Para Castellari, con la vasta experiencia de su país en el desarrollo de la actividad agroindustrial de la caña de azúcar, no hay excusa que valga para que Bolivia, hoy más que nunca, afiance su matriz productiva y energética, hacia la generación de combustibles verdes. Además, hace una retrospectiva de cómo, el vecino país alcanzó el sitial que hoy ostenta, como el país más avanzado en producir azúcar y al mismo tiempo los combustibles verdes a base de alcohol hidratado y el etanol (deshidratado).
P. ¿Cuántos años de tradición cañera de Brasil?
F.C.: Primero habrá que contextualizar que la caña de azúcar vino o fue traído desde el Africa por europeos, con el proceso de la colonización. Es cierto quienes lo trajeron, allá por los años 1.500, fueron los europeos con el descubrimiento de América. Primero llegó a Cuba, luego se fue moviendo de fuera para adentro, con plantaciones en Centroamérica y Sudamérica. En Brasil, las primeras plantaciones llegaron en los años 1.500. Fuimos ya por entonces los primeros y grandes productores de azúcar. En realidad constituimos la primera industria de transformación del Brasil. Antes de eso se exportaba madera, minerales.
Entonces, la tradición cañera arranca desde cuando empezamos con las primeras plantaciones de caña y a través de ella con la producción de caña de azúcar, hace mas de 500 años, hasta convertirnos en el primer país en producir de azúcar.
P. ¿A cuánto llega la superfice agrícola de la caña actualmente en Brasil?
F.C.: Brasil tiene operando en este momento un promedio de 350 ingenios azucareros grandes. Dichas industrias están sustentadas en una superficie agrícola de al menos 10 millones de hectáreas de caña de azúcar. Anualmente producimos entre 650 a 670 millones toneladas de caña, cuyo proceso de industrialización genera 25 millones de toneladas de azúcar y mas de 30 mil millones de litros de alcohol al año. El promedio de producción de ambos varía en una relación mixta, en la última zafra la caña se ha destinado 75% para alcohol y 25% para azúcar. Y este año esperamos mantener esos márgenes de zafra sumamente alcoholera.
En términos de mercado: en azúcar, un tercio es para el mercado interno y el resto es para exportar. Eso representa una producción de 26 millones de toneladas. En cambio en alcohol, casi todo va al mercado interno, muy poco es exportado.
P. ¿Cuántos tipos de alcohol producen en este momento?
F.C.: Nosotros producimos etanol neutro para empresas químicas. Para grandes provisiones generamos etanol hidratado y el alcohol anhidro, ambos se utiliza como combustible, que juntos representan gran parte de nuestra producción. El alcohol hidratado es un etanol que tiene 95% de alcohol y 5% de agua que se mete directo al motor del coche. Y el alcohol anhidro es al que se extrajo ese 5% de agua, que como resultado se tiene 0,5% de agua, es casi puro. Una vez separado el agua, ese etanol es mezclado en toda nuestra gasolina, en un promedio del 27%.
P. ¿Qué porcentaje del parque automotor utiliza etanol y qué otro alcohol hidratado?
F.C.: Hoy tenemos vehículos flex fuel (que funcionan a gasolina y alcohol) en un 84% de nuestro parque automotor y el resto se mueve a gasolina y diesel. Con eso hemos cambiado de manera significativa nuestra matriz energética en consumo de combustibles. En el caso del diesel, solo funcionan los camionetas y camiones, además de la maquinaria agrícola. En términos de consumo de combustible, hoy el 45% corresponde a etanol, sea este mezclado con la gasolina o puro (con el 5% de agua o alcohol hidratado), cuyo flota supera los 30 millones de vehículos.
Además, la mayoría de los vehículos a gasolina, son importados. Son hechos en México, Japón, EE.UU, y Europa. Estos carros (vehículos) se mueven con el 27% de etanol, y en el caso de los fuel flex, son producidos en otros países, pero complementariamente, Brasil también genera sus propios carros.
P. Bolivia esta lejos. ¿Cómo ve esta situación?
F.C.: Los países como Bolivia de la región, en terminos de superficie territorial son menores a Brasil. En ese sentido, siempre hay que ver las diferencias de manera muy positiva. Muchas veces por ser país pequeño, puede ser eficiente en sus políticas de mediano y largo plazo como es el caso del cambio de matriz energética que vienen experimentando tan rapidamente. Pero nada pasa de un día para el otro. Para que tenga una idea, nosotros como Brasil empezamos a mezclar gasolina con etanol en 1935. En 1975 recién, más de 40 años después, se inició con el programa fuerte de producción de etanol. Entonces, desde el ’75 hasta hoy son más de 40 años, se ha crecido sin detenernos. Y la ventaja para otros países como Bolivia es que ustedes pueden llevar adelante, su programa de etanol, en un tiempo más rápido, mirando la experiencia y los aprendizajes del Brasil. Es cierto que erramos mas de lo que acertamos, pasamos por muchas cosas en mas de 40 años, ya sea en gestión de transporte, almacenamiento, mezcla, en fin; pero todo ello son lecciones que pueden ayudar a no hacer los mismos pasos.
P. En Bolivia, el problema sigue siendo los bajos rendimientos productivos, cuyo promedio no supera de 50 toneladas de caña por hectárea. ¿Cómo está Brasil y qué hacer?
F.C.:En caña de azúcar produce un promedio de 85 toneladas por hectárea de rendimiento en producción de caña y con una media de cinco cortes. El gran secreto para tener óptimos rendimientos es mejorar cuestiones de variedad de la caña, manejo en campo, nutrición de la planta, son acciones muy importantes. Además, mas del 70% del proceso de azúcar y etanol: es caña. Por tanto, se tiene que mejorar mucho, sobre todo en tener las mejores variedades. Para ello hay que buscar eventos eficientes, resistentes a plagas, enfermedades, entre otros aspectos.
P. ¿Cuán importante es un centro de investigación y si es muy costosa su inversión?
F.C.: Siempre es aconsejable que se tenga un centro de investigación que esté al lado del productor. Además ese centro debe ser operado y conducido por los mismos cañeros, porque él es que tiene los problema en las manos.
Con respecto al costo de inversión de un centro de investigación, usted puede tener un centro no tan grande y buscar cooperación con otros fuera del país y así aminora los costos. El problema es que desarrollar variedades toma tiempo, así que se tiene que tener paciencia, ir despacio y mirar el problema a mediano y a largo plazo, dado que no se cambian variedades de la noche a la mañana.