En el marco del seminario internacional de Bioseguridad y Productividad Avícola realizado en Agropecruz, el especialista Gustavo Camacho Pascualini abordó un tema fundamental pero muchas veces descuidado en la producción avícola: la correcta desinfección de los ambientes y la evaluación de su eficacia.
Su enfoque fue directo: la desinfección no solo debe realizarse, sino hacerse correctamente y, sobre todo, medirse.
Limpieza y desinfección: un proceso inseparable
Uno de los errores más comunes en campo es omitir o realizar de forma deficiente la etapa previa de limpieza. Según el especialista, sin una limpieza adecuada, la desinfección pierde efectividad.
“Si no hay un buen proceso de limpieza, no hay un buen proceso de desinfección”, enfatizó.
Una vez eliminada la materia orgánica, el proceso debe centrarse en tres pilares:
- Correcta dilución del producto
- Aplicación uniforme y completa
- Uso de desinfectantes eficaces en condiciones reales de campo
Elección del desinfectante: un factor estratégico
No todos los productos funcionan igual en todas las condiciones. La selección del desinfectante debe basarse en las características específicas de cada granja.
Factores como la dureza del agua, el tipo de patógenos presentes y las condiciones ambientales pueden afectar significativamente la eficacia de las moléculas.
“Es fundamental entender el desafío sanitario de cada propiedad para elegir el producto adecuado”, explicó.

Errores frecuentes que comprometen la bioseguridad
Durante su exposición, Camacho identificó fallas recurrentes en las granjas:
- Aplicación incompleta (especialmente en techos)
- Errores en la dilución
- Selección incorrecta del producto
- Falta de cobertura total de superficies
La omisión de áreas como el techo puede generar recontaminación del ambiente, afectando todo el sistema productivo.
Desinfección en presencia de aves
Una de las prácticas destacadas fue la desinfección aérea o nebulización en presencia de aves, especialmente en escenarios de desafío sanitario.
Esta técnica contribuye a:
- Reducir la carga viral en el ambiente
- Disminuir el uso de antibióticos
- Mejorar el bienestar animal
“Es una herramienta muy importante, sobre todo frente a problemas respiratorios”, señaló.
Evaluación: lo que no se mide, no se controla
Uno de los puntos clave de la charla fue la importancia de evaluar la eficacia de la desinfección. En campo, esto puede realizarse de forma práctica mediante:
- Hisopados de superficies
- Uso de “cubiertas calzadas” para muestreo
- Comparación de carga microbiana antes y después del proceso
Este control permite detectar fallas y mejorar continuamente los protocolos.
Tecnologías de aplicación
El especialista también destacó las herramientas más utilizadas en la actualidad:
- Espumadoras: garantizan mayor tiempo de contacto y seguridad en la aplicación
- Atomizadores: generan partículas finas que permanecen en suspensión
- Termonebulizadores: crean una niebla que puede mantener contacto hasta por más de 24 horas
La elección del equipo dependerá de la estrategia sanitaria y del tipo de instalación.
¿Cuándo desinfectar?
En sistemas de engorde, el proceso se realiza generalmente al final de cada ciclo productivo, tras la salida del lote y el manejo de la cama. Sin embargo, la frecuencia y metodología pueden variar según el tipo de producción, como en sistemas de postura.
Un proceso clave para la eficiencia productiva
La correcta desinfección no solo impacta en la sanidad, sino también en la rentabilidad del sistema. Un ambiente mal desinfectado favorece la presencia de patógenos, incrementa el uso de medicamentos y reduce el desempeño productivo.
Redacción: Publiagro



















