viernes, mayo 1, 2026
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Bolivia importa maíz transgénico desde hace 12 años

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ANAPO, a través de su presidente, Marcelo Pantoja, señaló que Bolivia viene importando maíz transgénico desde por lo menos el año 2006, principalmente de la Argentina, donde la producción de maíz es cien por ciento transgénico.

“Desde el año 2006 hasta el año 2018, Bolivia ha importado más de 340 mil toneladas, por un valor de 60 millones de dólares, de acuerdo a estadísticas del Instituto Nacional de Estadística – INE, lo que demuestra, qué desde hace tiempo, estamos consumiendo maíz transgénico, con autorizaciones de importación del Gobierno de ese periodo¨.

Indicó que si a la importación legal, sumamos los cientos de miles de toneladas que también ingresan anualmente por la vía de contrabando desde Argentina, con seguridad que estamos hablando de por lo menos unas 700 mil toneladas que han sido introducidas y consumidas en el país, durante ese periodo.

“Este grano de maíz transgénico proveniente de la Argentina, ha ingresado en camiones por las localidades de Yacuiba y Bermejo, que son fronterizas con ese país y desde allí, han llegado a todas las regiones del país, para su consumo en la alimentación animal, principalmente ¨.

Informó que también la producción de maíz transgénico en el país ya existe de parte de cientos de pequeños productores, principalmente de la región del Chaco, que es frontera con Argentina, y en algunas zonas productivas del departamento de Santa Cruz.

¨Estimamos que los pequeños productores del Chaco están con un 70 por ciento de su área con una producción de maíz transgénico desde hace años y en la zona de Santa Cruz, los pequeños productores deben estar con un 40 por ciento del área de siembra, con los híbridos denominados betitos¨.

Acotó que los productores necesitan tener acceso a esta tecnología para continuar produciendo maíz para el país, porque con la tecnología existente, se hace inviable su producción por la baja productividad y sus altos costos de producción, con lo cual, existe el riesgo de que disminuya nuestra producción y dependamos de la importación para abastecer de este alimento al país, y si eso sucede, con seguridad que importaremos maíz transgénico, porque es lo que producen los países vecinos.

Fuente: Unidad de Comunicación ANAPO

Asamblea «Por los bosques» marca un lineamiento en contra del uso de transgénicos

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Mediante una asamblea virtual con la participación de varios colectivos y plataformas ecológicas y orgánicas, definieron los pasos a seguir para poder llevar la batalla legal, comunicacional, política y técnico científica contra el DS 4232.

Este 12 de mayo se realizó la Asamblea «Urgente por los bosques», donde participaron cerca de 400 personas ligadas a los colectivos y plataformas ambientalistas, ecologistas y orgánicas, que definieron en primera instancia lineamientos para poder abrogar el DS 4232 que autoriza un proceso abreviado para el uso de transgénicos en Bolivia.

Fueron cerca de 2 horas de debate y expresaron sus propuestas para poder no solo eliminar el uso de transgénicos, sino la matriz agroproductiva de Bolivia, aduciendo que se incumplen las normas y leyes, no solo nacionales sino internacionales tal como el Protocolo de Cartagena sobre la seguridad de la Biotecnología.

El debate concluyo con la creación de cuatro mesas de trabajo, de las cuales ya tienen acciones a coordinar y poder dar lineamientos específicos en pos del objetivo principal, eliminar el DS 4232.

Las mesas de trabajo creadas son: jurídico legal, política social, comunicacional y la recientemente creada técnica científica, todas con instrucciones específicas emanadas de la Asamblea.

Carlos Solón, de la Fundación Solón, comando esta asamblea donde los temas principales fueron las experiencias pasadas como el funcionamiento actual del evento RR en la soya, incendio en la Chiquitanía, ilegalidad del DS 4232, monopolio del agronegocio de semillas y agrotóxicos, entre otros temas.

En la mesa jurídico legal pretenden excusar al Comité de Biotecnología, y pedir participar en este como control social, observaron la presencia de Marín Condori en ese comité por tener un empresa que comercializa semillas transgénicas. Exigirán que se cumpla el DS 2452 que reglamenta el etiquetado y manejo de alimentos con origen trangénico, crearán un comité ambiental independiente, pretenden reposicionar la defensoría de la Madre Tierra, emitir una acción penal por inconstitucional abstracta mediante acciones populares, además de generar una representación ante la Comisión Interamericana DDHH.

En la mesa política social quieren incluir a los pueblos indígenas, articulando el campo con la ciudad, tratando de que las propuestas lleguen desde el área rural, ya que indican que ellos están desamparados y tienen el derecho de elegir el formato agroproductivo.

En la mesa comunicacional proponen ahondar aún mas sus campañas vía redes sociales, llegando no solo a sus comunidades, sino que también a los ámbitos del empresariado agropecuario, así como a la comunidad en general, establecer una alianza con los artistas para generar actividades culturales en pos de emitir mensajes en contra de los transgénicos, además de emitir mensajes en los idiomas nativos, para lograr la inclusión del área rural.

En la mesa técnico científica, como es una mesa nueva, crearán lineamientos propios y esperan tener algunas conclusiones de esta mesa en el transcurso de esta semana.  Así mismo quieren sumar en sus lineamientos ideológicos a profesionales biólogos, ingenieros ambientales e ingenieros agrónomos.

Fuente: Publiagro

ABT intensifica acciones de fiscalización e inicia procesos administrativos por quema ilegal

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En su segundo informe, la Autoridad de Bosques y Tierra del Ministerio de Medio Ambiente y Agua MMAyA, informó que se han registrado 1.696 focos de calor durante los últimos siete días. De los cuales el 80.7% (1.369 focos de calor) se localizaron en áreas ya deforestadas o cuya vocación de uso de la tierra está destinada a la producción agropecuaria, mientras que 327 focos de calor (19.3%) se ubican en áreas con cobertura de bosques y otras comunidades vegetales naturales.

Las quemas o chaqueos agropecuarios se están adelantado al haber un pronóstico de sequía extrema para julio y agosto, además de los vientos fuertes que predominan es esos meses, los que podrían ocasionar incendios descontrolados, indicó Victor Hugo Añez Bello, director ejecutivo de la ABT quien manifestó que comparte la preocupación de la población y en ese sentido el ente nacional ha intensificado sus operativos.

