
El experto motivacional llama a los líderes del agro a asumir responsabilidad, fortalecer habilidades socioemocionales y comprender que “el equipo es el reflejo de su líder”


En un sector donde las máquinas, la genética y la tecnología parecen marcar el ritmo del progreso, Michael Thomazin propone mirar hacia un punto más esencial: las personas.
Durante su charla sobre liderazgo en el sector ganadero, el experto motivacional destacó que “el liderazgo no se improvisa, se entrena”. Una frase que resonó entre los asistentes, muchos de ellos empresarios y productores acostumbrados a liderar desde la práctica, pero pocas veces desde la reflexión.
“Debemos salir de ese concepto de que el líder nace. El liderazgo se aprende, se practica y se fortalece con responsabilidad”, señaló Thomazin con tono enfático. Para él, el primer paso hacia un liderazgo efectivo es asumir la responsabilidad por los resultados del equipo.
“Mi equipo es mi reflejo. Si no está bien, debo hacer algo diferente. Quejarse no genera cambios”, subrayó, recordando que el líder debe ser el primer agente del cambio que desea ver en los demás.
El experto explicó que muchos líderes cometen el error de culpar al entorno o a sus empleados, sin reconocer su rol en la formación y conducción del grupo. “El líder no es un culpable, es un responsable. Tiene el poder de reconstruir y mejorar”, enfatizó, invitando a los ganaderos a ejercer un liderazgo más consciente, empático y estratégico.
La ecuación del valor profesional
Durante su exposición, Thomazin compartió una fórmula sencilla pero poderosa: Conocimiento + Habilidad + Actitud + Principios = Valor Profesional.
Y explicó que, mientras el conocimiento y la habilidad se pueden enseñar, la actitud y los principios deben cultivarse día a día.
“Muchas empresas contratan por currículum, pero despiden por actitud”, reflexiona. “La actitud no es solo optimismo; es autoconfianza, trabajo en equipo, manejo de conflictos y capacidad de adaptarse al cambio. Y los principios —como la ética, el respeto y la honestidad— son la base de todo liderazgo sostenible”.

“Michael Thomazin recuerda que el éxito en la ganadería moderna no depende solo de la tecnología o la genética, sino del liderazgo humano que impulsa, inspira y guía con responsabilidad”

Personas antes que tecnología
En un contexto donde la ganadería avanza con maquinaria de punta, biotecnología y digitalización, Thomazin advirtió que ningún avance será sostenible si no se invierte en las personas.
“Una empresa crece en la misma medida que su capacidad para atraer y retener buenas personas”, afirmó. “Podemos tener la mejor genética o los mejores equipos, pero sin un equipo humano sólido, comprometido y bien liderado, ese crecimiento no se sostendrá”.
El mensaje final fue claro y contundente: el liderazgo es el motor silencioso del progreso agropecuario. Thomazin invitó a los productores a “despertar” hacia una gestión humana más estratégica, donde la motivación, el respeto y la formación continua sean tan importantes como el rendimiento o la productividad.
“Despertemos para la importancia estratégica de la gestión de las personas dentro de nuestro negocio”, concluyó, dejando en el aire una idea simple pero poderosa: el verdadero cambio en el campo no empieza con una máquina… empieza con un líder.

Redacción: Publiagro














