Con tramos deteriorados, financiamiento insuficiente y accesos críticos al río Mamoré, productores exigen acción estatal urgente para mantener el flujo productivo y social en el departamento

El reciente encuentro entre Fernando Boehme Mercado, presidente de la Federación de Ganaderos del Beni (FEGABENI), y el Ministro de Desarrollo Productivo Rural y Agua, Oscar Mario Justiniano, colocó en la agenda pública un tema estructural para la economía beniana: la red vial y su mantenimiento. Para este departamento, dedicado históricamente a la ganadería y a la agricultura —con especial énfasis en el transporte de ganado y granos hacia los centros de consumo y procesamiento—, la condición de sus carreteras no solo es un problema logístico, sino de supervivencia económica y social.

En su intervención, Boehme puso en evidencia que los recursos asignados para el mantenimiento rutinario de carreteras en 2026 han disminuido considerablemente en puntos estratégicos. Uno de los ejemplos más críticos es el tramo San Javier – Puerto Ustares, donde la asignación cayó de aproximadamente 3 millones de bolivianos a 2 millones, en un contexto donde los costos de insumos como el combustible y la maquinaria han subido. Esta reducción amenaza la capacidad de las empresas contratistas para realizar labores de conservación adecuadas, dejando a tramos vitales en riesgo de degradación acelerada.

El impacto, explicó Boehme, tiene efectos directos e inmediatos en el transporte de productos: “Es muy preocupante porque va a ser imposible hacer un debido mantenimiento… lo que perjudicaría gravemente la llegada a los centros de consumo y afectaría la disponibilidad constante de carne en los mercados, además de encarecerla”. Este tipo de escenarios no solo afecta el flujo de bienes, sino que repercute en la seguridad alimentaria y en el bolsillo de la población.

El contexto vial del Beni

El departamento del Beni ha experimentado avances significativos en infraestructura carreteras en los últimos años, con inversiones que superan los 6.700 millones de bolivianos y más de 700 kilómetros de nuevas vías pavimentadas. Esta inversión histórica incluyó proyectos como la carretera Rurrenabaque – Riberalta (508 km), la Yucumo – San Borja (54,56 km) y la San Borja – San Ignacio de Moxos (139 km), que han cambiado notablemente la conectividad interna y con el resto del país.

Sin embargo, a pesar de estos avances, aún existen numerosos tramos sin asfalto o con mantenimiento irregular, lo que afecta especialmente al transporte rural. Parte de la red vial fundamental del departamento está compuesta por la Ruta 8, que recorre cerca de 696 km desde Guayaramerín hasta Yucumo y conecta varios de los principales municipios y polos productivos benianos.

A lo anterior se suman tramos de la Ruta 3, que tiene cerca de 610 km y conecta a Trinidad con otros departamentos, lo cual es esencial para sacar productos hacia mercados nacionales y transitar granos y ganado hacia centros de procesamiento o exportación.

Impacto en el transporte de ganado y granos

Para un departamento como el Beni, donde la ganadería representa uno de los pilares productivos, la condición de los caminos es un factor decisivo para la rentabilidad. Carreteras deterioradas implican mayor tiempo de traslado, mayores costos de combustible, desgaste de los vehículos y, en casos extremos, pérdida de animales por estrés o accidentes durante el transporte.

Según productores consultados en varias zonas, especialmente en épocas de lluvia, algunos caminos quedan prácticamente intransitables, obligando a los transportistas a buscar rutas alternas o incluso a dejar animales esperando días hasta poder cruzar sectores críticos. Situaciones similares se reportan con el transporte de granos, donde la falta de vías adecuadas repercute en el costo final del producto y en la competitividad del sector agrícola del Beni frente a otros departamentos.

Una parte de la solución, señalan los actores locales, pasa no solo por mantenimiento rutinario y adecuado financiamiento, sino por una planificación vial que priorice los ejes productivos, garantizando conectividad permanente entre zonas de producción y de consumo.

“Menos malezas si se hizo un control selectivo de las mismas durante el ciclo del cultivo va a ser mucho mejor porque en la zaranda de la industria va a ser más fácil sacar estas malezas o material inerte para entrar dentro del rango que exige el INIAF para aprobar el lote”

Principales Ejes Viales en el Beni y su Usos Productivos

Nota: Las cifras están basadas en datos oficiales y estimaciones de informes de infraestructura vial.

Los accesos al Río Mamoré, un cuello de botella histórico

Uno de los puntos más críticos señalados por Boehme fue la situación de accesos al río Mamoré. En varias zonas del departamento, especialmente en localidades como San Ignacio, San Borja, Reyes, Santa Rosa, Rurrenabaque y Riberalta, los accesos al río presentan dificultades serias para el tránsito de vehículos, lo que afecta tanto a la movilización de bienes como al acceso de las personas a servicios básicos como salud.

En respuesta a la problemática, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) ha desplegado maquinaria para habilitar accesos al río Mamoré y mitigar los efectos de sedimentos y problemas logísticos que impiden un tránsito fluido.

Además, estudios de factibilidad para la construcción de un puente sobre el río Mamoré y sus accesos están en curso, con la participación de consultoras internacionales, lo cual podría transformar la conectividad regional si se concreta en los próximos años.

 

La reunión entre FEGABENI y el ministro Justiniano dejó en claro que, aunque existen avances en infraestructura, las necesidades viales del departamento del Beni siguen siendo urgentes y estructurales. Para garantizar el desarrollo sostenible de la ganadería, la agricultura y la vida social de las comunidades, es indispensable una estrategia vial integral que incluya financiamiento adecuado, mantenimiento oportuno y obras estratégicas como accesos seguros al río Mamoré.

Los caminos no son solo trochas en la tierra: son las arterias que alimentan la economía, conectan familias y sostienen el futuro productivo de toda una región.

Redacción: Publiagro