“Estamos monitoreando de forma rutinaria vía satelital los sitios donde se concentran focos de calor o existe recurrencia de quemas o incendios, en 7 días, hemos realizado 119 verificaciones de focos de calor en todo el país, 4 notificaciones, 4 procesos administrativos sancionadores en curso y atendido 5 denuncias telefónicas”. Sin embargo, aclaró que todas las quemas fueron controladas y no ocurrieron incendios forestales de magnitud en ninguna región de Bolivia.

Por otro lado, realza la articulación que se va generando con las instancias nacionales, departamentales y municipales, en cuanto a las medidas de prevención, indicando que la premisa es alertar de manera oportuna. Del total de focos de calor detectados en la semana, El 47% de los focos, se registraron en Áreas Protegidas (AP) u otras jurisdicciones, habiendo alertado al SERNAP (66 focos de calor en AP) y 48 focos de calor sobre la cicatriz de quema, generada por los incendios en el 2019, que están siendo verificados en campo y comunicando los resultados a la Gobernación de Santa Cruz como corresponde.

En la conferencia estuvieron presentes también el director nacional de áreas Protegidas Maikol Melgar Pareja y el Director General Forestal del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA) Oscar Mario Justiniano, que forman parte activa del centro de monitoreo para la prevención de incendios forestales.

Fuente: Unidad de Comunicación ABT

CAO arguye que biotecnología evita daños en la salud y medioambiente

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En medio de una serie de cuestionamientos al Decreto Supremo 4232, que autoriza la evaluación de seis productos genéticamente modificados para su uso en Bolivia, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) ratificó su apoyo a la medida gubernamental y aseguró que la biotecnología permitirá prescindir de aplicaciones de insumos cancerígenos, además que evitará daños ambientales con la disminución de emisiones CO2. Las fundaciones Tierra y Probioma cuestionan la norma.

El mencionado decreto establece procedimientos abreviados para la evaluación de maíz, caña, algodón, trigo y soya genéticamente modificados en sus diferentes eventos.

El vicepresidente de la CAO, Óscar Mario Justiniano, citando estudios de 155 Premios Nobel, señala que el uso de la biotecnología en el cultivo de maíz, por ejemplo, permitirá prescindir de hasta 10 aplicaciones de pesticidas que, al ser derivados de organofosforados, son cancerígenos. Añadió que estos productos también se aplican en el tomate y la lechuga.

En cuestiones medioambientales, mencionó que, al evitar hasta 10 aplicaciones de pesticidas en el maíz, se reducirá el movimiento de maquinaria agrícola disminuyendo así las emisiones de CO2.

También -dijo- se evitará la contaminación de napas de agua porque los pesticidas no se volatilizan fácilmente y terminan en el suelo.

Por otro lado, Justiniano negó que el uso de la biotecnología implique el crecimiento de la frontera agrícola. Aseguró que, al cultivar alimentos genéticamente modificados, lo que aumentó son los rendimientos por hectárea.

Citó que la producción de maíz (que en 2019 alcanzó un rendimiento de 2,64 T/H) puede ser hasta triplicada y la de soya (que llegó a 1,91 T/H) incrementada en 30 por ciento sin necesidad de desmontes.

Por su parte, el director de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque, aseguró que los transgénicos contaminan el suelo y el agua y producen grandes daños ambientales, aunque advirtió que lo más preocupante es que el modelo del agronegocio pretende expandirse a costa de la destrucción de bosques y tierras fiscales, como ocurrió el año pasado con la quema de 3,6 millones de hectáreas en la Chiquitanía de Santa Cruz.

“Entonces el daño ambiental es grande porque es un modelo que va a seguir manteniendo las altas tasas de deforestación. Bolivia deforesta como 200 mil hectáreas por año. Es una tasa elevadísima en términos per cápita. Bolivia es uno de los mayores depredadores del Bosque en este momento”, agregó.

24 meses es el tiempo que tomarán las evaluaciones de eventos que mejor se adapten a las condiciones de Bolivia. Eso dará paso al uso comercial.

VEN FAVORECIMIENTO A AGROPECUARIOS CON PRETEXTO DE DAÑOS EN CUARENTENA
JOSUÉ HINOJOSA
El director de Fundación Tierra, Gonzalo Colque, considera que el Gobierno nacional aprovechó la situación de la emergencia sanitaria para dar vía libre al cultivo de alimentos genéticamente modificados con la excusa que el sector agropecuario de Santa Cruz necesita apoyo al verse perjudicado económicamente por la pandemia del coronavirus.
Según Colque, dicho sector fue uno de los pocos que contó con licencia para transitar y continuar sus actividades desde el inicio de la cuarentena, de modo que su periodo de cosecha no fue interrumpido.

“No se puede argumentar que la cuarentena y la situación de emergencia han afectado en términos de producción, porque no han podido cosechar en esta temporada; es decir, la cuarentena ha llegado un momento que estaba empezando la cosecha de soya y, desde el primer día, ellos han obtenido autorizaciones para seguir cosechando”, dijo.

Añadió que el Decreto Supremo 4232 sobrepasa al mandato de la Constitución Política del Estado (CPE) que establece que la producción, importación y comercialización de transgénicos debe ser regulada por una ley.

El director de la Fundación Probioma, Miguel Crespo, dijo que la soya no es un cultivo fundamental en la dieta de los bolivianos pero que, contrariamente, su siembra desplaza a otros más importantes como el trigo, frutas, tubérculos y hortalizas.

Fuente: Periódico La Prensa

Senasag desinfecta sus instalaciones en esta cuarentena

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Con el objetivo de tomar las medidas preventivas correspondientes para la atención en las mejores condiciones sanitarias e inocuas a los usuarios en esta cuarentena, el SENASAG en Santa Cruz, lleva adelante la desinfección de sus instalaciones.

Ernesto Salas García Jefe Departamental del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) en este Departamento informó que se lleva adelante una limpieza y desinfección profunda en los ambientes de sus oficinas, incluyendo a la Unidad Nacional de Laboratorios UNALAB-LIDIVET Santa Cruz. “Este trabajo lo hemos iniciado el domingo 10 de mayo, continuaremos hoy lunes y terminaremos mañana martes 12 de mayo”, dijo Salas.

Manifestó que esta actividad es realizada con el objetivo de precautelar la salud tanto de los funcionarios que atienden en este tiempo de la cuarentena, así como de las personas que requieren los servicios de esta entidad sanitaria.

“No se hará atención al público de manera presencial a los que acudan a nuestras oficinas en los mencionados días, solo atenderemos de manera virtual cuando sea posible” aclaró la autoridad.

