
En medio de los desafíos que impone la sequía en el Chaco cruceño, nuevas alternativas forrajeras comienzan a ganar protagonismo en las unidades productivas. Una de ellas es el nopal mexicano, que ha sido incorporado como recurso alimenticio para el ganado en la granja agroturística “Vatos”, ubicada en el municipio de Cuevo, donde se utiliza con un enfoque exclusivamente forrajero.
El productor Ronny Vaca explicó que este cultivo forma parte de un sistema intensivo de producción, orientado a garantizar alimento para el hato lechero durante las épocas críticas del año, especialmente cuando la disponibilidad de pasturas disminuye.
“Se llama el cultivo intensivo de la tuna, que se utiliza exclusivamente para forraje. Es muy palatable, las vacas se lo comen de manera espectacular”.
El manejo del cultivo se realiza mediante cortes periódicos, lo que permite su regeneración anual y su aprovechamiento constante como fuente de alimento verde para el ganado. Según el productor, esta práctica se ha convertido en una estrategia clave para enfrentar los periodos de escasez de pasto.
“Esta es una parcela demostrativa únicamente, estamos obviamente produciendo a mayor escala. Este cultivo tiene dos años, pero este desarrollo, para que es de un año, porque cada año cortamos, solamente dejamos dos pisos, y cortamos todo lo que está por arriba, porque se le da de forraje a las vacas, y dentro de un año vamos a volver a tener este desarrollo”.

Un forraje verde en plena época seca
Una de las principales ventajas del nopal forrajero es su capacidad de mantenerse verde durante todo el año, incluso en condiciones de baja precipitación, lo que lo convierte en una alternativa estratégica para regiones semiáridas como el Chaco.
“Pero la ventaja de esto es que lo utilizamos en época seca y en extremos cuando no hay forraje, este es un forraje verde”.
Además de su disponibilidad constante, el cultivo destaca por su alto contenido de agua, lo que contribuye no solo a la alimentación del ganado, sino también a la hidratación en épocas de estrés hídrico.
“Pero también es importante mencionar que, cada penguita tiene el 80% de agua. Por lo tanto, para esta zona, en donde obviamente el problema del agua es poquito crítico, esta es una nueva forma de cosechar agua”.
Tecnología agrícola frente a la sequía
El productor destacó que esta tecnología ha mostrado buenos resultados en la unidad productiva, permitiendo asegurar alimento en momentos donde la producción de pasturas tradicionales se ve severamente afectada.
“Nos está funcionando bastante bien. Esa tecnología funciona, tenemos forraje disponible para las vacas en época crítica”.
El cultivo de tuna forrajera se desarrolla en condiciones de baja exigencia hídrica, adaptándose incluso a precipitaciones de entre 170 y 200 milímetros anuales, lo que refuerza su potencial en zonas áridas.
Estrategia integral de alimentación en época crítica
En la granja “Vatos”, el uso del nopal mexicano forma parte de un sistema más amplio de manejo de forraje, que incluye técnicas como la henificación y el ensilaje, con el objetivo de asegurar la alimentación del ganado durante todo el año.
“Tenemos una época de días bastante larga, y para eso tenemos una serie de alternativas, de tecnologías que estamos implementando, como por ejemplo, henificación, ensilaje, entre otras, pero también estamos incorporando el tema de la tuna”.
Con esta experiencia, la unidad productiva de Cuevo se posiciona como un referente en la adopción de alternativas forrajeras innovadoras, que no solo buscan mejorar la productividad lechera, sino también fortalecer la resiliencia frente al cambio climático y la escasez de agua en regiones productivas del Chaco cruceño.
Fuente: Ronny Vaca
Redacción: Publiagro




















