La diarrea neonatal continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios dentro de la producción bovina debido al impacto que genera sobre la supervivencia, el crecimiento y el desempeño futuro de los terneros. Esta condición afecta principalmente a animales durante sus primeras semanas de vida y requiere un abordaje integral que combine inmunización, manejo y planificación sanitaria.
“La diarrea neonatal, nos referimos a diarrea de los terneros en los primeros días de vida. Normalmente, dentro de los primeros 45 días de vida, hay algunos patógenos que son capaces de producir diarreas, incluso en terneros un poco más grandes”.
Así explicó Martín Lascalea, médico veterinario, quien destacó que el enfoque sobre este período específico responde al comportamiento biológico de los agentes involucrados y a la condición inmunológica propia del ternero recién nacido.
¿Por qué las primeras semanas de vida son determinantes?
Según el especialista, las diarreas neonatales no tienen un único origen y deben entenderse desde una mirada más amplia.
“En realidad, las diarreas pueden llegar a ser producidas por dos partes iguales. Por una parte, que sería no infecciosa y otra parte infecciosa”.
Dentro de las causas infecciosas, el momento en el que ocurre la exposición resulta determinante para el desarrollo de la enfermedad.
“Dentro de la infecciosa, nos interesa esta edad de los terneros, porque los patógenos actúan en este determinado momento, porque, por ejemplo, en el caso de algunas bacterias que pierden su receptor específico, entonces ya después no actúan en el intestino terminal”.
Este comportamiento explica por qué existe una ventana crítica durante los primeros días de vida, donde la protección inmunológica resulta decisiva.
El papel del calostro: la primera vacuna del ternero
Uno de los puntos centrales señalados por Lascalea es que el ternero nace sin protección inmunológica propia proveniente de la madre.
“El ternero cuando nace, nace sin inmunidad de la madre porque no se transfieren esos anticuerpos por medio de la placenta”.
Por esta razón, todo el trabajo sanitario previo al parto adquiere una importancia estratégica para garantizar un adecuado inicio de vida.
“Cobra vital importancia lo que se haga previamente en el trabajo inmunológico con la madre previo al parto para tratar de que ese calostro sea de mejor calidad posible, sea muy rico en anticuerpos”.
El objetivo del manejo sanitario es sincronizar el momento de mayor inmunidad materna con la producción del calostro.

“Tenemos que adaptar y diseñar nuestro plan para lograr que la inmunidad de la madre esté justo en el momento donde se empieza a producir el calostro”.
Pero además del contenido inmunológico, el tiempo de consumo es un factor decisivo.
“El segundo paso, asegurarnos de que ese calostro sea lo mejor posible dentro las primeras seis horas porque esa absorción de anticuerpos va disminuyendo a lo largo del tiempo hasta llegar a las 24 horas. Posteriormente a eso, ya directamente no tenemos absorción por parte del lactante”.
Vacunación e inmunización: más allá de evitar la diarrea
En materia de inmunización, el especialista explicó que la presencia de diarrea no necesariamente significa un error dentro del manejo sanitario.
“Muchas veces se interpreta que el ternero tenga diarrea o no tenga diarrea con que se está haciendo algo mal. Hay varias cosas para ver”.
Incluso situaciones vinculadas a la alimentación pueden actuar como desencadenantes iniciales.
“Por ejemplo, por algún consumo de algún pasto que produce ya diarrea en el mismo animal. Pero lo que puede llegar a pasar es que baja la defensa y se puede tornar infeccioso. Por lo tanto, es de principal importancia generar esos anticuerpos para estos patógenos”.
El momento de aplicación también define el resultado
Otro aspecto que destacó el veterinario es que los programas sanitarios deben adaptarse al comportamiento reproductivo del rodeo y no limitarse a un calendario uniforme.
“Segundo, es el momento en que se hacen estas aplicaciones. Porque hablamos muchas veces de un correcto plan hablando de un solo animal. Y a veces lo que pasa es que el servicio dura varios meses”.
Esto puede generar diferencias entre animales nacidos al inicio y al final de la temporada de partos.
“De pronto, apuntamos a tener una correcta inmunidad en la cabeza de parición y a veces en la cola de parición por ahí llega más tarde porque hacemos alcance sanitario todo junto”.
Por ello, recomendó ajustar estratégicamente los refuerzos
“En esos casos, nosotros lo que hacemos es ver los casos de diarrea, en qué momento tienen diarrea y vemos si ese refuerzo es tal vez la segunda dosis más cerca del momento de aparición para cubrir más esa cola de aparición”.
Ajustar dosis y planes sanitarios según el nivel de incidencia
Respecto al esquema sanitario, Lascalea explicó que existen protocolos generales que pueden modificarse según el comportamiento sanitario de cada establecimiento.
“En los casos de diarrea, por lo general, se hacen dos dosis en vaquillonas antes del parto y una dosis en vacas”.
Sin embargo, cuando los casos son más frecuentes, el plan debe reforzarse.
“Cuando hay alta incidencia, recomendamos una dosis adicional a ese plan sanitario. Y el momento tiene que ver cuando hay mayor incidencia que muchas veces es la cola de parición”.
Una de las estrategias consiste en acercar la aplicación al momento del parto.
“Apuntamos más la última dosis a que se haga más cerca del momento del parto”.
Otra alternativa es dividir estratégicamente el rodeo según el momento esperado de nacimiento.
“Otra opción es identificar la cola de parición, encerramos todos los animales, vacunamos solamente a la cabeza de parición, hacemos un segundo encierre, vacunamos a todos los animales, a cabeza y cola de parición, y en ese momento separamos unos 20 días la cola de parición. Y en esas solas aplicamos la segunda dosis de diarrea neonatal”.
Finalmente, Lascalea indicó que este tipo de estrategias permiten mejorar la eficiencia del programa sanitario.
Con este protocolo, explicó, se logra aplicar de una manera más precisa las vacunaciones y aumentar la protección de los terneros durante una de las etapas más sensibles de su desarrollo.
Fuente: Martin Lascalea
Redacción: Publiagro



