Indicó que el SENASAG retomará sus servicios a partir del miércoles 13 de los corrientes, como se venía realizando en este tiempo de cuarentena, atendiendo de manera virtual cuando sea posible, y de manera presencial en horarios de 09:00 a 12:00 horas de lunes a viernes.

“Las actividades que atendemos están relacionadas a las certificaciones de importación y exportación en las tres áreas de nuestra institución, y en actividades de diagnóstico en la Unidad Nacional de Laboratorios UNALAB-LIDIVET” Señaló Ernesto Salas.

Asimismo, pidió comprensión y colaboración de los usuarios, a tiempo de ratificar la atención vía virtual, y las consultas y aclaraciones vía WhatsApp o por llamadas a celulares, con los responsables de cada área, cuyos nombres y números de celulares se detallan a continuación: Fausto Contreras (Sanidad Animal) Cel. 75023651, Elsa López (Inocuidad Alimentaria) 76069050, Remy Castro (Sanidad Vegetal) Cel. 76060406, y Limberg Rojas Guzmán (UNALAB-SENASAG) Cel. 75026298

Fuente: Unidad de Comunicación MDRyT

Quieren prevalecer la cultura y variedad alimenticia ancestral sobre el maíz transgénico

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Según opiniones de personas relacionadas con la culinaria del occidente del país, las variedades trasngénicas atentan contra la diversidad, a las empresas no les conviene que haya muchas variedades porque quieren que se dependa de aquellas que ellos generan.

La introducción del maíz transgénico hará que se pierda la diversidad de granos que existen en Bolivia, su valor nutritivo, la tradición y cultura asociadas al cultivo de las especies nativas, se agravarán los males provocados por el herbicida glifosato y, especialmente Tarija, se verá afectada en su gastronomía. Los productores temen una competencia económica desleal.

El Decreto Supremo 4232 emitido el 7 de mayo establece que “de manera excepcional se autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa”.

Ancestrales
Al respeto, el doctor en Sistemas de Producción de Agricultura y Desarrollo Sostenible, de la Universidad de Costa Rica y Iowa State University, Luis Acosta Arce, sostuvo que en el país se cultivan en los valles interandino y central más de 30 variedades nativas ancestrales que pueden ser afectados por un transgénico, que es un organismo genéticamente mejorado.

Detalló que el este producto fue intervenido con principalmente tres eventos, el Bacilus Turigentis (BT) que es una bacteria que controla los gusanos que se comen los tallo; la encima Roundup Ready (RR) que evita le afecten los herbicidas, entre ellos el glifosato y solo la véndela empresa Monsanto y micotoxinas que apuntan a combatir los hongos.

Para Acosta el principal peligro es que el maíz, a ser una planta alógama, es susceptible de cruzar con otras plantas de su especie y si las especies criollas lo hacen con las transgénicas, las variedades que son cuidadas correrían el riesgo de perder sus virtudes nutritivas particulares de cada una de ellas y se terminaría con un solo tipo de maíz.

Por su parte, el cocinero, escritor y experto en culinaria, Pedro Guereca, explicó que existen variedades que se adecuaron al clima de cada región donde se las produce y que son consumidas por la población, pero también existen aquellas que no se utilizan pero que también deben ser conservadas porque son un patrimonio genético. Por ejemplo si las comestibles son afectadas por una enfermedad se tienen estas otras con las cuales se puede restituirlas.

Gran parte de la alimentación de Tarija y Tupiza se basa en el maíz, detalló, eso es observable en sus platos típicos como el tamal, las chirriadas, el pan de maíz, sin embargo se consume de alguna manera productos transgénicos que le son importados de Argentina a través de productos elaborados como la harina, fideos, conservas, algunos arroces, que tienen un alto contenido de glifosato porque en ese país el uso de este herbicida es alto, por ejemplo en provincias como Entre Ríos.

“Se está descubriendo que muchos que padecen intolerancia al gluten en realidad son intolerantes al glifosato, porque se está consumiendo harina transgénica, en este sentido, un modo de disminuir el consumo de ese químico es utilizar productos nativos, en ese caso maíces cultivados en nuestras regiones”, recomendó.

El maíz nativo, no tiene glifosato, este herbicida es peligroso al ser es utilizado en los cultivos transgénicos. Además, las variedades manipuladas genéticamente atentan contra la diversidad, a las empresas no les conviene que haya muchos especímenes porque quieren que se dependa de aquellos que ellos generan.

“Tarija afortunadamente todavía tiene una producción agrícola tradicional pero, ¿qué pasaría si el maíz se vuelve transgénico? Perderíamos los tradicionales tamales, cambiaría la variedad y por lo tanto el sabor característico, el maíz tarijeño es más dulce, si se utilizara el transgénico también nos quitaría el sabor, nuestra herencia gastronómica”, explicó.

Por otra parte, el pequeño productor solo dependería de una semilla, la que vende Bayer Monsanto, los campesinos que tradicionalmente producen las suyas y de esta manera conservan la especie, cada año tendrían que comprarlas, “entonces los impactos son a nivel social, económico, en la salud y gastronómico”, subrayó.

A su turno, el productor chaqueño de maíz, Miguel Vargas, protestó porque el uso de transgénicos será rotundamente nocivo para la canasta familiar, porque son un atentado a la vida porque afectan el organismo y agravará la crítica situación que ya se vive con la pandemia del Covid – 19.

En el aspecto económico sostuvo que provocará mucha competencia, las grandes empresas les venderán las semillas a altos precios, lo que afectará a los pequeños productores, y se verán reducidos frente a alimentos generados en gran escala y con grandes inversiones.

Fuente: Periódico El País Tarija

Por: André Tejerina Queiroz; Transgénicos, hacia el debate colectivo

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Los organismos genéticamente modificados tienen aspectos positivos para el control de plagas de insectos, pero negativos con el uso de herbicidas que dañan el suelo y contaminan las fuentes de agua.

En Bolivia, la soya transgénica ha sido sembrada desde el año 2008, pero fue con la promulgación del Decreto Supremo 3874 que, mediante un artículo único, establece procedimientos abreviados para la evaluación de la Soya HB4 y Soya evento Intacta, ocasionando que la temática tome un acalorado debate entre aquellos que se encuentran a favor y en contra.

