La cetosis es uno de los trastornos metabólicos más frecuentes durante el periodo de transición de las vacas lecheras y, aunque en muchos casos pasa desapercibida, puede provocar importantes pérdidas económicas para los productores. Especialistas advierten que una vaca con cetosis puede llegar a perder hasta siete litros de leche por día sin presentar signos clínicos evidentes, afectando además su fertilidad y aumentando el riesgo de desarrollar otras enfermedades.
La cetosis es una alteración metabólica que se presenta principalmente durante las primeras semanas después del parto, cuando la demanda de energía para la producción de leche supera la cantidad de energía que la vaca consume mediante la alimentación.
Ante este déficit energético, el organismo comienza a movilizar las reservas de grasa corporal para obtener energía. Como resultado de ese proceso se producen cuerpos cetónicos, entre ellos el BHB (beta-hidroxibutirato), considerado el principal indicador para diagnosticar la enfermedad.
Cuando los niveles de BHB aumentan en sangre significa que la vaca está utilizando excesivamente sus reservas de grasa, situación que puede derivar en cetosis clínica o subclínica, siendo esta última la más difícil de detectar debido a la ausencia de síntomas visibles.
Una enfermedad silenciosa con alto impacto productivo
Uno de los mayores desafíos para los productores es que la cetosis subclínica suele pasar inadvertida. Sin embargo, sus consecuencias afectan directamente la rentabilidad del establecimiento.
Las vacas con elevados niveles de BHB presentan una disminución en la producción de leche, menor consumo de alimento, pérdida de condición corporal y una mayor predisposición a enfermedades metabólicas y reproductivas.

Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran el desplazamiento de abomaso, la retención de placenta, la metritis y una reducción en la tasa de preñez, factores que incrementan los costos de producción y prolongan los días abiertos del rodeo.
El BHB, un aliado para el diagnóstico temprano
El beta-hidroxibutirato (BHB) es el principal cuerpo cetónico que circula en la sangre y constituye el parámetro más confiable para detectar cetosis en etapas tempranas.
Actualmente existen medidores portátiles que permiten determinar los niveles de BHB mediante una pequeña muestra de sangre, brindando resultados en pocos segundos y facilitando la toma de decisiones en el establecimiento.
También existen pruebas para detectar cuerpos cetónicos en leche u orina, aunque presentan menor sensibilidad y precisión en comparación con los análisis sanguíneos.
Prevención para reducir pérdidas
Los especialistas destacan que monitorear los niveles de BHB durante el posparto permite intervenir antes de que aparezcan los signos clínicos de la enfermedad, evitando importantes pérdidas productivas.
El diagnóstico temprano facilita ajustar la alimentación de las vacas, mejorar el balance energético durante el periodo de transición y disminuir la incidencia de enfermedades metabólicas y reproductivas.
Además de preservar la producción de leche, el control oportuno de la cetosis contribuye a mejorar la fertilidad, reducir los tratamientos veterinarios y aumentar la eficiencia del sistema lechero.
En un contexto donde la rentabilidad depende cada vez más de la eficiencia productiva, el monitoreo de cetosis mediante la medición de BHB se ha convertido en una herramienta estratégica para los productores lecheros, permitiendo tomar decisiones basadas en datos y proteger la salud del rodeo desde las primeras semanas posteriores al parto.
Redacción: Publiagro




















