El «grano de oro» boliviano mantiene su liderazgo en las exportaciones, mientras el consumo nacional continúa siendo uno de los principales desafíos del sector

Este 7 de julio, Bolivia conmemora la cuarta versión del Día Nacional del Consumo de la Quinua, una fecha que busca revalorizar uno de los alimentos más emblemáticos del país y, al mismo tiempo, enfrentar una paradoja que preocupa a productores y autoridades: mientras la quinua boliviana es reconocida y apreciada en los mercados más exigentes del mundo por su extraordinaria calidad nutricional, su consumo dentro del país continúa siendo reducido.

Conocida como el «grano de oro de los Andes», la quinua ha acompañado durante siglos la alimentación de los pueblos originarios del altiplano. Cultivada a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar, en un clima frío, seco y de escasas precipitaciones, esta especie ha aprendido a prosperar en condiciones extremas donde pocos cultivos logran desarrollarse. Esa capacidad de adaptación, sumada a su excepcional valor nutricional, la ha convertido en un alimento estratégico para la seguridad alimentaria mundial.

Actualmente, la producción de quinua se concentra principalmente en los departamentos de Oruro y Potosí, especialmente en el altiplano sur, entre los salares de Salar de Uyuni, Salar de Coipasa y Salar de Thunupa, donde se cultiva la reconocida Quinua Real, una variedad única en el mundo por el tamaño de su grano, su sabor y sus propiedades nutricionales. Miles de familias campesinas e indígenas dependen de este cultivo como principal fuente de ingresos, preservando conocimientos agrícolas transmitidos de generación en generación.

Sin embargo, pese a su prestigio internacional, el consumo nacional continúa siendo bajo. Según datos del entonces Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, el consumo per cápita apenas supera los tres kilogramos por habitante al año, una cifra que refleja el enorme desafío de incorporar este alimento de manera permanente en la dieta de los bolivianos.

Durante el lanzamiento de las actividades conmemorativas, Tupac Nina, presidente del Consejo Nacional de Productores de Quinua de Bolivia (Conapquibol), hizo un llamado a la población para redescubrir el valor de este cultivo ancestral y convertirlo en un alimento cotidiano.

«Debemos trabajar de manera conjunta entre productores, comercializadores y consumidores para revertir esta situación y darle a la quinua el lugar que merece en la alimentación de los bolivianos»

Consumir quinua es alimentar la salud/ Foto: Internet
Consumir quinua es alimentar la salud/ Foto: Internet

El dirigente destacó que consumir quinua no solo representa una decisión saludable por su alto contenido de proteínas, aminoácidos esenciales, fibra, vitaminas y minerales, sino también un respaldo directo a miles de productores que mantienen viva esta actividad agrícola en el altiplano boliviano.

Asimismo, señaló que en los últimos años la industria nacional ha desarrollado una amplia variedad de productos elaborados a base de quinua, entre ellos harinas, hojuelas, galletas, bebidas, pastas, cereales y snacks, facilitando su incorporación en la alimentación diaria de las familias.

Por su parte, el viceministro de Comercio y Logística Interna, Gustavo Serrano, afirmó que la conmemoración busca fortalecer tanto el consumo interno como la presencia de la quinua boliviana en los mercados internacionales.

«Debemos trabajar de manera conjunta entre productores, comercializadores y consumidores para revertir esta situación y darle a la quinua el lugar que merece en la alimentación de los bolivianos», expresó la autoridad.

Un alimento que conquista al mundo

El reconocimiento internacional de la quinua boliviana continúa creciendo. Entre 2021 y 2025, Bolivia exportó 137.070 toneladas por un valor superior a 343 millones de dólares, llegando a 51 países.

Los principales destinos fueron Estados Unidos, Alemania y China, mercados donde la Quinua Real es valorada por su calidad, inocuidad y características únicas, derivadas de las condiciones naturales del altiplano boliviano, imposibles de replicar en otras regiones del planeta.

Un legado que alimenta el futuro

La viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado, recordó que detrás de cada grano de quinua existe la historia de comunidades enteras que han protegido este cultivo durante siglos, convirtiéndolo en parte de la identidad y el patrimonio alimentario del país.

La autoridad destacó que Bolivia posee una enorme oportunidad para generar desarrollo económico sostenible a partir de sus alimentos originarios, impulsando el consumo de productos nacionales que fortalecen la economía rural y contribuyen a mejorar la nutrición de la población.

En este nuevo Día Nacional del Consumo de la Quinua, el llamado es claro: valorar más un alimento que nació en las alturas del altiplano boliviano, que hoy alimenta al mundo y que, con mayor presencia en la mesa de los hogares, también puede convertirse en un motor para el bienestar de miles de familias productoras que, con esfuerzo y dedicación, mantienen vivo uno de los mayores tesoros agrícolas de Bolivia.

Redacción: Publiagro