Promasor denuncia dificultades para acceder a diésel y advierte que la falta del insumo puede afectar una producción estimada de 400.000 toneladas de grano

La campaña agrícola de maíz enfrenta una nueva amenaza ante la falta de abastecimiento regular de combustible. Productores del sector denuncian que la escasez de diésel los está obligando a recurrir al mercado negro para garantizar la continuidad de las labores de cosecha, una situación que incrementa los costos de producción y pone en riesgo el abastecimiento de grano destinado principalmente a la cadena pecuaria nacional.

El presidente de los Productores de Maíz y Sorgo (Promasor), Mario Moreno, explicó que el panorama es crítico para las zonas productoras del sur del país, donde miles de agricultores dependen del combustible para operar maquinaria agrícola, trasladar equipos y completar la recolección de la producción.

Moreno señaló que el problema no es nuevo y que el sector enfrenta una situación similar a la registrada durante la campaña pasada, debido a la falta de un suministro suficiente y oportuno por parte de los puntos autorizados.

«Es la misma situación del año pasado, con el déficit. No tenemos el debido abastecimiento de combustible. Los surtidores de YPFB en Mora casi nos dieron para la movilidad, para ir y volver. Entonces vamos y volvemos», manifestó el dirigente productivo.

El representante de Promasor indicó que la escasez de carburante golpea directamente a productores de municipios y regiones agrícolas como Cordillera, Gutiérrez, Lagunillas, Charagua, Chuquisaca y Yacuiba, donde el maíz representa una de las principales actividades económicas.

Explicó que para completar la cosecha de la actual campaña se necesitan aproximadamente entre 16 y 18 millones de litros de combustible, volumen necesario para movilizar maquinaria y equipos destinados a levantar cerca de 140.000 hectáreas cultivadas.

«Necesitamos al menos unos 16 a 18 millones de litros para hacer una cosecha de 140 mil hectáreas en la zona sur del departamento de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija», afirmó Moreno.

«Esta producción son 400 mil toneladas que van a venir a satisfacer la demanda de los sectores pecuarios»

Mario Moreno, presidente de Promasor/ Foto: Publiagro
Mario Moreno, presidente de Promasor/ Foto: Publiagro

Según el dirigente, la falta de diésel genera retrasos en las labores agrícolas y amenaza con afectar los tiempos establecidos para la recolección, una etapa crítica donde cada día perdido puede representar mayores costos y pérdidas para el productor.

Moreno también cuestionó la existencia de un mercado paralelo de combustible, donde algunos intermediarios aprovechan la escasez para revender el producto a precios elevados, obligando a los agricultores a asumir costos adicionales para evitar la paralización de sus actividades.

El dirigente señaló que esta situación representa un perjuicio para quienes trabajan directamente en el campo, debido a que el incremento del costo del carburante termina reduciendo la rentabilidad de la producción.

El sector maicero alertó que las dificultades en la cosecha no solo afectan a los agricultores, sino que pueden generar impactos en otras actividades productivas que dependen del maíz como principal insumo alimenticio.

Moreno explicó que la producción esperada alcanza aproximadamente las 400.000 toneladas de grano, volumen destinado principalmente a cubrir la demanda de los sectores pecuarios, como la producción avícola, porcina y ganadera.

«Esta producción son 400 mil toneladas que van a venir a satisfacer la demanda de los sectores pecuarios», destacó.

El dirigente remarcó que garantizar el abastecimiento de combustible es fundamental para evitar interrupciones en la cadena productiva, ya que el maíz constituye uno de los componentes esenciales para la elaboración de alimento balanceado utilizado en la producción de carne y huevo.

Ante este escenario, el sector maicero solicita acciones inmediatas que permitan asegurar el abastecimiento de diésel durante la etapa de cosecha y evitar que la falta de carburante comprometa la producción nacional.

Los productores advierten que el campo continúa realizando esfuerzos para garantizar alimentos para el país, pero requieren condiciones mínimas para operar y mantener la actividad agrícola.

Para Moreno, resolver la problemática del combustible es una prioridad no solo para los agricultores, sino para toda la cadena alimentaria, debido a que la producción de maíz tiene un impacto directo en la disponibilidad y costos de productos esenciales para los consumidores bolivianos.

Fuente: Mario Moreno

Redacción: Publiagro