La evaluación de carcasa mediante ultrasonografía se ha convertido en una herramienta de apoyo para la selección genética en la ganadería, al permitir identificar características relacionadas con el rendimiento y la calidad de la carne. En Bolivia, la cabaña Sindi El Shofar viene incorporando esta tecnología en sus procesos de selección, especialmente en animales destinados a reproducción.
Jorge Chávez, propietario de Sindi El Shofar, explicó que uno de los principales parámetros que se pueden determinar mediante esta evaluación es el área de ojo de lomo, considerada un predictor del rendimiento de carcasa.
“La evaluación de carcasa es una tecnología muy importante porque permite identificar el área de ojo de lomo, que es un predictor de rendimiento de carcasa. Entonces, animales que tienen área de ojo de lomo más grande van a tener un rendimiento mayor de carcasa. Eso ya está estadísticamente probado; todos los trabajos que hacen en Brasil y que, gracias a Dios, hoy lo tenemos también acá en Bolivia”, señaló.
La cabaña viene realizando mediciones mediante ultrasonografía tanto en sus animales donantes como en los productos obtenidos a través de sus programas de reproducción. Chávez indicó que aproximadamente el 95% del trabajo de la cabaña está basado en animales provenientes de fertilización in vitro.
“Estamos evaluando prácticamente a todas nuestras donantes y a los productos de estas. Nosotros trabajamos un 95% con animales de fertilización in vitro y estamos haciendo prácticamente a todos nuestros animales, entre 12 y 20 meses, evaluación de carcasa para poder seleccionar bien en base a estos predictores”, explicó.
Entre los parámetros evaluados se encuentran el área de ojo de lomo, el espesor de grasa y el marmoreo, este último relacionado directamente con atributos de calidad de la carne.
“Hoy está el área de ojo de lomo, está el espesor de gordura también y está el marmoreo, que es calidad de carne, sabor de carne. Entonces, es muy importante esta herramienta para seleccionar también las futuras donantes y los futuros reproductores”, sostuvo Chávez.
Selección orientada a productividad y rentabilidad
Para el propietario de Sindi El Shofar, incorporar estos datos al proceso de selección permite tomar decisiones con mayor precisión sobre los animales que serán utilizados para reproducir genética dentro de la propia cabaña o que serán destinados a otras propiedades.
“Nos ayuda con los animales reproductores que van a ir a formar parte de las propiedades donde se hacen nuevas cabañas o se hace mestizaje también con otras razas”, manifestó.
Chávez remarcó que las características relacionadas con la calidad y el rendimiento de carcasa presentan un componente hereditario importante, por lo que la identificación de animales superiores permite avanzar en la multiplicación de determinadas características.
“Son características que, por lo que dicen los técnicos, son altamente heredables. Los animales que nosotros llevemos, ya sean toros, ya sean donantes, van a transmitir estas características a sus hijos”, afirmó.
Desde su perspectiva, esta selección genética puede traducirse en una mayor eficiencia productiva y rentabilidad, además de contribuir a mejorar la calidad de la carcasa y de la carne.
“Se traduce en eficiencia, en rentabilidad, en calidad de carcasa, de carne, para poder abordar no solo mercados exigentes a nivel nacional, sino también mercados exigentes a nivel internacional”, agregó.
“Cuando uno identifica los animales que tienen mayor área de ojo de lomo, por ejemplo, o que tienen mayor marmoreo, uno puede seleccionar esos animales para multiplicarlos y hacer a través de la fertilización in vitro o para extraer pajuelas de los toros y poder usar esos animales para seguir multiplicando la genética con esas características”



Información para una selección más precisa
Sindi El Shofar se encuentra en su segundo año de aplicación de este tipo de evaluación y, de acuerdo con Chávez, actualmente cuenta con un volumen de animales que permite obtener una cantidad más significativa de información.
“Va a ser el segundo año que hacemos. Hoy recién tenemos un volumen importante para hacer. Y lo importante es seguir, digamos, sistemáticamente tomando información, datos, para la selección y para ver también la evolución de las crías en base a estas características”, señaló.
La información obtenida también puede ser utilizada para decidir qué animales serán multiplicados mediante técnicas reproductivas. Cuando se identifican individuos con características superiores, estos pueden convertirse en fuente de material genético para continuar transmitiendo esos atributos a las siguientes generaciones.
“Cuando uno identifica los animales que tienen mayor área de ojo de lomo, por ejemplo, o que tienen mayor marmoreo, uno puede seleccionar esos animales para multiplicarlos y hacer a través de la fertilización in vitro o para extraer pajuelas de los toros y poder usar esos animales para seguir multiplicando la genética con esas características”, explicó.
Datos de carcasa junto al mejoramiento genético
La evaluación de carcasa no se aplica de manera aislada dentro del programa de selección de la cabaña. Chávez explicó que estos datos se complementan con la información generada mediante el programa Embrapa Genplus, utilizado para el mejoramiento genético y la evaluación de diferentes características productivas.
“Más allá de todo el programa que nosotros usamos de Embrapa de mejoramiento genético, que también demuestra características importantes como habilidad materna, precocidad, fertilidad, ganancia de peso, edad al primer parto. Entonces, todos esos datos, más estos otros datos de calidad de carcasa, son importantes para tener animales excelentes”, sostuvo.
La combinación de información reproductiva, productiva y de calidad de carne permite establecer objetivos de selección más completos, con una visión orientada a resultados que puedan observarse en las siguientes generaciones.
Una evolución que requiere continuidad
Chávez consideró que los resultados del trabajo de selección ya permiten observar cambios en la evolución de los animales de la cabaña, aunque remarcó que la mejora genética es un proceso progresivo.
“Es un cambio que se nota, la evolución. Nosotros, al usar el programa Embrapa Genplus, por ejemplo, vemos ya terneros más grandes, más pesados, mejor conformados frigoríficamente”, indicó.
Para el productor, alcanzar resultados consistentes requiere mantener una dirección clara y continuar recopilando información durante varios ciclos de selección.
“Es un proceso de selección que no se puede lograr de la noche a la mañana, pero si uno tiene una dirección clara y objetivos claros, en el mediano plazo y largo plazo seguramente va a ser mucho más consistente y mucho más volumen y calidad”, concluyó.
Fuente: Jorge Chávez
Redacción: Publiagro

