Por un lado, tenemos a aquellas personas que están a favor de la utilización de la soya transgénica, sus argumentos sugieren que no existen estudios científicos que certifiquen daños a la salud de los consumidores, además, que estos cultivos son más resistentes a las cada vez más prologadas sequías que acechan al país, requiriendo menos área cultivable para obtener mejores resultados y menor cantidad de químicos para detener el avance de plagas.

Por otro lado, están aquellas personas que rechazan rotundamente el ingreso de cualquier Organismo Genéticamente Modificado (OGM). Entre sus justificativos están que estos alimentos presentan serios riesgos para la salud humana, promueven un modelo de agricultura altamente industrializado y de monocultivo que expande la frontera agrícola, producen un mayor uso y potencia de herbicidas, dado que las malas hierbas tienden a acostumbrarse a estos químicos y que la transferencia de genes por medio de la polinización de abejas o el viento, afecta a la biodiversidad y plantea consecuencias imprevisibles para el entorno.

Para tratar cada uno de estos temas sería necesario diferentes artículos que sustenten las justificaciones de estos argumentos, sin embargo, tomando en cuenta que intentamos abordar el tema de manera práctica, mencionaré algunos hechos que son comprobados, evitando tomar una posición parcializada.

Primero, sobre la salud humana. Es indispensable comenzar esclareciendo que no han sido comprobados los efectos negativos que podrían traer los OGM a la salud de las personas, tomando en cuenta que la Academia Nacional de Ciencia, Ingeniería y Medicina de EEUU, la ONU y diversos estudios, por nombrar unos cuantos, han concluido que los OGM no presentan impactos a la salud humana, pero que se requieren mayores investigaciones al respecto para considerarlos completamente seguros.

En contraste, un estudio francés publicado en la revista Food and Chemical Toxicology y usado por la mayoría de los que rechazan los OGM, comprueba el crecimiento de tumores en ratones alimentados con OGM, pero este estudio fue descartado en varias ocasiones y por diversos organismos, por presentar irregularidades en el proceso metodológico de la investigación.

Segundo, sobre mayor productividad y mejor rendimiento utilizando una menor área de cultivo. En este punto, a pesar que las cosechas de OGM si tienden a tener una mejor productividad, la ampliación de la frontera agrícola ha aumentado exponencialmente, a un ritmo considerado insostenible. Solamente el año 2018 se decidió aumentar en 250 mil hectáreas la frontera agraria, adicionales al millón 300 mil hectáreas que presenta el país para la soya transgénica. Bolivia cultiva 3,75 millones de hectáreas de las cuales 3 millones están en Santa Cruz.

A este respecto, se deben sumar controles para detener la deforestación y el atentado contra la biodiversidad de las áreas sensibles; debemos recordar que los peores incendios ocurridos en nuestros bosques y que afectaron a más de 5,3 millones de hectáreas, tuvieron el objetivo de ampliar la frontera agrícola.

Es preciso diferenciarnos en este punto con otros países, Argentina, por ejemplo, tiene la mayor parte de su producción agrícola en la región pampeana, que es una zona fértil con características de estepa.

Por su parte, Bolivia no cuenta con una región tan extensa ni ideal para los cultivos y la mayor parte de nuestras tierras cultivables fueron obtenidas por medio de la deforestación, atentando contra diversos ecosistemas y especies endémicas.

En este sentido, no se trata solamente de mostrar los beneficios de productividad de los OGM sino también poner un límite a su expansión, que no atente contra territorios indígenas ni afecte los ciclos naturales del bosque para producir los elementos necesarios para la vida. Además, se requieren el desarrollo y aplicación de políticas ambientales para evitar la dominación de los monocultivos.

Tercero, sobre herbicidas e insecticidas. La mayoría de los cultivos OGM han sido modificados para expresar una de las más de 200 tipos de proteína Bt (Bacillus thuringiensis), que es una bacteria que se encuentra naturalmente en el suelo. Así, cuando esta bacteria es ingerida por la plaga, la proteína Bt se activa y perfora el intestino del insecto, quedando incapacitado para alimentarse y eventualmente muere.

Sin embargo, según el estudio publicado por la revista Science Advances con 14 años de datos de investigación, se indica que la utilización de transgénicos ha reducido la utilización de productos insecticidas, pero, por el contrario, ha incrementado el uso de herbicidas.

Esto quiere decir que, en las variedades modificadas para ser resistentes al herbicida conocido como glifosato, los agricultores acabaron incrementando su consumo total debido a que las malas hierbas se tornan resistentes a este tipo de productos.

Esto sugiere que las malas hierbas son cada vez más resilientes y los agricultores se ven obligados a utilizar productos químicos adicionales, y en mayor cantidad. En este sentido, los OGM tiene aspectos positivos para el control de plagas de insectos, pero negativos con el uso de herbicidas que dañan el suelo y contaminan las fuentes de agua.

Por esta razón, es necesario realizar una investigación a nivel nacional para determinar la cantidad de herbicidas e insecticidas que se deberían aplicar a cada hectárea dependiendo de la cosecha, para evitar perjuicios colaterales, ya que según el INE la importación de plaguicidas aumentó un 300% desde 2005 y no existe una tendencia para sospechar su disminución.

Cuarto, sobre la contaminación genética. A pesar de que los cultivos transgénicos ocupan un porcentaje todavía pequeño de la superficie agrícola mundial, la contaminación genética por OGM se ha convertido en un problema muy preocupante. La contaminación genética es un efecto incontrolado y no deseado de flujo genético hacia una especie de población salvaje, por medio de la polinización o el viento. La contaminación genética puede resultar en la pérdida total de una especie natural y no depende únicamente de su proximidad, sino de diversos aspectos sobre las características del área de cosecha.

Esto puede afectar a aquellos productores que apuestan por producir productos orgánicos y no quieren contacto con OGM. Como ejemplo, en Canadá, se dio el caso de un agricultor que utilizaba las semillas orgánicas de su propia cosecha, pero el viaje del polen transgénico había contaminado su cultivo sin su conocimiento, obteniendo semillas que contenían un gen propiedad de la multinacional agroquímica Monsanto. El alto Tribunal Canadiense ordenó al agricultor a pagar a Monsanto el importe íntegro obtenidos por la venta de esa cosecha.

Considero este un tema fundamental para ser debatido. Tomando en cuenta que los OGM tienen aspectos positivos y negativos, nadie puede imponer a otra persona a utilizarlos. Siendo que existe el peligro de una contaminación genética con otras especies, es extremadamente importante tomar las medidas necesarias para evitar perder la diversidad natural y que la libertad de elección también abarque el consumir y producir productos libres de OGM.

