
El uso de drones en la agricultura ha ganado espacio como una herramienta para la aplicación de productos fitosanitarios, pero su eficiencia depende de una adecuada regulación del volumen de aplicación, el tamaño de las gotas y las condiciones ambientales. Especialistas advierten que incrementar la capacidad de los tanques y, por consecuencia, el volumen aplicado puede afectar la calidad de la pulverización.
De acuerdo con Fernando Soriani, Asesor técnico agrícola en Brasil, el principal desafío está en mantener bajos volúmenes de aplicación, debido a que los drones pueden trabajar de manera eficiente con cantidades reducidas de agua, que pueden situarse entre 3 y 10 litros, dependiendo de las condiciones y del cultivo.
“El dron es una máquina fantástica, pero es excelente cuando se trabaja con bajo volumen: 10 litros, 5 litros, 3 litros. Y ese es nuestro gran desafío: mantener un volumen pequeño de agua”, explicó.
El especialista señaló que reducir la cantidad de agua utilizada en la pulverización no necesariamente representa una dificultad técnica, debido a que parte de este volumen puede ser reemplazado mediante el uso de aceites y coadyuvantes específicos, que contribuyen a mantener las características adecuadas de la mezcla.
“Nosotros sustituimos una gran parte del agua por aceite y coadyuvante. Son productos específicos que producimos aquí en International para sustituir esa agua y mejorar la calidad de la mezcla”, indicó.
Uno de los aspectos que requiere mayor atención es la preparación de la mezcla, especialmente cuando se combinan varios productos en volúmenes reducidos de agua. Según el especialista, una mezcla incorrectamente preparada puede afectar la calidad de la aplicación y generar pérdidas económicas.
“Estamos hablando de cuatro o cinco productos, volúmenes altos con poca agua. Eso afecta la condición de la mezcla. Y nosotros la acondicionamos con una premezcla, de la forma correcta, con agitación y productos específicos, aceite más coadyuvante”, explicó.


El manejo inadecuado de la mezcla también puede incrementar el riesgo de deriva durante la aplicación. Las gotas que salen del dron deben alcanzar el objetivo con las características apropiadas para evitar daños sobre el cultivo tratado o sobre áreas vecinas.
“El mayor error es hacer premezclas sin saber y perder mucho dinero cuando se deja la mezcla en malas condiciones. Y esa mezcla, al salir del dron y llegar a la hoja, puede provocar mortalidad, puede matar el cultivo del vecino sin que se entienda correctamente lo que ocurrió”, advirtió.
El volumen depende del cultivo y las condiciones
El especialista remarcó que no existe una única recomendación de volumen aplicable a todos los escenarios. La distancia entre el dron y el cultivo, el tipo de producción, el viento y el tamaño de las gotas son factores que deben ser considerados antes de definir una aplicación.
“No tenemos una receta de cocina que diga: se puede trabajar con 2 o con 10 litros. En Brasil tenemos aplicaciones en áreas de pasturas donde se trabaja con 15 metros. Cuando trabajamos con cultivos menores, lo hacemos entre 3 y 6 metros. Entonces depende de la calidad de la mezcla, del viento y del tamaño de la gota”, sostuvo.
En este contexto, el tamaño y la uniformidad de las gotas adquieren especial importancia. Una pulverización con gotas demasiado grandes o demasiado pequeñas puede afectar la eficiencia y aumentar los riesgos sobre el cultivo.
El especialista explicó que las gotas gruesas pueden concentrar una mayor cantidad de producto y generar daños en las hojas, mientras que las gotas muy finas tienen mayor facilidad para evaporarse o desplazarse fuera del área objetivo.
“Si trabajamos con gotas gruesas y gotas pequeñas, la gota gruesa tiene una alta concentración de producto y puede quemar la hoja. La gota fina puede evaporarse. Por eso, la uniformidad es importante para tener una excelente aplicación”, señaló.
Capacitación antes de incorporar drones
Más allá de la adquisición de los equipos, el especialista considera fundamental que los productores comprendan los principios técnicos que rigen una pulverización con drones antes de incorporarlos a sus sistemas productivos.
“Las personas necesitan entender antes de comprar un dron, necesitan preguntar. La aviación agrícola ya existe desde hace más de 80 años y el dron llegó ahora para complementar”, afirmó.
En ese sentido, destacó que el uso de esta tecnología no debe reducirse a la compra del equipo, sino que requiere conocimiento sobre regulación, preparación de mezclas, tamaño de gota, condiciones climáticas y manejo de bajos volúmenes.
“No es simplemente comprar un dron, sino entender el concepto del bajo caudal”, concluyó.
Fuente: Fernando Soriani
Redacción: Publiagro


















