el clima, la temperatura, la genética y el objetivo comercial de los cerdos.
Vélez explicó que también deben considerarse las características del mercado al que está destinada la producción. Algunos nichos, por ejemplo, pueden requerir determinados niveles de grasa en la canal, lo que obliga a realizar ajustes en las fases y composición de la dieta.
A estos factores se suman las condiciones logísticas y de producción de cada planta de alimentos. En determinadas situaciones, el plan nutricional considerado ideal debe adaptarse debido a la disponibilidad de materias primas, capacidad de la planta o necesidades específicas de la granja.
“Muchas veces existe el plan ideal nutricional, pero por temas logísticos y de planta de alimentos no se puede llevar a cabo. Entonces, de repente hay que recortar fases, agregar fases, agregar medicaciones o sacar medicaciones”, explicó.


Evitar improvisaciones en las dietas
Uno de los principales objetivos de contar con un programa nutricional técnicamente diseñado es evitar errores que puedan afectar el crecimiento de los animales. El especialista señaló que todavía pueden presentarse situaciones en las que se utilizan dietas que no corresponden a la etapa productiva del cerdo.
La alimentación de los lechones requiere especial atención, debido a que las decisiones tomadas durante las primeras etapas pueden tener consecuencias posteriores sobre el crecimiento y el desempeño productivo.
Vélez advirtió además sobre la tendencia de algunos productores a incorporar determinadas materias primas con el objetivo de reducir costos, sin evaluar previamente sus efectos sobre el animal.
“Tal vez les haga bajar el costo, pero no dimensionamos el efecto y el impacto que tiene en el crecimiento y en el desarrollo del cerdo”, sostuvo.
Una modificación aparentemente económica puede terminar afectando parámetros como el consumo diario de alimento y la ganancia diaria de peso, lo que finalmente puede repercutir en el resultado económico al momento de la venta.
Por ello, el especialista recomendó que cualquier cambio en la dieta sea realizado con respaldo técnico. La incorporación de ingredientes poco habituales debe estar acompañada por fichas técnicas, análisis de laboratorio y una evaluación mediante herramientas de formulación nutricional.
Procesamiento del alimento también influye
Otro de los aspectos destacados fue la importancia del procesamiento del alimento. Vélez explicó que métodos como la peletización y la extrusión pueden contribuir a mejorar la digestibilidad y modificar positivamente el aprovechamiento del alimento por parte de los cerdos.
En el caso de la extrusión, el uso de temperatura y presión también puede contribuir a disminuir la presencia de determinados microorganismos patógenos, siempre dentro de un proceso correctamente controlado.
El especialista señaló que investigaciones técnicas muestran diferencias relevantes entre suministrar alimento iniciador en harina y en pellet. Según los datos mencionados durante su exposición, la diferencia en conversión alimenticia puede situarse aproximadamente entre 5% y 10%, además de existir beneficios relacionados con la reducción del desperdicio.
Nutrición con mirada empresarial
Para Vélez, el plan de alimentación debe entenderse como una herramienta para alcanzar los objetivos productivos y económicos de cada granja. No se trata solamente de alimentar al animal, sino de establecer una estrategia que permita acompañar su crecimiento y lograr un producto acorde con las exigencias del mercado.
En ese proceso, el trabajo conjunto entre productores, nutricionistas, formuladores y personal técnico permite tomar decisiones con mayor precisión y reducir las improvisaciones que pueden terminar afectando los resultados.
“El conocimiento técnico detrás del plan de alimentación permite evitar cambios y decisiones que al final solo van a afectar el crecimiento del cerdo y, por consiguiente, al momento de la venta, van a afectar el bolsillo del productor”, enfatizó.
De esta manera, una alimentación ajustada a la genética, etapa productiva, condiciones sanitarias, clima y objetivos comerciales puede convertirse en una herramienta fundamental para mejorar el desempeño de los animales, optimizar el uso del alimento y sostener la rentabilidad de la producción porcina.
Fuente: Daniel Vélez Wiesner
Redacción: Publiagro


