En este respecto, tomando en cuenta las excepcionales circunstancias que acontecen en el país y el mundo, no parece ni acertado ni prudente la autorización del ingreso de nuevos OGM. Un debate nacional con expertos en el área resultaría en un marco normativo mucho más sólido y efectivo para combatir las contingencias y prepararnos de los posibles efectos, positivos y negativos. Principalmente, para que sea aprobada mediante un Ley nacional y se eviten decisiones sin consenso.

Así como cualquier otra tecnología, los OGM no son intrínsecamente malos, sin embargo, debido a que representan un cambio en nuestro modo de siembra, producción y consumo, merecen un amplio debate en cuanto al uso de tierras, plaguicidas y las implicancias en las diversas formas de vida. El propósito de este análisis exhaustivo, llevaría a implementarlos con todas las medidas de seguridad necesarias y así evitar, que los posibles impactos negativos no sean tratados, ocasionando lo que generalmente pasa en el país, tomar acciones cuando el mal ya ha sido ocasionado.

Fuente: Periódico Página Siete

Los 10 argumentos a favor y en contra de los transgénicos

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El Gobierno boliviano, a través de un decreto, autorizó los ensayos en campo de cinco cultivos con semilla OGM. La CAO y Anapo destacan la medida y la ONG Probioma cuestiona.

El inicio de los ensayos en campo de semillas de organismos genéticamente modificados (OGM), conocidos como transgénicos para dar vía libre a nuevas variedades de caña de azúcar, trigo, algodón, soya y maíz ha despertado el debate entre quienes están a favor y en contra de la biotecnología.

EL DEBER consultó al vicepresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Óscar Mario Justiniano, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), el Movimiento Agroecológico Boliviano y el representante de la ONG Productividad Biósfera Medio Ambiente (Probioma), Miguel Ángel Crespo.

Los 10 argumentos a favor:

1.- Más productividad. Se produce más cantidad de alimento por hectárea. Dentro de las bondades de estas nuevas variedades está, sin duda, el aumento de los rendimientos, duplicando o triplicando las exportaciones dependiendo del cultivo que se hable. Para el cultivo de soya, al tener las nuevas semillas disponibles, se aumentaría el rendimiento de 1,9 a 2,9 toneladas por hectárea, llegando a producir 1,4 millones de toneladas por año adicionales de soya. En los países que cultivaron maíz OGM se registraron aumentos en la producción entre 5 a 15 y 25%.

2.- Empleos. Se crearán más de 300.000 empleos directos e indirectos. El aporte del sector agropecuario al Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia alcanza un 5,3% en momentos en que la participación de los hidrocarburos cayó a un -10,3%.

3.- Alimentos. Cuando se produce alimento, la cantidad de gente involucrada es mucha, el agricultor, empresas de servicios, transportistas, las pensiones que dan alimento… etc. Es por ello, que al producir mayor cantidad, de beneficiará a cada integrante de la cadena productiva. El sector agropecuario genera al momento 1,8 millones de empleos directos.

4.- Diversificación económica. El país saldrá de la crisis económica que se avecina “en el mundo” solamente si genera empleos e ingresos por exportación. El sector plantea ser el motor de crecimiento de Bolivia con ingresos superiores a los actuales por venta de gas natural. En 2019, las exportaciones superaron los $us 700 millones.

5.- Menos insecticidas y pesticidas. Se deja de importar más de 2.000 toneladas de insecticidas y pesticidas, porque las semillas ya son resistentes. Por ejemplo, al gusano del maíz. También se probarán semillas resistentes a la sequía para evitar las pérdidas económicas que reporta la falta de lluvias, en momentos en que se pronostican menos precipitaciones debido al cambio climático. Ahorro. Se estima un ahorro de más de $us 100 millones por importación de pesticidas. En las aplicaciones de agroquímicos en soya, también tendremos una gran disminución, tomando en cuenta que existen eventos donde ya no se fumigará (para que se entienda) contra gusanos o ciertas enfermedades, disminuyendo 9,8 millones de aplicaciones al año.

6.- Más semillas. La práctica de cultivar especies más eficientes y, por tanto, la reducción de la biodiversidad, no es algo nuevo. Esta situación no ha sido creada por la biotecnología. Con los transgénicos lo que se cambió es el método de obtención de esa planta que ahora es en laboratorio, de forma controlada. La biotecnología ha potenciado bancos de germoplasma, conservan ejemplares de todas las variedades conocidas que antes desaparecían por evolución natural.

7.- Medioambiente. Menos emisión de dióxido de carbono (CO2) al usar unas 10 aplicaciones menos de pesticidas. Menor contaminación. Menos daños al suelo y menor uso de agua porque se dejarán de aplicar 2.000 toneladas de pesticidas. China, Brasil y Argentina invierten grandes sumas en el desarrollo de biotecnología, y cada vez más empresas se incorporan a este negocio. En la Unión Europea se registran 143 variedades diferentes de maíz transgénico comercializadas por la casi totalidad de las empresas que venden el producto. Si la tecnología es útil, el menor problema es el número de empresas que lucren con ella. Hasta la fecha nadie fue sancionado por el Tribunal de la Competencia de la Unión Europea en el ámbito de la biotecnología.

8.- Frontera agrícola. Si no ingresaran estas nuevas variedades, se debería desmontar y habilitar más de 700.000 hectáreas de nuevas tierras para llegar a tener ese tonelaje (1,4 millones al año). Hoy en día, sin tocar, sin quemar, sin destruir un árbol, alcanzaremos los niveles productivos de Sudamérica.

9.- Cuidado de la tierra. Se sustituye el arado por la siembra directa, que no precisa chaqueos. Los productores aprovechan los rastrojos que dejan nutrientes en los suelos para la rotación de cultivos, lo que genera un menor daño al medioambiente.

10.- Los pequeños productores tendrán más seguras sus cosechas porque tendrán semillas resistentes a sequías, gusanos, orugas, etc. Los agricultores obtienen un beneficio directo (12% al 21% como media) de los cultivos transgénicos producidos, gracias al aumento de la producción y al menor uso de fitosanitarios. Los consumidores también consiguen una ventaja económica porque los precios son más bajos.

