Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, advierte que sin soluciones inmediatas el país enfrentará una crisis productiva que afectará a soyeros, lecheros y avicultores, mientras EMAPA continúa distorsionando el mercado

Productores lecheros del occidente y oriente dejaron el rubro o emigraron del país / Foto: Internet
Productores lecheros del occidente y oriente dejaron el rubro o emigraron del país / Foto: Internet

En plena media cosecha de invierno y con la campaña de verano —la más importante para Bolivia— a punto de comenzar, el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, lanzó una seria advertencia: la falta de diésel amenaza con paralizar la producción de alimentos y comprometer la soberanía alimentaria.

De acuerdo con datos del sector, en el país se siembran 3,3 millones de hectáreas, de las cuales 2,2 millones corresponden a Santa Cruz, y dentro de estas, 1,6 millones de hectáreas de soya. “De esta campaña depende el 80 % de la soberanía alimentaria de Bolivia. No podemos arriesgar a causa de la escasez de combustible”, remarcó Frerking.

El dirigente pidió a los candidatos en balotaje y al Gobierno saliente que atiendan de inmediato la crisis, ya que las cadenas productivas “se están deteriorando” y la falta de transporte, maquinaria y abastecimiento de insumos comienza a elevar los precios de la canasta familiar en todo el país.

“Los agropecuarios cumplimos con producir, pero no podemos sembrar cuando el Gobierno tenga plata para importar diésel; debemos sembrar cuando corresponde según cada zona agrícola”, enfatizó el titular de la CAO.

La soya, eje de la campaña de verano

La soya es el cultivo estrella de exportación y de provisión de harina y cascarilla para la alimentación animal. Con 1,6 millones de hectáreas a sembrar, su retraso comprometería tanto la industria aceitera como el acceso a insumos para avicultores y lecheros. Según Frerking, si el combustible recién se normaliza después de noviembre, ya se habría perdido hasta el 50 % de la ventana de siembra en algunas zonas productivas.

«La CAO urge a candidatos y al Gobierno a garantizar combustible y condiciones de producción, advirtiendo que la siembra de 1,6 millones de hectáreas de soya y la provisión de alimentos están en serio peligro”

 

Los avicultores están en estado de emergencia debido a la falta de maíz / Foto: Internet
Los avicultores están en estado de emergencia debido a la falta de maíz / Foto: Internet

Sector lechero en retroceso

El dirigente recordó que la Federación Departamental de Productores de Leche (Fedeple) reduce cada año su producción. Actualmente produce un 40 % menos que hace cinco años, y en Cochabamba el volumen cayó a la mitad en la última década. La falta de harina y cascarilla de soya para elaborar balanceados es crítica. “Los productores ya piensan en abandonar el rubro, y muchos emigran”, advirtió.

Avicultura en alerta

La provisión de maíz y sorgo es vital para la avicultura. Sin estos granos, los costos se disparan y se traslada al consumidor en forma de carne de pollo y huevo más caros. Además, un foco de gripe aviar en aves de traspatio cerca de Cuevo encendió las alarmas sanitarias, aunque Frerking aclaró que el Senasag activó protocolos y espera controlar el brote.

El rol de EMAPA bajo crítica

Frerking reiteró que la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (EMAPA) “solo beneficia a un 15–20 % de productores y distorsiona el mercado”. Recordó que Bolivia necesita 1,4 millones de toneladas de maíz al año, pero la producción local no alcanza y el Gobierno restringe el uso de biotecnología, mientras se permite la importación —legal o de contrabando— de maíz transgénico desde Argentina. “La ideología se ha puesto por encima de la producción”, sentenció.

La advertencia de la CAO es clara: sin diésel, no hay siembra; sin siembra, no hay alimentos. El sector agropecuario demanda que se garantice el abastecimiento de combustible, se libere la producción con biotecnología y se corrijan políticas que desalientan la inversión. De lo contrario, la crisis impactará directamente en el plato de cada familia boliviana.

Redacción: Publiagro