El especialista Miguel Guzmán advierte sobre el aumento sostenido de bacterias resistentes y llama a un uso responsable de los antibióticos en producción avícol

En el marco del seminario internacional de Bioseguridad y Productividad Avícola realizado en Agropecruz, el médico veterinario y especialista Miguel Guzmán, director del laboratorio de patología aviar de la Universidad de Chile y presidente de Amevea Chile, abordó uno de los temas más sensibles para la producción animal moderna: la resistencia a los antimicrobianos (RAM). 

Su diagnóstico es claro: el uso intensivo y, en muchos casos, inadecuado de antibióticos ha generado un incremento sostenido en los niveles de resistencia bacteriana, lo que compromete no solo la productividad avícola, sino también la salud pública.

Un problema en aumento

“El uso histórico de antimicrobianos sin estrategias bien definidas ha llevado a que hoy enfrentemos niveles de resistencia cada vez mayores”, explicó Guzmán.

Este fenómeno no solo dificulta el tratamiento de enfermedades en las granjas, sino que además implica un riesgo mayor: la transferencia de genes de resistencia entre bacterias, incluso hacia poblaciones humanas. En consecuencia, la resistencia antimicrobiana se ha convertido en un problema transversal que impacta tanto al sector pecuario como al sistema sanitario global.

Uso correcto: clave para frenar la resistencia

El especialista enfatizó que no todos los antibióticos son iguales, y su efectividad depende de múltiples factores:

  • Elección adecuada del producto
  • Correcta dosificación
  • Duración del tratamiento
  • Calidad y estabilidad del fármaco

Un uso inadecuado no solo reduce la eficacia terapéutica, sino que favorece la selección de bacterias resistentes.

“Si el antibiótico no llega en la cantidad necesaria al sitio de acción, no solo falla el tratamiento, sino que además estamos generando resistencia”, advirtió.

“El mal uso de antibióticos no solo reduce su eficacia, sino que acelera un problema global: la resistencia antimicrobiana”

Estrategia integral: más allá del antibiótico

Guzmán propuso un enfoque estructurado, basado en una “pirámide de acción”, donde la base es la prevención:

  1. Manejo adecuado y bioseguridad
  2. Uso de alternativas como probióticos, prebióticos y fitobióticos
  3. Programas de vigilancia y monitoreo
  4. Uso puntual y responsable de antibióticos

Este enfoque busca reducir la dependencia de los antimicrobianos y mejorar la sostenibilidad del sistema productivo.

La importancia del monitoreo y diagnóstico

Uno de los puntos críticos es el control del uso de antibióticos a nivel de granja y país. El especialista recomendó:

  • Llevar registros detallados del uso de antimicrobianos
  • Monitorear la resistencia mediante bacterias indicadoras
  • Realizar diagnósticos precisos y antibiogramas antes de medicar

“No se pueden saltar pasos. El diagnóstico es clave para tomar decisiones correctas”, subrayó.

Un problema frecuente en las granjas

Lejos de ser una situación aislada, la resistencia antimicrobiana es cada vez más común. Según Guzmán, actualmente es frecuente encontrar bacterias multirresistentes, capaces de resistir dos, tres o más antibióticos.

Esto reduce significativamente las opciones terapéuticas y eleva los riesgos productivos.

Bioseguridad: una herramienta transversal

El fortalecimiento de la bioseguridad, impulsado en parte por enfermedades como la influenza aviar, ha generado avances importantes en el sector. Sin embargo, el especialista advirtió que aún existen grandes diferencias entre países y sistemas productivos en cuanto a vigilancia y control.

Producción sostenible: el gran desafío

El uso responsable de antimicrobianos no solo responde a una necesidad sanitaria, sino también productiva. Ajustar su uso permite mejorar la eficiencia, reducir costos y garantizar sistemas más sostenibles.

“El desafío es utilizar los antibióticos de manera inteligente, para responder a las necesidades actuales sin comprometer el futuro”, concluyó.

Redacción: Publiagro