Los 10 argumentos en contra:

1.- Constitución Política del Estado. Transgrede la Constitución Política del Estado, que en su artículo 255 señala textualmente “Seguridad y soberanía alimentaria para toda la población; prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medioambiente”. Transgrede las leyes nacionales y acuerdos internacionales como la Ley 300 de la Madre Tierra, Ley 144 de Revolución Productiva, Ley 071 Derechos de la Madre Tierra, Ley 3525 de Fomento a la Producción Ecológica, el Protocolo de Bioseguridad de Cartagena del Convenio sobre Diversidad Biológica que Bolivia suscribió el año 2000 y ratificó mediante Ley Nº 2274, 22 de noviembre de 2001, entre otros.

2.- Seguridad alimentaria. Pone en riesgo la ya deteriorada soberanía y seguridad alimentaria. Ya que somos importadores de alimentos debido a que se ha desplazado la producción de cereales (trigo), hortalizas, frutas, tubérculos, energizantes , fibras, derivados de la miel, derivados de frutas nativas que existen en la Amazonia y Chiquitania. Para precisar, la producción de cereales ha disminuido del 51% al 37% , tubérculos y raíces del 17% al 6%, frutales del 7% al 4%, hortalizas del 6% al 4% , forrajes del 8% al 4%, mientras los cultivos de oleaginosas se han incrementado del 12% al 45% ( INE 2019). Por esta razón, nuestro país es importador de alimentos (trigo, tubérculos, hortalizas, frutas, etc., por un valor anual de Sus 666 millones en el 2019 – INE , 2019)

3.- Patrimonio genético. Bolivia es centro de origen secundario de 77 razas de maíz que son parte del patrimonio genético y cultural porque forma parte de la alimentación humana de nuestras culturas desde hace 7.000 años (ver anexo de la Sociedad de Arqueología de La Paz). ¿Se imaginan lo que podría pasar con el ingreso del maíz transgénico que contaminará todas las razas, afectando la seguridad y soberanía alimentaria de nuestros pueblos que tienen al maíz como uno de los alimentos más importantes en su dieta diaria?.

4.- Agroquímicos. Provocará un aumento exponencial del uso de agroquímicos debido a que los transgénicos están ligados al uso de éstos. Existen evidencias científicas de que el uso de agroquímicos, afecta negativamente al medioambiente (suelo, agua y aire), la salud humana (afecta al sistema inmunológico) y la biodiversidad. En el caso del glifosato y el glufosinato de amonio que están asociados a la soya HB4, éstos tienen efecto de inmunosupresores, debilitando el sistema inmunológico de los seres humanos. Según el INE, la importación de agroquímicos, especialmente relacionados con la producción de soya transgénica que es la que se siembra en un gran porcentaje, se ha incrementado en los últimos 10 años en 150%; es decir, de usar 17,4 kg/ ha a 43 kg/ ha. (INE 2019)-

5.-Diversidad genética. Será una puerta abierta para el ingreso de otros eventos transgénicos de otras especies, que pondrán en eminente riesgo la diversidad genética de nuestras semillas nativas, criollas, semillas campesinas y semillas de la vida. La misma, inducirá a la pérdida de la diversidad genética, que nuestros pueblos están recuperando para la soberanía y seguridad alimentaria. Bolivia es un país megadiverso, centro de origen de muchas especies cultivables nativas, donde existe una inmensa diversidad de cultivos según sus ecosistemas y ecorregiones.

6.-Apuesta la soya orgánica. Bolivia produce el 1,5% de la soya del Mercosur y el 1% de la soya mundial. Somos parte de los 19 países que siembran el 8,7% de cultivos transgénicos, el 91,3% es sembrado solo por cinco países: Canadá, EEUU, Brasil, Argentina e India y en total son 24 países en el mundo que siembran transgénicos y ese número va disminuyendo año que pasa. Es decir, que nuestra producción es marginal en el mercado global y aun si dobláramos la producción a costa de ampliar la frontera agrícola, seguiríamos siendo marginales. ¿Si es así, porque producir más de lo mismo? ¿Por qué no competir en el mercado global con soya cualitativamente diferente? Por ejemplo, ¿con soya orgánica? Nuestra producción va fundamentalmente al mercado de la Comunidad Andina de Naciones en la que los compradores son Perú, Ecuador, y Colombia, los tres primeros no admiten en su Constitución el uso de transgénicos. ¿Se imagina qué pasara si comenzamos a producir soya tolerante a dos herbicidas? Japón devolvió a EEUU, trigo contaminado con transgénicos porque cuidan la salud de sus consumidores. ¿Ese trigo queremos producir en Bolivia y para consumo humano?

7.- Contradicción. Va en contrasentido de la tendencia mundial de disminuir el uso semillas transgénicas por el riesgo que suponen para la salud humana, medioambiente y biodiversidad.

8.-Dependencia. Profundiza la dependencia de los productores a empresas transnacionales, perdiendo soberanía, autonomía y erosionando las prácticas ancestrales, destruyendo la agrobiodiversidad y el patrimonio natural y cultural de Bolivia, que son la base fundamental para un verdadero desarrollo sostenible.

9.- Intereses corporativos. Viola el Estado de derecho y no vela por los intereses nacionales, subordinándose totalmente a intereses corporativos, cuando existen alternativas sustentables para el desarrollo agropecuario en Bolivia.

10.- Costos. Incrementará los costos a los productores porque se tiene pagar por su uso a los dueños de la tecnología de transgénicos, a través de patentes. También se incrementará el costo en el manejo porque en estos cultivos debe haber mínimamente un 20% del área cultivada con refugios con cultivos no transgénicos. Y aun así no se incrementarán los rendimientos porque los transgénicos están diseñados para tolerar herbicidas, o generar su propio insecticida que no afecta a todos los insectos plagas, o tolerará sequías leves. Los transgénicos no están diseñados para incrementar rendimientos, el ejemplo es la soya transgénica en Bolivia que en 13 años mantiene los mismos rendimientos que la soya no convencional.
El rendimiento se da por cuatro factores: buena semilla, suelos aptos, manejo del cultivo y el clima. Si estos cuatro factores no están en correspondencia, ninguna semilla podrá hacer el milagro de incrementar la productividad y como consecuencia, se tiene la ampliación de la frontera agrícola en zonas que no son aptas para la agricultura en gran escala (Chiquitania), con los impactos en los bosques y biodiversidad.

Fuente: Periódico El Deber

Agropecuarios de Cochabamba apoyan medidas del DS 4232

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La Cámara Agropecuaria de Cochabamba mediante un comunicado expreso su total apoyo a las medidas expuestas en el Decreto Supremo 4232.

