Los agroproductores afirman que esta política es favorable para su sector, que permitirá ampliar la frontera agrícola, mejorar el rendimiento y generar más ingresos, ¿qué opinión le merece esta postura?
Si ampliamos la frontera agrícola en Bolivia, más aún después de la quema de la Chiquitania, el resultado será que el área boscosa disminuirá, sobre todo en el oriente, y con esto los problemas de sequía que el país ya tiene en los últimos cinco años se agravarán porque hay una relación directa entre cobertura boscosa e incidencia de agua; por lo tanto, la productividad en las áreas agrícolas y productivas bajará aún más y, con esto, la competitividad de la agricultura bajará también.
La estrategia debería apuntar a intensificar la ganadería, la agricultura, hacer de estas actividades más productivas en la misma área, con los mismos costos y con esto generar competitividad en el mercado internacional. Tenemos una amplia oportunidad de multiplicar la producción agrícola del país en términos rentables, sin realmente tocar la frontera agrícola.
Considerando la situación actual, mi propuesta sería, más bien, ampliar la frontera forestal, es decir, reforestar áreas no solamente con un enfoque de protección natural, sino también con un enfoque comercial, con el objetivo mayor de aumentar la cobertura boscosa del país.
Se habla del uso de la biotecnología para mejorar la productividad y ser más competitivos en el mercado exterior, ¿esto le parece factible?
Es importante considerar que muchos mercados internacionales excluyen productos de biotecnología por varios motivos. Por ejemplo, es difícil exportar la soya biotecnológica a Europa y quién sabe qué posición va a tener China en el futuro inmediato.
Yo veo favorable que el país esté considerando la biotecnología para desarrollar variedades de cultivos, pero hay que cuidarse de ciertas tecnologías que tienen impacto ambiental y que tienen una ventaja muy dudosa para la producción; hablamos, por ejemplo, de las variedades bt que son muy populares entre los productores porque se cree que no necesitan plaguicidas, lo cual no es cierto, porque si no se cuida con productos específicos, el uso de plaguicidas después de pocos años llega al mismo nivel o a mayores niveles.
En algunos productos o en algunas variedades, como por ejemplo en el cultivo del algodón, hemos visto en Bolivia que las variedades biotecnológicas tienen rendimientos inferiores a las variedades convencionales. Entonces, la biotecnología no es una garantía de más ganancia para el productor. Por el contrario, puede significar un factor de riesgo para el productor y eso ha pasado en otros países, como la India, donde muchos productores que usaban variedades bt de algodón terminaron en bancarrota porque los costos se salieron de control y la producción no cumplió las expectativas.
Otros productos, como los resistentes a herbicidas, también son muy cuestionables porque al ser utilizados en productos como la soya o el maíz conllevan el peligro de que los herbicidas entren en la cadena alimenticia, exponiendo a los productos al riesgo de prohibición a nivel internacional.
¿Cuál debería ser la prioridad antes de vender productos al exterior?
Una prioridad debería ser satisfacer las necesidades del mercado interno, local, sobre todo con alimentos que aporten a la soberanía alimentaria.
Bolivia tiene capacidad para atender tanto este sector como el sector de exportación y en ese sentido la FAO apoya al país en diferentes niveles, sobre todo enfocándonos en sistemas productivos para pequeños y medianos agricultores familiares, pero también en los productores más grandes.
El país necesita sistemas que garanticen el ingreso de la familia agricultora y que al mismo tiempo sean sostenibles, que no degraden al medio ambiente, por el contrario, que lo mejoren y con eso aporten a las condiciones productivas del país.
Un aspecto fundamental de la producción agrícola es su objetivo fundamental de garantizar la seguridad alimentaria del país y la soberanía alimentaria, y con eso una nutrición sana para la población, lo que integra conceptos de diversificación productiva con otros de nutrición sana.
En ese sentido, las políticas debieran orientar al sector productivo a implementar sistemas productivos no solamente sostenibles, sino también diversificados para garantizar la salud humana, una alimentación balanceada, atender asuntos ambientales y generar rentabilidad.
Fuente: Periódico Bolivia