Especialistas destacan que calidad, temperatura y manejo del recurso hídrico determinan la eficiencia productiva y la salud del lote.
En los planteles avícolas de alta producción, el agua cumple un rol estratégico que va mucho más allá de la simple hidratación de las aves. Su calidad, disponibilidad y manejo adecuado son factores determinantes para garantizar un consumo óptimo, sostener el rendimiento productivo y preservar la sanidad del plantel. En sistemas intensivos de pollos, donde cada detalle incide directamente en los resultados, el agua se convierte en un nutriente esencial que condiciona el aprovechamiento del alimento, la ganancia de peso y la conversión alimenticia.
En este contexto, el agua no solo es un elemento de soporte vital, sino también un componente clave dentro de la eficiencia productiva, ya que influye directamente en la salud intestinal, el comportamiento de consumo y el equilibrio fisiológico de las aves. De ahí que en avicultura moderna, el manejo del agua sea tan exigente como el manejo de la alimentación, la ventilación o la bioseguridad, puesto que cualquier falla en este aspecto se refleja de manera inmediata en el desempeño del lote.
Para profundizar en este tema, Carlos Ronchi, director técnico global de Olmix, explica que, para asegurar un consumo adecuado, el agua debe cumplir funciones clave dentro del plantel: facilitar los procesos metabólicos, permitir una correcta digestión y absorción de nutrientes, regular la temperatura corporal de las aves y actuar como vehículo seguro para la administración de vitaminas, minerales y tratamientos sanitarios. Cuando estas funciones no se cumplen de manera eficiente —ya sea por problemas de calidad, temperatura, presión o acceso— el impacto se refleja rápidamente en el comportamiento, la salud y el desempeño productivo de los pollos.
En este sentido, Ronchi señala que el mayor riesgo no es tanto la falta de agua como tal, sino las restricciones involuntarias que impiden que las aves consuman el volumen que realmente necesitan. Este tipo de limitaciones se manifiesta de forma silenciosa, pero con consecuencias claras en los indicadores productivos del plantel.
¨El gran problema que debemos estar atentos siempre es las restricciones involuntarias de agua, las aves consumen poca agua y necesariamente consumen poco alimento lo que genera que el desempeño al final no tendrá la calidad de peso, la conversión alimenticia y la viabilidad que debería tener¨.
La pregunta clave es: ¿cómo se puede generar una restricción de agua involuntaria en un sistema de producción avícola? La respuesta se encuentra en múltiples factores, pero uno de los más determinantes es la temperatura del agua. Ronchi explica que el ave cuenta con un sensor en la lengua que le mide la temperatura del agua, y si esta supera los 24 grados, el consumo disminuye de forma significativa. Esto demuestra que no basta con tener agua disponible, sino que esta debe presentarse en condiciones óptimas para incentivar el consumo.
¨Si yo no me preocupo con las tuberías, con los reservatorios, con la caja de agua dentro de los galpones, si no me preocupo por cosas básicas como las propiedades físicas, químicas, microbiológicas y la calidad de sanitación de esa agua con la temperatura del agua todo eso se traduce ya sea en ahorro o perjuicio al final de la producción¨.
«Si yo no me preocupo con las tuberías, con los reservatorios, con la caja de agua dentro de los galpones, si no me preocupo por cosas básicas como las propiedades físicas, químicas, microbiológicas y la calidad de sanitación de esa agua con la temperatura del agua todo eso se traduce ya sea en ahorro o perjuicio al final de la producción»

En los planteles de alta densidad, donde la demanda hídrica es elevada, cualquier detalle en el sistema de suministro se convierte en un factor crítico. Por eso, el control de la temperatura del agua, la limpieza de las tuberías y el correcto diseño de los bebederos se vuelven aspectos fundamentales para garantizar que las aves accedan de manera uniforme y constante al recurso.
Consumo de agua del pollo
El consumo de agua está directamente relacionado con el desarrollo corporal del ave. Ronchi explica que cuanto más músculo tiene el pollo, mayor es su necesidad de agua, mientras que cuando el ave tiene más grasa, la demanda hídrica disminuye. Esto se debe a que la oxidación de la grasa produce agua, por lo que en aves con mayor porcentaje graso la necesidad de consumo externo es menor.
En el caso de los pollitos, el crecimiento constante implica que su consumo de agua y alimento también sea creciente. En general, el consumo de agua puede ser entre 2 a 2,5 veces superior al consumo de alimentos sólidos. Por tanto, si el consumo de alimentos aumenta, el consumo de agua debe acompañarlo de manera proporcional.
En este sentido, Ronchi recomienda prestar especial atención a la dureza del agua, los sólidos totales y los minerales presentes en el recurso hídrico. Un agua con alta alcalinidad, por ejemplo con un pH de 8, puede restringir el consumo, ya que al animal le resulta menos atractivo. En cambio, las aves prefieren un agua ligeramente ácida, con pH entre 5 y 7, lo cual favorece el consumo y contribuye a mantener un equilibrio adecuado en el tracto digestivo.
Además, la calidad del agua no solo depende de su acidez, sino también de los sólidos totales que contiene, como manganeso, azufre, calcio, cobre, hierro, entre otros. Mientras más sólidos totales tenga el agua, mayor será la tendencia a presentar un pH más alto, lo que puede afectar el consumo. A esto se suman los aspectos microbiológicos, ya que un agua contaminada con agentes patógenos como salmonella o coccidiosis puede enfermar al animal y comprometer el desempeño del lote.
¨Al principio va haber un aumento del consumo del agua por la fiebre pero después una restricción en el consumo de agua¨.
En planteles altos, donde la densidad de aves y la demanda hídrica son mayores, cualquier deficiencia en el suministro de agua se magnifica, afectando la uniformidad del lote y elevando el riesgo de pérdidas productivas. Por ello, comprender qué funciones debe cumplir el agua y cómo gestionarla correctamente es un aspecto fundamental para lograr sistemas avícolas eficientes, sostenibles y orientados a resultados.

Fuente: Carlos Ronchi
Redacción: Publiagro