La Cámara Agropecuaria de Cochabamba (CAC), como garante del progreso de desarrollo integral agropecuario del Departamento, se pronuncia sobre el Decreto Supremo 4232, que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación en campo de semillas de: maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificadas, expresando lo siguiente:

1. El Sector Agropecuario aporta el 12% al Producto Interno Bruto del país y tiene dentro de sus actividades: soya, maíz, algodón, azúcar, frutas tropicales, raíces y tubérculos, ganadería, piscicultura, entre otras actividades generadoras de alimentos, empleo e ingresos. En ese sentido el D.S. 4232 pretende brindar oportunidad al sector para mejorar su eficiencia productiva, para continuar aportando al desarrollo de Bolivia que en estos momentos pasa por una compleja situación económica y social, donde el Sector Agropecuario es uno de los pocos que siguen manteniendo el ingreso nacional y garantizando la seguridad alimentaria. Contar con tecnologías y biotecnologías como las mencionadas, dan la libertad de escoger a los productores informados aquella que sea la más adecuada según tipo de agricultura y mercado.

2. El Decreto Supremo 4232 instruye al Comité Nacional de Bioseguridad, seguir los protocolos internacionales de bioseguridad, como el protocolo de Cartagena, realice la investigación documental y agronómica en campo correspondientes para valorar los eventos transgénicos antes mencionados. Al ser este un proceso basado en ciencia se enmarca en la necesidad y el derecho de investigar que tiene el sector agropecuario para generar desarrollo, por lo que, en ningún momento, transgrede la CPE ni las leyes específicas. Por lo tanto, consideramos muy apresurado realizar cuestionamientos al D.S. 4232, debido a que el mismo SOLO AUTORIZA AL COMITÉ NACIONAL DE BIOSEGURIDAD ESTABLECER PROCEDIMIENTOS ABREVIADOS PARA LA INVESTIGACIÓN, POR ENDE, ESTE COMITÉ ES QUIEN TIENE LA ULTIMA PALABRA.

3. Finalmente, la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, fiel a su espíritu constructivo y considerando a la biodiversidad del país como uno de los elementos centrales a precautelar, invita a que las organizaciones y personas realicen las investigaciones pertinentes a fin de velar por la Biodiversidad, aportando con ello para la generación de bancos de germoplasma in situ y ex situ.

Es momento de construir, sembrar, apoyar a quienes trabajamos en el campo. Invitamos al diálogo informado y basado en ciencia. Por tanto la Cámara Agropecuaria de Cochabamba y sus miles de asociados, seguiremos trabajando para llevar alimentos a la mesa de todos los bolivianos.

Fuente: Unidad de Comunicación CAC

Ecologistas: Glifosato, una amenaza para salud

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El uso de agroquímicos dañinos para la salud humana pone en duda la efectividad de introducir variedades modificadas.

Más allá de la discusión de que si el uso de semillas transgénicas beneficia al rendimiento de la producción, que también está en duda, la preocupación de los sectores agrícolas y orgánicos apunta al uso masivo del glifosato, que requieren este tipo de producción, la cual, de acuerdo con científicos es dañina para la salud.

El gobierno de Jenaine Añez, mediante decreto, aprobó las pruebas de nuevas semillas genéticamente modificadas, un pedido solo del sector agroindustrial del oriente boliviano, que viene desde hace mucho presionando para dar curso a la solicitud.

El nuevo ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Óscar Ortíz, también dio su visto bueno al decreto promulgado por la presidenta Jeanine Añez y que apoyará el proceso para su aprobación.

Sin embargo, la decisión fue cuestionada, en un contexto de emergencia sanitaria, que sin un pleno debate dio curso a las pruebas de nuevas semillas transgénicas, pero la Presidenta ya anunció su decisión cuando el primero de mayo indicó que respaldará a los agropecuarios del oriente y occidente así como de herramientas tecnológicas y biotecnológicas.

Al respecto, las organizaciones, instituciones y colectivos de todo el país se sumaron a la iniciativa del Comité Ecológico Departamental de Chuquisaca, en rechazo a la introducción de nuevos eventos de semillas transgénicas en el territorio nacional. Recordamos que el país se encuentra en una coyuntura sanitaria y política especialmente delicada.

Ante el avance de la pandemia del Covid-19, los esfuerzos de los gobiernos en todos los niveles deben concentrarse en hacer frente a la crisis sanitaria y en mitigar los efectos socioeconómicos sobre las poblaciones más vulnerables y no así en la implementación de políticas por demás polémicas y con efectos negativos sobre el medioambiente y la salud, señala el pronunciamiento.

Dicen que reivindican el carácter participativo promovido por la Constitución Política del Estado que en el parágrafo I del artículo 241 de la C.P.E., señala que: La sociedad civil organizada participará en el diseño de políticas públicas. Concordante con el espíritu constitucional el parágrafo V del artículo 320 de la C.P.E.; Que las políticas públicas promocionarán el consumo interno de los productos hechos en Bolivia y no de los elaborados en el extranjero.

De igual forma, las Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos, según el numeral 15 del artículo 30 de la Carta Magna, señala que tienen derecho a ser consultados mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones, cada vez que prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles.

Rechazan la decisión con el argumento de que pone en riesgo la diversidad biológica nacional ya que Bolivia es uno de los dieciséis países megadiversos del planeta y, por tanto, centro de origen y centro de diversidad genética de especies altamente importantes para la seguridad alimentaria como el maíz.

Por lo tanto, aprobar sin restricciones eventos transgénicos en especies como el maíz atenta contra las 77 variedades de maíz que posee el país y son base, actualmente, de la seguridad alimentaria de la población boliviana.

Además que transgrede la Constitución Política del Estado, que en su artículo 255 señala textualmente: “Seguridad y soberanía alimentaria para toda la población; prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente”.

Asimismo, sostienen que con el pretexto de seguridad y soberanía alimentaria se viene justificando la deforestación irresponsable en la Amazonía y oriente del país. Estas zonas, en la actualidad, se constituyen en fuentes generadoras de agua y de regulación del clima para todo el país.

Entretanto, los sectores del oriente boliviano, socios de la agroindustria, como la Federación de Cañeros “Santa Cruz” y la Asociación de Productores Cañeros “SOCA” apoyan el uso de la biotecnología, por lo tanto celebran la promulgación del Decreto Supremo N° 4232, que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación de variedades de semillas genéticamente modificadas en 5 productos, entre ellos la caña de azúcar.

