Un ganadero costarricense comparte su experiencia en manejo, genética y ordeño, mientras en Costa Rica crecen los quesos, la leche y la producción doble propósito

En Costa Rica tienen el búfalo de agua, que ha confirmado calidad y productividad/ Foto: Universidad de Costa Rica
Delegación de Costa Rica estuvo en Búfalo Tours/ Foto: Publiagro
Álbaro Salas, productor de búfalos en Costa Rica en la hacienda Río Cuarto/ Foto: Publiagro

Mientras la XI Conferencia Internacional de Búfalos y el Tour Bufalero se realizan en Bolivia, delegaciones de otros países latinoamericanos aportan miradas distintas, lecciones concretas, y ganas de aprender y compartir. Uno de los testimonios más inspiradores provino de Costa Rica, representado por Álbaro Salas, de la Hacienda Bufalera Río Cuarto, quien detalló cómo esa finca ha logrado producir de manera eficiente en un clima lluvioso intenso, con genética, manejo del ganado y productos diferenciados.

Salas describe Río Cuarto como un lugar con lluvias casi permanentes: 5.300 mm al año en algunas partes, ambientes verdes incluso en lo que en otros lados se llamaría estación seca. El ordeño se hace con disciplina: las búfalas ordeñan temprano, entran a potreros designados, se rota cada pocos días, de modo que los pastos se recuperan. La separación temporal de potreros, el manejo adecuado del pasto, el descanso del suelo y el pastoreo inteligente son claves.

En Río Cuarto se producen quesos artesanales (queso “común”, mozzarella, burrata), que se venden directamente desde la finca y en mercados locales, especialmente en pizzerías que buscan producto auténtico. Salas comenta que no se trata solo de volumen: la calidad importa, y eso exige cuidado en alimentación, genética, condiciones de ordeño y trazabilidad.

El búfalo, dice Salas, ya no es una curiosidad; es un animal de doble propósito: leche y carne, y también trabajo agropecuario ligero. Los bucerros se destetan alrededor de los nueve meses, alcanzando unos 230 kg promedio, lo que indica buen crecimiento y genética seleccionada.

Salas observa y valora lo que aprecia en este Simposio y Tour Bufalero en Bolivia: la organización, la calidad genética que se expone y la pasión del productor. Su mensaje para los criadores bolivianos es de ánimo y colaboración: ver, preguntarse, adoptar lo bueno, adaptar el manejo al ecosistema, porque el búfalo ya está entregando productos de alta calidad en Costa Rica, y lo que se aprende afuera admite mejoras en casa.

El búfalo en Costa Rica — cifras, trayectoria y perspectivas

“La bufalinocultura costarricense combina genética, clima tropical lluvioso y nichos de mercado crecientes para producir leche, queso y carne; Río Cuarto es ejemplo vivo de ese avance”

  1. La experiencia costarricense evidencia cuatro factores clave:
    • Genética y ambiente: El ambiente lluvioso y tropical de Río Cuarto favorece la producción de pasto constante, lo que unido a genética adecuada (búfalas lecheras, razas adaptadas) permite buen rendimiento de leche y producción de quesos.
    • Nicho de mercado: Los productos diferenciados, como quesos artesanales, mozzarella, burrata, tienen demanda creciente localmente. Pizzerías, supermercados especializados y consumidores conscientes buscan calidad, trazabilidad y sabor auténtico.
    • Desafíos: Entre los retos están la infraestructura (ordeño mecánico vs ordeño manual), manejo sanitario, alimentación balanceada, acceso a mercados, certificaciones, costos de producción.
    • Potencial de aprender en conjunto: Las experiencias internacionales presentadas en el Simposio (como en Bolivia) sirven para comparar modelos, adoptar tecnologías, mejorar genética y gestión de los hatos.

    La historia de Río Cuarto y del propio testimonio de Álbaro Salas demuestran que el búfalo ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad productiva en Costa Rica. Con productos diferenciados, adaptabilidad al medio y un mercado en expansión, el búfalo se consolida como alternativa estratégica en la seguridad alimentaria y en el desarrollo agropecuario del país. Para los productores bolivianos que participaron en el Simposio, el mensaje es claro: el búfalo no es del futuro, ya está en las mesas y mercados del presente.

Redacción: Publiagro