sábado, julio 18, 2026
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Rotación, cobertura y biología del suelo: la fórmula para una agricultura resiliente

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El sorgo es el cultivo ideal para la campaña de invierno/ Foto: Publiagro
El sorgo es el cultivo ideal para la campaña de invierno/ Foto: Publiagro

El manejo integral del sistema productivo permite mejorar la eficiencia de los cultivos y enfrentar los desafíos climáticos con mayor estabilidad

Los cultivos de cobertura ayudan a recuperar el suelo/ Foto: Publiagro
Los cultivos de cobertura ayudan a recuperar el suelo/ Foto: Publiagro

Lograr una agricultura sostenible va más allá de obtener una buena cosecha en cada campaña. Para los especialistas, el verdadero desafío es construir sistemas productivos capaces de mantener su rendimiento en el tiempo mediante prácticas que mejoren la salud del suelo.

En ese contexto, el gerente general de Agropecuaria Peso, ingeniero Fabrizio Mazzei, destacó la importancia de desarrollar cultivos de invierno e implementar rotaciones agrícolas que no solo generen rentabilidad para el productor, sino que también contribuyan a la construcción de un suelo más productivo.

El ejecutivo explicó que un suelo productivo no necesariamente es aquel que presenta altos niveles de fertilidad, sino aquel que mantiene un equilibrio entre sus propiedades químicas, físicas y biológicas, condición indispensable para garantizar resultados sostenibles a largo plazo.

«Tener un suelo más productivo no significa solamente tener un suelo fértil, sino un suelo donde la química, la física y la biología estén equilibradas para lograr productividad en el tiempo», señaló.

La tecnología permite adaptar el cultivo a cada ventana de siembra

Mazzei explicó que uno de los aspectos fundamentales durante la campaña de invierno es comprender las distintas ventanas de siembra y seleccionar la tecnología adecuada para cada una de ellas.

Indicó que cultivos como el sorgo requieren una planificación técnica precisa, ya que el comportamiento de cada variedad cambia según la fecha de implantación y el nivel tecnológico utilizado.

«La elección de la variedad y de la tecnología debe responder al momento de siembra. Dependiendo de la ventana que tengamos en invierno podemos adaptar los materiales para alcanzar mejores resultados», afirmó.

El clima continúa siendo el principal desafío

Entre los factores que más condicionan la producción agrícola, el gerente de Agropecuaria Peso identificó al clima como el principal desafío para los productores.

Explicó que las condiciones climáticas rara vez son las ideales, por lo que cada campaña exige tomar decisiones que reduzcan los riesgos y permitan mantener la estabilidad productiva.

Sin embargo, aclaró que el clima no es el único elemento que determina el rendimiento de un cultivo. También influyen la calidad genética de la semilla, la fertilización, el conocimiento del suelo y el manejo sanitario de los cultivos.

Semillas, fertilización y monitoreo permanente

Mazzei sostuvo que una buena campaña comienza con la selección de semillas de calidad, ya sea para soya, maíz o sorgo, ya que el potencial productivo depende en gran medida del material genético utilizado.

A ello se suma la necesidad de conocer en profundidad las características del suelo mediante análisis que permitan definir las dosis adecuadas de fertilizantes y otros nutrientes.

«Contar con información precisa del suelo es fundamental para tomar decisiones correctas sobre el aporte de fertilizantes y maximizar la eficiencia de la producción», explicó.

«Tener un suelo más productivo no significa solamente tener un suelo fértil, sino un suelo donde la química, la física y la biología estén equilibradas para lograr productividad en el tiempo»

Cuando las raíces trabajan, el suelo vuelve a producir/ Foto: Publiagro
Cuando las raíces trabajan, el suelo vuelve a producir/ Foto: Publiagro

Asimismo, recordó que en regiones tropicales como el este boliviano es indispensable implementar programas preventivos para el manejo de malezas, plagas y enfermedades, debido a la alta presión sanitaria que presentan estos ambientes.

La productividad se construye con múltiples factores

El especialista remarcó que el rendimiento agrícola es el resultado de una serie de factores que interactúan entre sí y no únicamente de las condiciones climáticas.

Además del clima, mencionó que la productividad depende de la calidad de la semilla, la correcta implantación del cultivo, el manejo agronómico, la fertilización, el control de insectos y malezas, la aplicación oportuna de fungicidas y el uso creciente de productos biológicos.

Según explicó, cada uno de estos componentes aporta al potencial productivo y permite reducir las pérdidas que normalmente se presentan durante una campaña agrícola.

«La productividad se construye todos los días. No depende únicamente del clima; depende también de todas las decisiones técnicas que tomamos dentro del sistema productivo», indicó.

La rotación de cultivos mejora la estructura del suelo

Uno de los aspectos más destacados por Mazzei fue la necesidad de implementar sistemas de rotación de cultivos que permitan mejorar las condiciones físicas del suelo.

Explicó que gran parte de los suelos de la zona de Los Troncos se originaron por antiguos depósitos fluviales y presentan un elevado contenido de limo, cercano al 80 %, característica que favorece la compactación del terreno.

Como consecuencia, disminuye la aireación, se reduce el desarrollo de las raíces y se limita la disponibilidad de oxígeno para los cultivos.

Para revertir esta situación, recomendó incorporar cultivos de cobertura y asociaciones como sorgo con brachiaria o maíz con brachiaria, sistemas que favorecen el crecimiento radicular, incrementan el aporte de materia orgánica y estimulan la actividad microbiana del suelo.

Además de mejorar la estructura física, estas prácticas contribuyen a liberar nutrientes que permanecen retenidos y no pueden ser aprovechados por las plantas.

Un sistema productivo no tiene recetas universales

Finalmente, Mazzei señaló que no existe un modelo único de producción que pueda aplicarse a todas las propiedades agrícolas.

Indicó que cada establecimiento debe diseñar su estrategia de manejo de acuerdo con sus condiciones de suelo, clima y recursos disponibles.

Aunque reconoció que la soya continúa siendo el cultivo principal durante la campaña de verano, enfatizó que la verdadera productividad se alcanza cuando existe un equilibrio entre la química, la física y la biología del suelo.

«Podemos tener un suelo fértil desde el punto de vista químico, pero si no contamos con una adecuada actividad biológica y una buena estructura física, no tendremos un sistema realmente productivo», concluyó.

El especialista aseguró que fortalecer la actividad microbiana, mejorar la aireación y favorecer la mineralización natural de los nutrientes son elementos esenciales para construir sistemas agrícolas más resilientes, eficientes y sostenibles en el largo plazo.

Fuente: Fabrizio Mazzei

Redacción: Publiagro