“Ese trabajo permite contar con un sector agroindustrial que transforma nuestra materia prima y abastece el mercado de azúcar, de alcohol etílico y desde el año 2018 de alcohol anhidro mezclado con la gasolina especial, mejorando las condiciones de vida de todos los habitantes del país, señala el pronunciamiento del sector.

También los ganaderos apoyan la aprobación del uso de biotecnología en la agropecuaria boliviana como referente de producción de alimentos para el mundo.

La Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasqacruz) celebra con beneplácito, la normativa promulgada por el Gobierno, el pasado 7 d mayo de 2020, que establece procedimientos abreviados para la evaluación de los cultivos de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya, genéticamente modificados, en sus diferentes eventos destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa.

Se adhieren al respaldo, la Asociación Departamental de Porcicultores de Santa Cruz (Adepor), al manifestar su total apoyo a la determinación del Gobierno, de abreviar los transgénicos en el la zona oriental.

Ahora los sectores productivos ecológicos deberían tener igual o mayor apoyo gubernamental, debido a que la producción orgánica gana mercados en Europa y Estados Unidos, ya que los habitantes buscan alimentos sanos.

En Bolivia sólo pocos productos de los más de 40 que tiene la agricultura boliviana, son consumidos, señalaba, hace dos meses aproximadamente, Lucio Tito, director de Desarrollo Rural.

Glifosato
Mientras tanto, el uso de más semillas transgénicas implicará mayor uso del glifosato, agroquímico que afecta a la salud a nivel mundial, y que ya varios países han vetado al herbicida debido a sus efectos nocivos a la naturaleza como al ser humano.

Si bien uno de los argumentos de aumentar el uso de semillas transgénicas es para aumentar el rendimiento de la producción, en los hechos es solo un pretexto, ya que a pesar del uso de soya transgénica desde hace muchos años, los rendimientos no se modificaron, por ello hicieron aprobar con el Gobierno del MAS ampliación de la frontera agrícola.

El director de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque en su twitter señala que el segundo alimento de mayor consumo en Bolivia es la harina de trigo. La demanda anual bordea 750 mil toneladas de trigo, pero importamos el 70 % de Argentina (datos INE). No les interesa producir alimentos sino soya, por ello no apoya al #DecretoTransgénico#.

Ahora bien, más allá de las semillas está el uso de agroquímicos para evitar la afectación de los cultivos por las malezas y las plagas, y se ha visto que el glifosato ya está siendo cambiado por otros más nocivos debido a que las hierbas malas ya son resistentes.

“Un informe ha sido motivado porque recientemente, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), concluyó que el glifosato, el ingrediente químico más utilizado del mundo para el control de las malas hierbas, es un “carcinógeno humano probable”, señala un estudio elaborado por el Centro Africano para la Biodiversidad (ACB por sus siglas en inglés), la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (Rallt) y la Red del Tercer Mundo (TWN) por sus siglas en inglés).

En los últimos años, el uso de glifosato ha sido asociado con cultivos tolerantes al herbicida (HT) modificados genéticamente (GM) o transgénicos y con el aumento dramático del uso de glifosato en los principales países productores de cultivos transgénicos tolerantes a los herbicidas.

Las consecuencias para la salud humana y el medio ambiente han sido desastrosas en muchas comunidades. Varios países ya han tomado medidas para reducir o detener el uso de glifosato en respuesta a la evaluación de la IARC.

Mientras el glifosato se encuentra todavía en uso y es en gran medida utilizado para la producción de soja transgénica, Monsanto y otras empresas de agroquímicos y biotecnología ya están planificando sus negocios postglifosato.

Es imperativo que las conclusiones de la IARC lleven el debate más allá del simple reemplazo del glifosato por otros herbicidas químicos tóxicos. Las conversaciones deben abarcar cuestiones más profundas, como las características de nuestros sistemas de alimentación y agricultura y cómo éstos interactúan e impactan en las personas y el medio ambiente, reflexiona el documento.

ACCIÓN
El glifosato es el ingrediente activo en muchos herbicidas elaborados químicamente. El modo de acción del glifosato (cómo funciona) se basa en la desactivación de la vía metabólica de una enzima del shiquimato (la enzima EPSPS).

Esta enzima es crítica para la producción de tres diferentes aminoácidos esenciales para el crecimiento vegetal, así como varios otros metabolitos que juegan un papel fundamental en la protección de los organismos en diferentes etapas de su desarrollo. Debido a que la vía del shiquimato está presente en toda la vida vegetal, así como en algunos hongos y bacterias, el glifosato se conoce como un herbicida “no selectivo” o “de amplio espectro”.

MÁS DE 1000 RAZONES
La agricultura industrial, asociada a la deforestación, es una fábrica productora de enfermedades, incluidas las crónicas, algunas relacionadas con el uso de glifosato, agrotóxico que diversos estudios han vinculado con ciertos tipos de cáncer –cada año mueren 10 millones de personas a causa de este mal en el mundo— y daños al medioambiente.

De ahí la relevancia de la 5ª Antología Toxicológica del Glifosato, edición 2020, que contiene 1108 artículos científicos sobre los impactos de este insumo químico sobre la salud humana, el ambiente y la biodiversidad, compilado por Eduardo Martín Rossi, técnico en inmuno hemoterapia y en epidemiología, en colaboración con Fernando Cabaleiro, abogado ambientalista.

Para la doctora Vandana Shiva, reconocida a nivel mundial por su labor científica y por su amplia participación en la defensa de los derechos humanos, la publicación es “más relevante que nunca” en tiempos de la pandemia del coronavirus y “es una llamada de atención sobre el hecho de que el modelo de agricultura industrial altamente ineficiente basado en agrotóxicos y monocultivos está contribuyendo, de múltiples maneras, a la emergencia sanitaria”.

El documento, subraya, “proporciona evidencia detallada del daño que el Roundup/Glyphosate ha causado a nuestra salud y a la salud y biodiversidad del planeta. Y proporciona la urgencia de liberarnos del veneno”. En el prólogo de la compilación, expone que “hay evidencias científicas de que a medida que los ecosistemas forestales son invadidos, destruimos los hogares de las especies y manipulamos las plantas y los animales para obtener beneficios, creamos las condiciones para nuevas enfermedades”.

La agricultura industrial globalizada, por ejemplo, invade los bosques para cultivar soya “Roundup Ready” en el Brasil, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Argentina y Palmoil en Indonesia.

Fuente: Periódico El Diario

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