La correcta transición de dietas y el control ambiental ayudan a reducir el estrés y favorecen un crecimiento más saludable de los lechones

La mejora en la producción de matrices primíparas y en la porcicultura ha permitido alcanzar un desempeño más eficiente en los sistemas productivos. Para obtener mejores resultados, es fundamental aplicar un manejo adecuado desde la etapa de maternidad, pasando por la recría y el crecimiento, manteniendo un desarrollo acorde con la genética y las capacidades productivas de los animales.

El nutricionista de Polinutri, Lucas Bonagurio, señaló que estos manejos buscan optimizar los indicadores reproductivos, logrando un mayor número de animales nacidos vivos y lechones destetados, además de mejorar el rendimiento general dentro de las granjas porcinas.

“La empresa trabaja con sistemas de gestación y lactación climatizados, una herramienta considerada clave para mejorar el desempeño productivo de las matrices. La climatización permite proporcionar un ambiente adecuado para las madres, favoreciendo un mejor consumo de alimento y mejores condiciones de bienestar animal”.

Climatización para reducir el estrés térmico

Con la evolución genética de las matrices porcinas, uno de los desafíos identificados fue la disminución en el consumo de alimento de las madres, pese al notable incremento en su desempeño productivo. 

Ante esta situación, la climatización de las instalaciones se presenta como una de las principales soluciones, ya que ayuda a reducir el estrés térmico y permite mantener niveles adecuados de alimentación durante las distintas etapas productivas.

Nutrición de alta calidad para mejorar el desarrollo

La nutrición y la calidad del alimento son factores fundamentales para garantizar un buen desempeño en la producción porcina, especialmente durante las etapas de maternidad y recría.

“Es importante trabajar con alimentos seguros y de alta calidad, que contengan niveles adecuados de plasma, lácteos, suero de leche y leche en polvo, ingredientes que favorecen el desarrollo y la digestibilidad en los lechones”.

“Es importante trabajar con alimentos seguros y de alta calidad, que contengan niveles adecuados de plasma, lácteos, suero de leche y leche en polvo, ingredientes que favorecen el desarrollo y la digestibilidad en los lechones”

El control del consumo también juega un papel clave dentro del manejo productivo. En maternidad, por ejemplo, es necesario monitorear cuánto alimento consume cada lechón por día, verificando si alcanza los niveles esperados, como 250 o 280 gramos diarios. Este seguimiento permite evaluar el desempeño y realizar ajustes oportunos en la alimentación.

De igual manera, en la fase de recría se debe controlar la cantidad de alimento ofrecida por animal. En programas de preiniciador, destinados a lechones de entre 7 y 10 kilos, el consumo puede variar entre uno y dos kilos de alimento. Garantizar que los animales ingieran la cantidad adecuada, con productos de alta calidad y digestibilidad, es esencial para lograr un crecimiento saludable y un óptimo desarrollo productivo.

La importancia de la transición gradual de dietas

Otro de los aspectos fundamentales es realizar correctamente la transición de dietas durante la recría, ya que un cambio brusco de alimento puede afectar el desempeño y el consumo de los animales.

“La transición alimenticia debe hacerse de manera gradual. Por ejemplo, al pasar de una dieta preiniciadora 1 a una preiniciadora 2, se recomienda comenzar a mezclar pequeñas cantidades del nuevo alimento cuando el primero esté por terminar. Este proceso progresivo permite que los animales se adapten mejor a la nueva dieta, reduciendo el impacto del cambio durante la recría”.

Aplicar este tipo de manejo contribuye a mantener un consumo adecuado, mejorar la adaptación de los lechones y favorecer un crecimiento más eficiente y saludable dentro de la producción porcina.

Temperatura adecuada para el bienestar de los lechones

El control de la temperatura es otro aspecto clave en la producción porcina, especialmente en las etapas de maternidad y recría. Los lechones tienen una capacidad limitada para mantener su temperatura corporal, debido a que aún no desarrollan una capa de grasa suficiente que les permita conservar el calor de manera eficiente.

Esta situación se presenta tanto en maternidad como al inicio de la recría. En maternidad, los lechones se alimentan principalmente de leche, mientras que en la recría enfrentan además el desafío de la transición hacia el alimento seco. Esto genera un doble impacto: la adaptación alimenticia y la necesidad de mantener una temperatura corporal adecuada.

Por ello, las instalaciones con climatización ofrecen resultados significativamente mejores que aquellas que no cuentan con un adecuado control de temperatura.

“Mantener un ambiente térmico correcto ayuda a reducir el estrés en los animales, favorece el consumo de alimento, mejora el bienestar y contribuye a un desarrollo más eficiente de los lechones durante sus primeras etapas de vida”.

Redacción: Publiagro